MORENOVIRUS. Jaime Chuchuca Serrano

El presidente Lenín Moreno ha gastado ha gastado 2 millones en propaganda desde octubre del año anterior. Foto: Flikr Presidencia

Los microorganismos del correísmo se propagaron por clones y derivaron en la cepa del Morenovirus. No es complicado auscultar el conjunto de síntomas: la improvisación más descuajeringada, la ignorancia en la administración pública, los embelecos con la burguesía, los amarres de parentesco en los cargos, la demagogia extrema, la corrupción desaforada, el discurso grandilocuente de echar la culpa al otro, las decisiones políticas anodinas tipo “tren playero”, la inhumanidad con los indígenas y trabajadores, la persecución judicial y mediática, la violación de la libertad de expresión, la enajenación perpetua de la soberanía, la xenofobia y el racismo infecciosos.

La expansión del Morenovirus fue rápida y contagió a todos los órganos del Estado. La crisis institucional hizo que las funciones como el Consejo Nacional Electoral, el Consejo de Participación Ciudadana, la Función Judicial y el Consejo de la Judicatura sobrevivan con ventilación asistida desde los tanques de oxígeno del Ejecutivo. El cuerpo en su totalidad se ha deteriorado clínicamente y la fiebre del extractivismo ha taladrado los pulmones y las reservas hídricas.

El Estado necesita de operaciones radicales y la suspensión de los tratamientos fundamentalistas como aquel de encomendarse a la virgen fondomonetarista, o recurrir a los fármacos como la publicidad ensordecedora (desde octubre acá el gobierno ha gastado 2 millones en propaganda), o al ansiolítico del equipamiento militar y policial que supera los 40 millones de dólares en dos meses.

La cirugía mayor prometida ha procrastinado indefinidamente, hasta que ya se han anticipado las horas fúnebres del gobierno, que no podrán ser superadas salvo eventos paranormales.

Ecuador tiene que preparar sus propios laboratorios, equipos de punta, anticuerpos y vacunas para resolver los problemas políticos y económicos. La extirpación de los órganos carcomidos por los virus del neoliberalismo, el correísmo y el morenovirus, no pueden esperar de los reactivos transnacionales como la privatización de las empresas públicas o el desaparecimiento de los subsidios y las políticas sociales.

Toda propuesta programática integral necesitará de un sistema inmunológico colectivo, con una visión de país y no de individuos, que ante todo tenga un gran compromiso por los derechos humanos, por la vida, por los derechos económicos, sociales y culturales de las mayorías pauperizadas en este tiempo de crisis virales.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.