ALI BABA Y LOS 40 LADRONES QUIEREN VENDER EL PAÍS. Por Johannes M. Waldmüller

Lenín Moreno junto al presidente Rafael Correa. Foto: captura de pantalla de 26 de octubre de 2014/ Presidencia

El 12 de febrero de 2020 fue una fecha histórica para nuestro país**. En Quito comenzó el juicio contra el ex mandatario y su camarilla delincuente. De cierta manera, se creó una distracción para satisfacer los bajos instintos de revancha popular. Mientras tanto, el mandatario actual, acompañado por sus 40 cómplices “empresariales” (en realidad, se trata de los representantes rentistas y defraudadores fiscales) se reunió en Washington con el “genio estable” y peor presidente gringo en la historia del país (El Universo 2020).

Estos empresarios, supuestos “líderes” y “élites” que gobiernan desde hace al menos 18 años, no han sido elegidos democráticamente y no cuentan con un mandato diplomático que les permita negociar en Washington. Sin embargo, viajaron, tuvieron reuniones y se fotografiaron a costa del Estado[1] con el objetivo de vender, lo más rápido posible, la soberanía territorial, militar, popular y educativa, a cambio de un mal llamado “Tratado de Libre Comercio” (TLC) con EEUU, que principalmente beneficiará a los mismos 40 terratenientes, defraudadores y exportadores. El costo a pagar es la eterna inseguridad, sobre vigilancia y el total empobrecimiento del resto de la población. No existe, para el Sur Global, ni un caso exitoso de TLC bilateral con EEUU, por ejemplo, en el país vecino de Colombia, no tan alejado como para desconocerlo, estos tratados provocaron efectos catastróficos para la soberanía alimentaria, dada la obligación de importar aceites, trigo, maíz, productos lácteos, entre otros productos de baja calidad y modificados genéticamente, lo cual ha destruido la producción interna, además de la salud colectiva.

Sabemos, gracias a documentos y confesiones históricas, que los intentos de vender la soberanía nacional nunca ocurrió sin ultranza directa por parte de EEUU, justamente Ecuador es el caso mejor descrito (véase Perkins 2004). Es decir, a todo tren estamos yendo hacia el pasado, puesto que alguien en el gobierno, quizás el presidente mismo, está siendo demasiado cobarde para relatar la verdad sobre la pistola en su cabeza.

Con esta visita a Washington culminó la traición y el acto de doblar el espinazo más notorio de la historia moderna del Ecuador. Recordémoslo: hace poco más de un año, Lenin Moreno retiró la ciudadanía otorgada a Julian Assange, autorizó ilegalmente la policía su extracción de la embajada de Ecuador en Londres,  además entregó sus equipos técnicos a EE.UU (en lugar de Inglaterra), sin tener ninguna autoridad o respaldo legal para este acto. Para colmo, Moreno apareció en televisión “garantizando” que Assange no sería extraditado a EEUU. Sin embargo, el 24 de febrero del 2020, después de haber recibido la solicitud de extradición por parte de EEUU comenzará el litigio sobre su entrega, luego de ser sometido a tortura en una prisión inglesa de alta seguridad (Ryser 2020).

En EE. UU a Assange lo esperan una ridícula sentencia a 175 años de prisión en aislamiento. Por cierto, semanas antes ya anunció el embajador ingles en Quito (también en búsqueda de otro TLC), lo que pronto va a pasar. Al mismo tiempo, en una extendida entrevista – la cual nunca fue reportada por los medios nacionales – el Relator Especial reveló pruebas que demuestran que la acusación inicial de Assange en Suecia en realidad fue construida y que la policía sueca había efectivamente manipulado los testimonios de las dos mujeres afectadas.[2]

No hay que ser correísta para afirmar que la visita de Moreno y sus 40 acompañantes en Washington para obtener “acuerdos” significa entonces nada otro que el acto de cobrar su recompensa por la traición más terrible de las últimas décadas, además con catastróficas consecuencias para la libertad de prensa a nivel global.

Pero esto no ha sido la única maniobra estratégica que aplicaron Ali Baba y sus 40 ladrones para conseguir el tan anhelado tratado de libre comercio con EEUU. La otra consistió en bombardear mediáticamente durante años la populación con la inseguridad, por ello, la necesaria vuelta de los militares estadounidenses para, supuestamente, luchar contra el narcotráfico y la pesca ilegal – copiando groseramente los mismos narrativos de Gutiérrez en su última visita de un presidente ecuatoriano en Washington.[3]  

Siendo el coautor del estudio más completo sobre la situación socioeconómica y socioambiental -luego del terremoto de 2016- de los pescadores artesanales ecuatorianos, quines son notoriamente acusados del narcotráfico, (Cornejo L., Waldmueller, y Nogales 2019), realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Pesca (INP), se puede afirmar con toda razón, que la justificación para la base militar de EEUU en Galápagos y en Guayaquil, con su alto potencial de sobre vigilancia, es pura mentira. Como evidencian nuestros resultados, no solamente existe, de forma cotidiana, pesca ilegal dentro de las 8 millas náuticas reservadas para la pesca artesanal, sino que también se aplica toda una serie de acciones para, justamente, fortalecer y subvencionar la pesca mediana y la industrial ilegal y depredadora. La división del MAGAP en dos, y la creación de las nuevas autoridades de pesca englobadas bajo el Ministerio de Productividad, dirigido por representantes de la industria, demuestra este altísimo nivel de corrupción estructural. Es más, el nivel de ceguera y deshonestidad en este sector “estratégico” es tanto que la pequeña pesca artesanal, y con ella toda una cantidad de ecosistemas relevantes para el clima global (ente ellos los manglares) se encuentran en peligro de extinción.

Con las bases militares en tierra ecuatoriana se pretende la transformación del país en una extensión de la zona de ocupación foránea, desde Colombia hacia el sur, o como bien lo dijo Trump, la creación de la “puerta a los Andes” para las armas y mercancías estadounidenses. En otras palabras, el “desarrollo” al que aspiran las dudosas “élites” está únicamente enmarcado en imaginarios de “seguridad”, “mercado”[6] y “consumo”, es decir militarización, y por ende, desinstitucionalización y desmantelamiento de la democracia, en lugar de fortalecimiento. ¡También en este punto los líderes políticos, económicos y mediáticos son demasiados cobardes para decirnos la verdad!

Por último, estos imaginarios del desarrollo, que de verdad corresponden al “mal desarrollo”, tal como lo diagnostica Tortosa (Tortosa 2009), se evidencian en los actos descritos más arriba: primero, se trata directamente de un producto de manipulación y chantaje – con enorme responsabilidad de los medios de comunicación hegemónicos –  y, por ende, no de un desarrollo libremente escogido, creado de forma local y autónoma, sino de una imposición de objetivos y visiones foráneas, tal como lo evidencia con toda claridad el “Marco de Cooperación” entre Ecuador y el Fondo Monetario (World Bank Group 2019).

Segundo, se enfoca únicamente en aumentar el consumo y las exportaciones, así como las importaciones, en detrimento total de la educación, salud, del desarrollo humano, la seguridad, la protección ambiental, la cultura cívica, democrática e institucional, la ética de convivencia y tantos otros sectores que podrían ser beneficiados si se buscara alcanzar un verdadero desarrollo integral, en el sentido de una transformación social profunda, como lo demuestran tantos estudios serios de diferentes regiones del mundo (por ej. Ferguson 1990; Scott 1998; Acemoglu y Robinson 2012; Stiglitz, Sen, y Fitoussi 2009; Sen 1999). En esta línea, a las universidades más importantes se les redujo el presupuesto en un 35% para el 2020 y 2021, lo cual representa comúnmente la falacia más grave en cuestiones del desarrollo.

Tercero, en lugar de avanzar hacia el futuro y buscar una mejora en las condiciones de vida de la gente, se orientan directamente al pasado, lo cual no significa “desarrollo”, sino todo el contrario.

Tres ejemplos: primero, al iniciar recientemente la presidencia controversial de Arabia Saudita para el G20, la administración de Trump – los socios estratégicos de las “elites” ecuatorianas – negaron enfáticamente la inclusión del cambio climático en la declaración principal como causante de nuevas estrategias necesarias para el mundo. Esto ocurre mientras la región andina representa una de las más afectada por el cambio climático, y donde se observan sus efectos de forma más acelerada. En otras palabras, ¿cuán poco sentido de responsabilidad y falta de información revela escoger aliados que niegan los impactos más importantes y amenazantes para uno mismo?

Segundo, en realidad a ningún integrante de estas “élites” le interesa el bienestar real de las personas. A cuatro años del terremoto hay cientos de personas en el litoral que sobreviven en carpas y nunca recibieron ayuda. Y los que recibieron casas, las recibieron mal hechas, con un sobreprecio ilegal, y en lugares de riesgo, tanto es así, que volvieron a inundarse.[7] Además, a finales del 2019 los programas para la prevención del embarazo en mujeres adultas fueron suprimidos para pagar las deudas con los capitalistas del Norte global. Se decidió así relegar a miles de mujeres jóvenes directamente al subdesarrollo.

Finalmente, por orden directa del Ministerio de Defensa, se buscó censurar recientemente dos eventos públicos en la Universidad Central de Ecuador que planteaban una discusión alrededor de la base militar gringa en Galápagos. Como lo demuestran otras regiones, donde se acaba la transparencia y la deliberación pública, se liquida también el verdadero desarrollo.

De todas formas, el desarrollo integral y local estaría cerca y los caminos para alcanzarlo son obvios, pero en lugar de acudir a las necesidades de la gente, Ali Baba y su pandilla – por orden y amenaza de Washington y por su cobardía en revelarlo – continúan inventando maniobras que llevan al mal desarrollo para todos, a cambio de beneficios para unos muy pocos.

*Es PhD y docente-investigador titular de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Las Américas (UDLA). También es docente invitado de la Escuela Politécnica Nacional y de la FLACSO Argentina en su función de experto del desarrollo con amplias investigaciones en Latinoamérica, África y Europa del Este.

** Nota de la editora

La madrugada de hoy, viernes 6 de marzo de 2020, concluyó la audiencia de juicio del caso Sobornos que señala como autor mediato al expresidente Rafael Correa. Se espera que los jueces deliberen su resolución y en los próximos días convoquen a la audiencia para dar lectura a la sentencia.

Referencias

Cornejo L., Oscar, Waldmueller Johannes, y Nogales Nelson. 2019. “Análisis y percepciones socio-económicos y socioambientales de las capacidades individuales y colectivas de los pescadores artesanales de la costa ecuatoriana.” Quito/Guayaquil: Instituto Nacional de la Pesca.

El Universo. 2020. “Sector privado busca una ruta para tratado comercial”. El Universo, 2020.

Ferguson, James. 1990. The Anti-Politics Machine: Development, Depoliticization and Bureaucratic Power in Lesotho. Cambridge: Cambridge Univ. Press.

Perkins, John. 2004. Confessions of an Economic Hit Man. Berret-Koehler.

Ryser, Daniel. 2020. “A murderous system is being created before our very eyes”. Republik, el 31 de enero de 2020. https://bit.ly/32XIVwP

Scott, James C. 1998. Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. New Haven, CT: Yale University Press.

Sen, Amartya. 1999. Development as Freedom. Oxford/New York: Oxford University Press.

Stiglitz, Joseph, Amartya Sen, y Jean-Paul Fitoussi. 2009. “Report by the Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress”. https://bit.ly/2IqsuzE

Tortosa, José María. 2009. “Maldesarrollo como Mal Vivir”. America Latina en Movimiento 455: 18–21.

World Bank Group. 2019. “MARCO DE COOPERACIÓN CON ECUADOR 2019-2023”. Grupo Banco Mundial.

[1] Plan V

[2] Republick.ch

[3] La Línea de Fuego

[4] Republic.ch

[5] La Línea de Fuego

[6] Ibídem

[7] El Comercio.