SALUD PÚBLICA, MÉTODO DIALÉCTICO Y EPIDEMIOLOGÍA. Por Tomas Rodríguez León

El presidente Lenín Moreno anunció que 100 mil pruebas para coronavirus llegarán esta semana al país. Foto: Gerd Altmann / Pixabay

Si la salud y la enfermedad son dilemas  esenciales en la vida de personas y pueblos, las epidemias son amenazas visibles a la existencia que se constituyen en componentes de crisis que agudizan  determinantes de la economía y la convivencia social, atravesando; valores, principios éticos, recursos naturales y el saber. Todo esto pone en reflexión la supervivencia del ser y del planeta.

Una sociedad enferma critica es aquella que es ajena al dolor humano, se entrega a la mercancía (los fármacos son vitales no para la humanidad sino para las corporaciones) y es el factor de riesgo principal para la ocurrencia de eventos epidémicos. El empobrecimiento efecto de las asimetrías sociales incrementa enfermedades, mortalidad prematura, falta de acceso y anulación democrática de la salud. La experiencia que observamos pone en evidencia que las epidemias en el mundo global afectan a países pobres y ricos, pero siempre los vulnerables son la carne de cañón de primera línea para el sacrificio.

Es falso, como pretenden algunos creer que las epidemias son resultado de la trasformación de la naturaleza o del desarrollo. Plagas y epidemias son inherentes a la vida en su curso histórico, las siete plagas de Egipto en la antigüedad, las que acompañaron a los saqueos de los pueblos o se sumaron a la religión oscurantista en la edad media y las que en la modernidad se hicieron frecuentes junto a las guerras. En nuestra contemporaneidad, las epidemias en acumulado histórico se juntan con las mismas maldades que asocian muerte, guerras de saqueo y deterioro ambiental.  El eco epidemiología brinda comprensión del ambiente en la globalización explicando la transmisión rápida de muchas enfermedades infecciosas y presenta un potencial de opciones con visiones más integradas y nuevas posibilidades para prevenirlas y controlarlas estableciendo los riesgos que se incrementan con la destrucción del planeta, de ahí la insistencia por el buen desarrollo.

Si todas las experiencias son indiferentes, la experiencia del deber es tan legítima como cualquier otra”.

Albert Camaus

 

La epidemiología será ciencia de miradas, no solo de herramientas técnicas o mecánicas. Su sustento epistemológico es un retorno permanente a la filosofía y al método debe ser crítica y estar permanentemente en diálogo constructivo con las ciencias políticas y sociales, así como con otras ciencias o enfoques, sobre todo cuando se trata de decidir intervenciones en brotes. Debe ser como sociología médica que intenta explicar fenómenos y buscar respuestas.

El método dialéctico confronta el determinismo y el mecanicismo, paradigmas de las ciencias de la salud en el mundo occidental. El método dialéctico permite establecer relaciones entre el azar y la necesidad, lo casual y lo causal. Quienes no se acogen al método dialéctico no reparan mucho en el análisis de consecuencias y se empeñan en la contabilidad descriptiva, considerando la prevención y anticipación de eventos como la hermanita menor de la atención sanitaria. Es una verdad incómoda, el mundo gobernado por los partidos comunistas actúa sobre causas y da guerra a las consecuencias en oposición a quienes ven las enfermedades como una oportunidad industrializable, perspectiva donde el capitalismo ha integrado la enfermedad como un buen negocio, que junto con las armas está próximo a ser el mayor generador de renta.

Otra relación dialéctica está dada en la dimensión; realidad y posibilidad. Las enfermedades   infecciosas emergen y reemergen porque existe vulnerabilidad social, la realidad se configura en las condiciones materiales de vida y la posibilidad en la frecuencia de la morbilidad y el surgimiento de brotes epidémicos. Independientemente del grado de desarrollo, si una sociedad no corrige la vulnerabilidad social, la inequidad y el discrimen, la remergencia de enfermedades infecciosas o el aparecimiento de nuevas será una constante. Vulnerabilidad y mercantilización se conectan con otros determinantes como mercantilización del agua, de semillas y de tierras, esto tienen consecuencias, esto es fundamento y esencia del modo de producción capitalista.

La dialéctica marxista aplicada a las ciencias de la salud facilita la utilización de un método para comprender las contradicciones internas de la sociedad y su modernidad, comprensión que es factor favorable para un control efectivo de los problemas de salud de las poblaciones. Si una sociedad sufre una epidemia las posibles causas estarán ubicadas en los determinantes sociales, ambientales, en las relaciones sociales y la multiplicidad de factores de riesgo y no en la casualidad que se enfoca en la sumatoria de ocurrencias individuales. El método dialéctico propicia una comprensión de los problemas de la sociedad, entre ellos, los problemas de salud, esto permite investigar las contradicciones internas y los condicionantes externos de los fenómenos para llegar a su esencia y síntesis. También facilita a los gobiernos de conocimientos teóricos que canalizan prácticas siempre considerando las circunstancias sociales y políticas, caso especial en epidemias. China, el foco de la epidemia del coronavirus ha derrotado la pandemia en su territorio. Corea del Norte no reporta casos, mientras Corea del Sur rebasa los indicadores esperados, Vietnam no reporta y Cuba tiene el control de la situación.

Las epidemias y todo el cuadro de morbilidad cuestionados por el método dialéctico pueden modificar la estructura de los sistemas de salud y su entorno y al revisar la demografía, la epidemiología y las estructuras priorizará la atención primaria, reconociendo el valor de la prevención y predicción que contraen el segundo nivel curativo. La sociedad capitalista, aunque no lo admita seguirá afincada a la concepción biologista y reparadora porque la enfermedad es el mejor escenario para los negocios.  Una sociedad así, ya está en crisis, cuando principaliza el beneficio económico frente a los beneficios sociales y de salud.  La supervivencia y la salud son una valoración que califica todo ordenamiento social y en una coyuntura epidémica la fatalidad y el determinismo biológico no deben tener cabida porque las mismas naturalizan los acontecimientos asumiendo que la enfermedad, las desigualdades sociales, raciales y de género son razones poco prevenibles, otra fundamentación a favor de la intervención.

A manera de conclusión

Desde el enfoque materialista dialéctico, el saber médico y sanitario se compromete, sobre todo en las crisis epidémicas. El sistema capitalista al conectar la investigación con los beneficios económicos, toma distancia o somete al cálculo la investigación como verdad y logro de la humanidad, ciencia sin ética. La investigación limpia de intereses económicos y políticos es así algo subversivo y revolucionario porque más allá de costos y ganancias penetra en la esencia de los fenómenos pudiendo llegar a las entrañas del problema.

La experiencia en curso con la epidemia va dejando una lección: la voluntad de la acción organizada es solo posible con una política orientada en la disciplina social, esta modifica las estructuras del pensamiento sanitario. Un Estado, un partido, un método y un cambio radical de las estructuras económicas y políticas que llegan también a los paradigmas de la salud pública mundial. Bien China, mal el Occidente capitalista.

*Doctor en epidemiología, máster y especialista en salud pública y catedrático de posgrado.