El enemigo visible. Por Jaime Chuchuca Serrano

Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de su par ruso, Vladimir Putin. Esta foto fue la portada de la revista Time/ Reuters

Después de la Segunda Guerra Mundial, la URSS empezó a reconstruirse bajo las consignas nacionalistas de la economía planificada. Europa lo hizo por diferentes dimensiones; el Plan Marshall de EEUU inyectó capital y direccionó políticamente su crecimiento

EEUU se consolidó como el eje central del capitalismo mundial y de las guerras. Empezó la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Los imperialismos continuaron su sistema de colonias, pero también se desenvolvieron las revoluciones internas de liberación. La Revolución China de 1948 y la cubana de 1959 son ejemplos históricos.

Europa y EEUU tuvieron que diseñar una economía política a mitad de camino, entre el retorno al liberalismo económico que había causado la guerra y el extremo de la economía planificada de las revoluciones comunistas. Resolvieron crear los Estados de Bienestar tomando mano del keynesianismo y la herencia histórica del proteccionismo del New Deal.

Con la crisis de la década de los años setenta, occidente programó el neoliberalismo bajo el Consenso de Washington. Este sería la panacea económica, política e ideológica que se impulsaría en el orbe. Entre otras tantas cosas, el programa planteó privatizar las empresas públicas y áreas estratégicas como los recursos naturales, salud y educación.

En los últimos 10 años (2010-2020), Italia recortó 30 mil millones de dólares para salud y España 18 mil millones: actuales centros de la pandemia. En EEUU sucedió lo mismo. Para el 2020 Trump recortó 850 mil millones para gasto social, entre ellos 492 mil millones para salud; sin embargo, cada año ha incrementado el gasto militar (750 mil millones en 2020).

Por su parte, las economías de Rusia, China y Cuba, aunque después de varias reformas (algunas privatizadoras) continúan teniendo una planificación económica mayoritaria desde el Estado. De este modo, para enfrentar la pandemia se han impuesto dos objetivos vitales: salud y alimentación. Los sistemas de salud públicos de estos países han resistido mejor la pandemia y han ejecutado solidaridad global. Alemania, Irlanda y otros Estados han proyectado cambios en este sentido.

En la época del capitalismo COVID 19, el coronavirus no es el enemigo en sí, que ni consciencia tiene. El enemigo es muy visible: el capitalismo y su modelo estrella el neoliberalismo, una estructura social que ya ha hecho demasiado daño.

*Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.