Pandemia y  guerra contra los trabajadores. Por José Luis Bedón

El pasado 30 de marzo, 150 trabajadores de la cinco fincas florícolas Agritab Farms, en Cayambe, fueron despedidos en medio de la pandemia de Covid 19. Foto: cortesía de Red de Prensa Popular

Huérfano de neuronas y de shungo el gobierno de Lenín Moreno ha puesto otro clavo en el viacrucis de los ecuatorianos. Como si no fuera suficiente la tragedia y el dolor que está causando la pandemia y el confinamiento obligatorio, intenta crear una “cuenta nacional de asistencia humanitaria” con una “contribución progresiva” de 9 meses que saldrá de los bolsillos de los trabajadores que ganen más de 500 dólares mensuales.

Aprovechándose del pánico al contagio del virus y el toque de queda que logra encerrar a la mayoría de ecuatorianos, bajo la represión policial, militar y mediática, el “stultissimi”¹ propone un nuevo sacrificio a los más golpeados por los bajos ingresos, la precariedad y el capital depredador, a pretexto de ocuparse de los más “vulnerables” y “la emergencia sanitaria, económica y social”.

Quien gana 500 dólares mensuales de sueldo en el Ecuador no está en condiciones de tributar sobre su miserable remuneración si tomamos en cuenta que la canasta básica, según las estadísticas oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos (INEC), a marzo de 2020, cuesta 714 dólares y el sueldo básico es de 400 dólares, que lo perciben 497 mil trabajadores. Además tómese en cuenta que la población económicamente activa del país lo constituyen 8 millones 379 mil personas, de ellas solo 3 millones 228 mil tienen empleo adecuado y 5 millones 151 mil están en el desempleo y subempleo, los niveles más altos registrados el 2 de enero de 2020.

Según la Superintendencia de Bancos del Ecuador, al 30 de noviembre de 2019, registró ganancias acumuladas por un total de 560 millones de dólares en ganancias y utilidades a favor de los 24 bancos privados que operan el “chulco oficial” en el país, 10% más que en 2018 en que tuvieron utilidades de 504,3 millones de dólares. Sin olvidar que en el período de 2007 a 2016 los principales grupos financieros del país registraron un crecimiento de sus activos en un 150%, al pasar de 9.4 mil millones de dólares a 23,5 mil millones y un crecimiento patrimonial del 152%.

El duopolio América Móvil (Claro) y Telefónica (Movistar) registran cada año utilidades superiores a los 2 mil millones de dólares. Si estimamos que el contrato renovado en 2008 va hasta 2023 (15 años) las ganancias totales que extraerán del país hasta esa fecha superarían los 30 mil millones de dólares.

En 2015 los grupos económicos en el Ecuador que ya eran 200 obtuvieron ingresos por 57 mil millones de dólares que representaban un 57.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Estos grupos que, en su mayoría, tienen sus ahorros en paraísos fiscales y empresas offshore fueron perdonados por el gobierno del pago de intereses, multas y recargos al Servicio de Rentas Internas (SRI) por más 1.200 millones de dólares, según la denominada “Ley orgánica para el fomento productivo, atracción de inversiones, generación de empleo, estabilidad y equilibrio fiscal” publicada en el registro oficial el 21 de agosto de 2018.

Estos grupos que se dedican a la banca, la extracción y transporte de petróleo (si la crisis es tan grave ¿alguien ha pensado en nacionalizar el OCP?), la importación y la exportación, la industria alimentaria y las cadenas de supermercados, la comercialización y servicios de telecomunicaciones, la construcción y seguramente durante la pandemia del Covid-19, se dedican a la importación y venta de insumos médicos, medicamentos, operadoras de internet entre otros negocios que no han paralizado, estos grupos encontrarán formas también de eludir la contribución del 5% de sus utilidades pedidos para la cuenta nacional de “asistencia humanitaria”. Salta la pregunta: ¿Porqué a estos grupos no les restan sus privilegios?

De hecho, si Moreno dice que la cuenta que se proponen crear para garantizar la salud, la alimentación y el empleo y que manejaría la “sociedad civil” son: “de las empresas para las empresas” y de “los ciudadanos para los ciudadanos” significa que no habrá “colaboración de clases” sino todo lo contrario, ya que los empresarios capitalistas que explotan toda la vida a los trabajadores esta vez no van a poner recursos para salvarlos de la pandemia sanitaria económica y social, que ya está entre nosotros. Tomemos en cuenta también que ni siquiera los sindicatos y menos el Ministerio de Trabajo disponen de estadísticas de cuantos despidos se han producido ya, cuantas suspensiones de sueldos aplican los empresarios a sus trabajadores con la justificación del confinamiento y la pandemia y sobretodo que el gobierno no decreta ni pide a la Asamblea Nacional garantizar los contratos, la estabilidad laboral y los salarios, al menos por el tiempo que dure el encierro, se debe entender que no hay tal unión ni solidaridad en el momento presente.

La ayuda, como de costumbre, saldrá otra vez más de los ya castigados sueldos de quienes tienen el gris privilegio de tener un empleo, partiendo de una remuneración más baja que el costo de la canasta básica, apenas superior al sueldo básico, que a duras penas cubre un arriendo, claro si es que antes no son despedidos y tienen por gracia del gobierno la “facilidad” de contar con una cobertura por desempleo dado por el quebrado Seguro Social Ecuatoriano y un tal “seguro de empleo” que no existe.

Se trata de un nuevo asalto al bolsillo de las clases trabajadoras que en plena pandemia temen ir más abajo, sin haber olvidado el incremento de presupuestos para policías y militares de hace poco y el reciente y vergonzoso pago de intereses de la deuda externa por 324 millones de dólares realizado el 24 de marzo de 2020.

Sin haber olvidado tampoco la reducción de 67 millones de dólares al presupuesto de la salud en 2020 respecto al del año anterior y pese a las advertencias de la Organización Mundial de Salud (OMS) para que no lo redujeran por el peligro de pandemia, y que a la postre ha provocado el colapsos del sistema sanitario y funerario con cientos de víctimas mortales en la ciudad de Guayaquil.

Confirmando que los intereses del gobierno, aconsejado por el “stultissimi” de “buenos para nada” con quienes coincide en sumisión y deshonra, postrados ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) cumplen hoy como en octubre de 2019 con los ajustes de la voluntad usuraria internacional que se hunde con todo el sistema chulquero global parasitario,  neoliberal y fascistas, que parece aún tener arrestos para defender a sus pares y agredir a millones de trabajadores y sobrevivientes con hipócritas caridades, humillantes bonos e inoportunas vistas oficiales de vicepresidentes candidatos, que dejan intacto el sistema de injusticia social. Ojalá que la pandemia arrastre la malnacida propuesta y sino que las voces altivas se levanten  para impedir a nombre de un “acuerdo nacional” esta patraña de los “expertos de siempre” y sus ministros de finanzas, cuyas decisiones vuelven más cruel el encierro y la pandemia.

Recordemos que como lo dice alguien en los sitios de redes sociales: “Cuando todas tus ganancias se gastan en pagar tu comida y tu vivienda, tus labores ya no son vistos como oportunidad de progreso económico. Tu labor es un acto de supervivencia conocido en el mundo con otra palabra: esclavitud”.

*José Luis Bedón Andrade (Quito, 1965) es Licenciado en Ciencias de la Educación y Licenciado en Comunicación Social (2007) por la Universidad Central del Ecuador; Especialista Superior en nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación (2014); Magister en Comunicación (2016) por la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Quito; Investigador del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, Ciespal, (2014).

¹ Palabra latina con que se designa a un grupo de “perfectos estúpidos”.