Covid-19 o Toda la Ineptitud Organizada

Por Alexis Ponce*

Desde el inicio de la pandemia, pareciera estarse cumpliendo un similar diagnóstico en casi todo Occidente: esta suerte de “Ineptitud Organizada”, que se la puede ver desde la Casa Blanca de Trump, al Palacio de la Alvorada de Bolsonaro, pasando por el Palacio Carondelet de Lenin Moreno.

Y este ‘Oxímoron 2020’ que es Toda Ineptitud Organizada, pareciera intentar proteger, ya que no al planeta Tierra, que nunca contó en sus aldeanos retornos a un nacionalismo confinado; o a la humanidad, o sus ‘patrias’ como entelequias entubadas que desde marzo hacen apoptosis, o ‘sus pueblos’ como subjetivos Guayaquiles inmensos; a un depredador sistema civilizatorio en peligro de colapso global (llámese capitalismo salvaje, economía de mercado, libre mercado, o como le llaman ellos: ‘economía, estilo de vida, comercio o productividad’ y que muy pronto llamarán: ‘Nuestra Democracia Está en Peligro’).

En Ecuador, en una buena parte de Latinoamérica y en los EE.UU. se relajan cuarentenas que, de por sí, fueron mal concebidas y aplicadas, deshilachadas e inconexas de una estrategia integral que no aparece hasta ahora por ningún lado en estos Macondos de mascarillas con sobreprecios.

Esa Ineptitud Organizada desde Trump para abajo, hasta llegar a los patéticos semáforos municipales de un Ecuador sin Estado de protección al humano y a la Naturaleza sino a las mercancías, intenta ‘salvar a los muebles’ y los inmuebles y los bienes materiales del sistema. A esa lógica irracional especuladora y productivista nunca le cayó bien las cuarentenas; le fastidió desde el principio tomar las decisiones tomadas con tardanza; boicoteó los propios confinamientos ordenados y los hizo mal desde el inicio. Lo que vivimos en marzo y parte de abril no fue cuarentena en serio, ni en EEUU, ni en Brasil, ni en Ecuador, ni en un largo etc. Cuarentena real hubo en la China, Singapur, Vietnam, Surcorea, Mongolia, Nueva Zelanda, Cuba y Costa Rica.

Por eso, la Ineptitud Organizada destrozó -en los hechos- el confinamiento en casi todo lado, en Ecuador y buena parte del continente.

Quieren -ya lo han dicho: Bolsonaro, Trump y los aldeanos de mi país- que a toda costa “funcione” la economía, a riesgo de que mueran “algunos” (leer o ver el discurso de Bolsonaro) y sin importar que se dispare más la pandemia y millones se contagien o fallezcan miles. Eso era, queridos tele-estudiantes, el Darwinismo social que nunca entendieron a las buenas en los ya tiempos antiguos-.

La Ineptitud Organizada es la Heredera de Malthus. Y aunque ignorantona como es y se ha mostrado en apenas dos meses, y que tan poco conoce de historia y de cultura general o global; esta Ineptitud Organizada me recuerda su antípoda: la Letal y Organizada Eficacia del nazismo, que aplicó primero, mucho antes de Auschwitz, el Ziklon B y la eutanasia a miles de niñas como mi hija y las suyas: a miles de Tahisitas, Anthonys, Génesis y Abigaíles, y a todos los nenitos y nenitas con Discapacidad Intelectual en la Alemania de los ’30.

Hoy pareciera que se podrá acabar, sin necesidad de secreto de Estado nacional-socialista de por medio con los más débiles: los viejos jubilados y adultas mayores; los discapacitados graves; nuestros hijos con parálisis cerebral y discapacidad intelectual; los enfermos de enfermedades catastróficas, raras, crónicas y degenerativas; los más pobres; los desempleados; los negros; los indios y los migrantes del mundo. ¿Por qué? Porque cada uno de los nombrados somos ‘muy costosos’, ¿no es cierto, “Frau Ungeeignet”? (Inepta Organizada)

¿Ya intuyen por qué debemos luchar, a vida o muerte, junto al planeta Tierra, con todo, por todas y todos, hasta el fin? ¿Se van a rendir? ¿Van a dejar morir a quienes más aman? Por mi parte, yo pelearé. Sé que muchos de ustedes lo harán igual.

Lucharé sin rendirme… con varios de ustedes. Con muchos o todos. Como en el vencido pero heroíco gueto judío de Varsovia en 1943, que se levantó desde el sufrimiento, el dolor y el confinamiento, contra el letal asedio nazi para siempre. La proclama del gueto al levantarse, decía:

“¡Que la gente se levante y luche por su vida! ¡Que toda madre sea una leona defendiendo a sus pequeños! ¡Que ningún padre tenga que ver en silencio derramar la sangre de sus hijos!”

*Alexis Ponce, Defensor de los Derechos Humanos.