Respuesta a un “pelagato”: ¿Los grandes bancos van a “arrimar el hombro”?

Por Lizardo Herrera

Foto: Presidencia de la República

“Pasar de agache” dice un expelagato que parece que no ha dejado de serlo; “arrimar el hombro” repiten varios políticos que quieren seguir usufructuando del erario público o mantener sus cuotas de poder.

Resulta que nos venden como solución el caduco y anticuado recetario neoliberal de los 90: eliminar el subsidio a los combustibles, aceptar los recortes en la educación y salud públicas, pagar puntualmente la deuda externa –así nos quedemos sin liquidez en tiempos de una megacrisis–cuando, al contrario, la situación con esta pandemia exige, entre otras cosas, proteger el ingreso de la mayoría de ecuatorianos, garantizar su alimentación e inyectar crédito barato para que las pequeñas y medianas empresas puedan sobrevivir. 

¿Me pregunto si los grandes bancos van a “arrimar el hombro” declarando una moratoria de las deudas privadas mientras dure la crisis y de paso rebajar sus altas tasas de intereses? ¿Será que “arrimar el hombro” es ver sonrientes cómo se fugan los capitales del país sin hacer nada para impedirlo? Muchos hablan de la injusticia del subsidio a los combustibles, dicen que beneficia a los que más tienen, hacen matemáticas extrañas y otras cosas raras para “demostrar” tal cosa; pero lo cierto es que el pueblo pobre (la gran mayoría de compatriotas) no quiere que se eliminen los subsidios mientras que los que más tienen y supuestamente son los principales beneficiarios de los subsidios quieren eliminarlos lo más pronto posible. Si hubiera tal “injusticia” o distorsión, hagamos que “estos beneficiarios” devuelvan el “beneficio indebido” vía impuestos y así solucionamos el problema. 

¿Me pregunto si los grandes bancos van a “arrimar el hombro” declarando una moratoria de las deudas privadas mientras dure la crisis y de paso rebajar sus altas tasas de intereses?

Si ellos pagan sus impuestos con la debida proporcionalidad, también tienen derecho al subsidio, pues han pagado por él. De este modo, respetamos el principio de universalidad en la política pública, principio que nunca debemos descuidar; así también evitamos los discursos de las focalizaciones y otras retóricas demagógicas que tienen como meta debilitar los servicios públicos para luego transformarlos en negocios lucrativos de/para los grandes grupos de poder económico o las corporaciones transnacionales (entiéndase privatizarlos o, en muchas ocasiones, prácticamente regalarlos). 

Me pregunto si este “arrimar el hombro” o el “no pasar de agache” no es una pulsión sadomasoquista de quienes se alinean con un gobierno errático que no atina a dar confianza a los ecuatorianos y que agudiza la crisis con cada decisión que toma. ¿Será que quienes nos piden sacrificio gozan con el desastre que Carondelet viene creando desde hace por lo menos un par de años? Por otro lado, según aquel expelagato que sigue siendo pelagato, parecería la gente que ha perdido el empleo, que tiene deudas que no dan tregua, que padece el estrés de rebuscarse el sustento diario, que ve cómo su familia se queda en la calle es la que quiere “pasarse de agache”. 

Según esta retórica retorcida aquellos que se oponen al shock económico son el problema y no el gobierno indolente que tenemos. Sin embargo, cada día, la realidad insiste en demostrarnos lo contrario, “no pasar de agache” o “arrimar el hombro” en estas circunstancias es un suicidio que ingenua o maniqueamente nos quiere hacer creer que la destrucción de lo público y la precarización de las condiciones de vida de la mayoría de ecuatorianos es la solución y no el camino inexorable hacia la muerte.

*La pelagata nota: https://bit.ly/2Lo9S4A