La peste blanca

Make America White Again, un eslogan difundido por los supremacistas blancos.

Por Jaime Chuchuca Serrano

Desde el siglo XV en adelante, los europeos aniquilaron miles de poblaciones después de su invasión a América. En algunos territorios exterminaron comunidades enteras con trabajos forzados de hombres, mujeres y niños indígenas. La modernidad capitalista nacía con la esclavitud. El saqueo de África proveía de mano de obra esclava, así también lo hacía de Australia.

Los europeos y criollos secuestraron, raptaron, compraron, vendieron y mataron millones de seres que llamaron negros. Europa disputó en sus “mejores” universidades si los indígenas, negros, tenían alma, si eran humanos o infrahumanos, si eran capaces o incapaces, en definitiva, si eran… Cuando Inglaterra y EE.UU. tuvieron dificultades de esclavización en África, empezaron con la trata de chinos, a quienes les llamaron amarillos. La peste blanca arrasa millones de seres humanos con diferentes formas de esclavitud y sistemas coloniales raciales. Un puñado de naciones monopolizaron el colonialismo: España, Portugal, Holanda, Francia, Inglaterra, EE.UU. Esto es parte de lo que Marx llama la acumulación originaria del capital y que luego prosiguió con diferentes guerras comerciales, la última de EE.UU. y China.

¡Las leyes de segregación racial de EE.UU. duraron hasta 1965! Entre 1870 y 1910, estas leyes llamadas Jim Crow (un calificativo despectivo al afroestadounidense) segregaron el voto, las libertades, la ocupación del espacio, los negocios, la educación, el empleo, la salud y muchos otros derechos de la comunidad afroamericana e incluso de miles de blancos pobres que no tenían la blanquitud del dinero y no podían pagar sus impuestos. Sin embargo, después de 1965 se instauro lo que Michelle Alexander denomina: The New Jim Crow (2010), un nuevo modelo de discriminación con múltiples aristas, como la Guerra a las Drogas, el sistema económico de las cárceles y la generación de colonias.

Alexander advierte como los documentos desclasificados de la CIA revelaron que el gobierno de los EE.UU. auspiciaba la producción de drogas para la generación de paramilitares en Latinoamérica y que las mismas políticas chacales se habían usado contra la población negra en EE.UU. El sistema carcelario se ha convertido en un lucrativo negocio, donde los prisioneros laboran en formas similares a las de la esclavitud. Este país tiene 3 millones de presos, el 40% de afroestadounidenses, aunque en las estadísticas sean el 12% de la población. En los últimos años, el Estado ha desarticulado escuelas, bibliotecas, gimnasios, centros de salud y toda atención en los barrios afros. La colonización de los barrios se produce en medio de las drogas y la violencia social.

Las protestas en EE.UU. por el asesinato de George Floyd, a manos de un policía blanco, han enardecido los ánimos, pues en un país con la más grande riqueza global existe la más grande desigualdad. En EE.UU., la policía asesina dos personas afroestadounidenses cada semana. Aunque la esperanza de vida promedio sea de 77 años para un estadounidense blanco, para un estadounidense negro es de 66 años. En la pandemia el pueblo afroestadounidense ha sufrido el 41% de las muertes y los latinos el 34%. Estados Unidos está constituido por varias colonias internas donde los afrodescendientes y los latinos configuran las capas sociales de menos recursos y peores condiciones de vida. Las protestas que inundaron Latinoamerica desde el 2019 ahora han anegado también todo Estados Unidos.

A pesar de los toques de queda, un centenar de ciudades marchan y protestan en el Imperio de Norte. Las políticas de Trump lo ponen cada vez más cerca de un hospital psiquiátrico y no de la reelección. Sin duda, las transformaciones sociales en marcha cambiaran el rumbo de la historia y van tocando el fin del capitalismo o su prolongación parasitaria y putrefacta.

¡Las leyes de segregación racial de EEUU duraron hasta 1965! Entre 1870 y 1910, estas leyes llamadas Jim Crow (un calificativo despectivo al afroestadounidense) segregaron el voto, las libertades, la ocupación del espacio, los negocios, la educación, el empleo, la salud…”.

Bibliografía

Alexander, M. (2010). The new Jim Crow. Mass incarceration in the Age colorblidness. New York: The New Press.

Pereda, C. (2016). https://elpais.com/internacional/2016/08/18/actualidad/1471550483_672073.html.