Los presidenciables y los globos de ensayo

Por Francisco Escandón Guevara*

A la puerta de las nuevas elecciones generales 2021 proliferan varias precandidaturas a la Presidencia de la República, actualmente se cuentan más de dos decenas (21 nombres), entre ellos estará el sucesor del actual dignatario ecuatoriano Lenín Moreno.

Esa dispersión se aclarará una vez inscritas las candidaturas. Hay varios ilustres que no tienen siquiera organización política que los cobije, en otros casos deberán someterse a los procesos de democracia interna y existe un sinnúmero de globos de ensayo con intereses de impulsar alianzas, forzar binomios presidenciables o encabezar las listas de asambleístas. 

Estas indefiniciones son parte de la incertidumbre electoral en la que no hay favoritos. Pero en estricta dimensión de la correlación de fuerzas actual, hay tres tendencias y cuatro candidaturas que podrían polarizar los sufragios. 

La derecha tradicional está dividida en dos opcione: el Movimiento Creando Oportunidades  (CREO) postulará, por tercera vez, al banquero Guillermo Lasso, cuya aceptación en los sondeos de opinión están estacionados, pues el ancla de sus posibilidades es el cogobierno con Moreno. La otra candidatura de esta tendencia, auspiciada por los socialcristianos, podría ser el ex vicepresidente Otto Sonnenholzner, para quien el reto de desmarcarse del actual régimen es complicada por su prolongada participación en un gobierno neoliberal, inepto y manchado de corrupción. No obstante y más allá de los nombres, Lasso o Sonnenholzner mantendrán las políticas fondomonetaristas.

La segunda tendencia de derecha y tercer candidato es el cuadro del correísmo, que antes deberá flanquear la imposibilidad de que el ex Presidente, Rafael Correa, sea candidato (a vicepresidente o asambleísta), la suspensión de la Revolución Ciudadana del registro electoral, las disputas internas, etc.  Su estrategia electoral será la apelación al recuerdo del caudillo traicionado, útil para el fanatismo del voto consolidado, pero no funcionará para los sufragantes que asocian correísmo con corrupción, violación de libertades públicas y despilfarro económico.

La otra tendencia, de la izquierda social y política, aún debe definir el candidato que la represente, será un indígena.  Su éxito está vinculado a la unidad de las fuerzas populares, a  la definición de un programa anticrisis alternativo, a la incorporación de su base social en la campaña y a la estrategia proselitista esperanzadora de que el pueblo será gobierno. 

La pregunta para elegir un candidato: ¿siguen las élites o gobiernan los de abajo? El domingo 7 de febrero del 2021 se sabrá.

“Hay varios ilustres que no tienen siquiera organización política que los cobije, en otros casos deberán someterse a los procesos de democracia interna y existe un sinnúmero de globos de ensayo con intereses de impulsar alianzas, forzar binomios presidenciables o encabezar las listas de asambleístas”. 

— Francisco Escandón Guevara

Francisco Escandón Guevara, consultor político. Articulista de opinión. Activista de los derechos humanos y de la naturaleza

Foto principal: Primer cambio de guardia del mandato de Lenín Moreno, 29 de Mayo de 2017 (Presidencia de la República).