¿Es posible un Presidente indígena en el Ecuador?

Por Jaime Chuchuca Serrano*

En la elecciones presidenciales de 2017, en la primera vuelta, Lenín Moreno obtuvo el 34% de la votación. Ese porcentaje no es ahora la votación del correísmo. El correísmo escindido en 2019 con Fuerza Compromiso Social obtuvo 10% y hoy peligra su registro electoral por decisión del CNE (bajo presiones de la Contraloría). Por su parte, Alianza País de Moreno alcanzó el 5,2%. Ambos sumaron un total de 15,2%.

Suponiendo que alrededor del candidato que apadrine el expresidente, Rafael Correa, se una la diseminación de algunas de sus figuras y recuperen parte de la votación que se fue con Moreno, probablemente no partirían con más del 12%. Sin embargo, ya existe un 23% que probó con otros sujetos electorales de las socialdemocracias y las izquierdas. Este voto está en disputa entre el correísmo y el probable candidato indígena.

Guillermo Lasso, el banquero, en las elecciones de 2017 obtuvo en primera vuelta el 28%, actualmente no supera el 7% de la intención del voto. El ex vicepresidente, Otto Sonnenholzner, de partir con el porcentaje electoral de Alianza País de 2019, (5,2%), aunque salga por otro partido, tiene una carrera cuesta arriba, además de que carga con las responsabilidades de la negligencia de la administración de Moreno.

Democracia Sí, organización cercana a Moreno y el correísmo, en 2019 tuvo alrededor del 6% de votación en alcaldías y está indeciso entre tener candidato propio o apoyar a alguien. Los socialcristianos, en 2017, alcanzaron el 16% de la votación con Cinthia Viteri a la cabeza; a junio de 2020, la intención de voto de Nebot no superaba el 7% (un efecto de las movilizaciones de Octubre). La derecha no sale unificada para las elecciones y cualquier probable alianza, por el momento, no superaría el 14%.

En las elecciones de 2017, la unidad alrededor de Paco Moncayo (ID) logró 6,7% de la votación. Sin embargo, en las elecciones de 2019, PK y UP lograron varias alianzas, que sumados los porcentajes nacionales, bordearían el 12%. Antes de la pandemia, 74% de los ecuatorianos aseguraban que votarían por un candidato indígena para la presidencia. Varias encuestas en las redes muestran rangos entre el 25 y 30% a favor de un candidato del movimiento indígena (Carlos Pérez Guartambel, Leonidas Iza, Jaime Vargas). Una parte del porcentaje flotante de votación desde la escisión del correísmo parece haberse depositado por el momento en la tendencia del movimiento indígena y popular.

Después del Levantamiento de Octubre, la mayoría de los medios masivos de comunicación despotricaron en contra de los dirigentes del movimiento. El gobierno de Moreno los persiguió y enjuició. Los estratos de la pequeña burguesía, burguesía media y alta fortalecieron su discurso racista, inferiorizador y su colonialismo epistémico. En los últimos días, en los medios masivos de comunicación sólo aparecen los candidatos de las tendencias de la derecha y los que conforman el pacto político empresarial. Puede parecer una pelea de David contra Goliat, pero hay una real posibilidad de que el próximo Presidente del Ecuador sea de los pueblos y nacionalidades indígenas.

“El ex vicepresidente, Otto Sonnenholzner, de partir con el porcentaje electoral de Alianza País de 2019, (5,2%), aunque salga por otro partido, tiene una carrera cuesta arriba, además de que carga con las responsabilidades de la negligencia de la administración de Moreno”.

— Jaime Chuchuca Serrano

Jaime Chuchuca Serrano, abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.