Medios Públicos: el adiós a la utopía de que otra comunicación es posible

En un solo edificio funcionan los medios públicos del Ecuador: RPE, ECTV, Telégrafo y, alguna vez, Andes.

Por Ela Zambrano

El 29 de noviembre de 2007, el canal público del Ecuador, ECTV hizo su primera transmisión al aire. Era el día la inauguración de la Asamblea Constituyente en Ciudad Alfaro (Montecristi-Manabí). Ese día marcó el inició de lo que sería el gran proyecto de los medios públicos: Telégrafo, Radio Pública del Ecuador, Agencia Andes y Ecuador TV o ECTV. Proyecto que a día de hoy languidece y sobre el cual los analistas reconocen que son necesarios para la democracia.

Los medios públicos nacieron fruto de la decisión del gobierno de Rafael Correa y así como política fue la causa de su surgimiento, años después la política se ha constituido en la razón de su agonía y casi extinción. En medio, la crisis económica y sanitaria profundizada por la pandemia se convirtió en una razón más para justificar su eliminación.

Para el analista y docente universitario, Hernán Reyes, el proyecto de los medios públicos “fue un proyecto necesario, uno de los puntales de la política comunicacional con carácter ciudadano, vinieron a llenar un vacío en un escenario mediático como el ecuatoriano donde había absoluta concentración de la comunicación en manos privadas”. 

Años antes al surgimiento de los medios públicos, el Ecuador era el directo perjudicado del uso grotesco de los medios para la protección de intereses de grupos económicos. Como si se tratara de un cuadrilátero, en una esquina teníamos a los hermanos Roberto y William Isaías, ex propietarios de TC Televisión y Gama; y, del otro lado, a Fidel Egas, con Teleamazonas. La construcción del sentido común en la ciudadanía se hacía únicamente desde la voz de los medios privados y sus intereses. 

A criterio de Gustavo Abad, docente en la Facultad de Comunicación de la Universidad Central del Ecuador, los medios públicos son fundamentales para la democracia y se los debe analizar desde dos dimensiones: desde la política, en la cual se deben a la sociedad y al Estado, y su objetivo debería “ser trascender a los gobiernos de turno en términos inclusive históricos, más allá de quien ocupe el poder”; y, desde el desempeño periodístico e informativo.

La dimensión política 

Rueda de Prensa del ex gerente de los medios públicos, Andrés Michelena, sobre las “renovaciones” en los medios públicos, en octubre de 2017.

Las críticas al manejo económico y político de los medios públicos están presentes en todos los análisis en los diferentes espacios informativos. Sin duda, ni el expresidente Rafael Correa ni el actual, Lenín Moreno, dejaron que los medios públicos pudieran desarrollarse y encontrar su camino para ser la voz que la ciudadanía necesita. Ambos, en diferente medida, los usaron para amplificar su relato y éste uso ha hecho que se pierda de vista los aspectos positivos de su trabajo. 

Desde la visión del periodista de Ecuador Tv durante 12 años, Eduardo Córdova, al ser medios creados por la voluntad política de un gobierno, colocó en el imaginario de la gente que están al servicio de ese gobierno, aunque en la práctica periodística, asegura, no lo sintieron. “Quizás tenían esas presiones en otra escala, a nivel periodístico nunca tuvimos una censura”, acota. Se refiere al gobierno de Correa, período en el que se conformaron los Consejos Ciudadanos y, se intentó cuidar los contenidos de la parrilla informativa. “Los medios públicos ocuparon una agenda con contenidos superinteresantes”, afirma. 

Córdova hace su diferencia también con los medios privados. “Todos sabemos que la agenda de los medios privados está allí y en esa medida los públicos son un problema”, recuerda y hace comparaciones de sus relatos en los que se dieron cabida, con respeto, a temas como el feminismo, los grupos minoritarios, las mujeres afrodescendientes, entre otros. 

En el diálogo virtual sobre los “Aportes de la Televisión Pública” del Noticiero Ciudadano, del jueves 13 de agosto, Marcelo Del Pozo, exproductor de ECTV, expresó que la intención política del gobierno de Correa de llevar adelante los medios públicos era necesaria, pero que “no se debe confundir como si se tratara del capricho de un gobernante y como ya no está, los medios deben desaparecer… es una perversidad”.  

Para Abad, tanto Correa como Moreno pensaron y aplicaron la ética pública y la construcción colectiva desde una visión individual y con una función política. “Entonces han hecho de los medios públicos lo que creen que deben hacer. Los dos, Correa y Moreno, han asumido que pueden gobernar desde sus visiones personales y sesgadas, y no desde las necesidades sociales”. En ese sentido, sobre el manejo político, Correa y Moreno son las dos caras de una misma moneda que erosionaron la credibilidad de los medios públicos. “Ambos contribuyeron a la extinción de una aspiración pública y social que es contar con medios públicos”, dijo. 

Contrario a esta visión, una fuente consultada y que fue parte del equipo de confianza del gobierno de Rafael Correa defienden la injerencia política y lo convierten en una necesidad -vista desde la comunicación política- “frente al cartel de medios privados al que se tuvieron que enfrentar durante los casi diez años del régimen”. Necesitaban que se conociera la versión oficial. 

Reyes considera que fue una medida equivocada. “El gobierno de Correa no tenía necesidad de eso. Con la propia potencia comunicativa de su gobernante podía haber hecho ese contrapeso”. Además recuerda que desarrollaron un consorcio de medios gubernamentales con El Ciudadano. 

“Entonces han hecho de los medios públicos lo que creen que deben hacer. Los dos, Correa y Moreno, han asumido que pueden gobernar desde sus visiones personales y sesgadas, y no desde las necesidades sociales”

— Gustavo Abad, docente universitario

A diferencia de Abad, Reyes hace una diferencia en el manejo de lo medios públicos entre Correa y Moreno: “el primero, sin duda, hizo un manejo político; el segundo, los destroza (…) Vemos que con (Andrés) Michelena les vaciaron de contenidos, destruyeron paulatinamente la programación”. Recuerda además que durante la campaña, Moreno ofreció la consolidación de los medios públicos, lo cual suponía corregir los errores cometidos.

“El destrozo” que menciona Reyes también tiene que ver con los constantes despidos que empezaron a finales de 2017 y que en los últimos meses ya han sido masivos: en diciembre de 2019, la plantilla de trabajadores de los medios públicos fue reducida de 1200 a casi la mitad de trabajadores; el viernes 24 de julio se desvinculó a más de 500 empleados, dejando solo 109 personas para todo el conglomerado de los medios públicos. 

Primero se anunció la extinción de la Empresa de Medios Públicos y se emitió el decreto; pero en julio de manera sorpresiva hubo un cambio de estrategia y sobre la base del decreto 1059 procedieron a un despedio masivo y se habló de una repotenciación de sus contenidos para lo cual quedaron 109 trabajadores para todo el conglomerado de los medios públicos.  

Los periodistas que trabajaron en los medios públicos, y que prefieren el anonimato, apuntan a la presencia de Michelena, quien estuvo como gerente de los Medios Públicos, como nefasta y el principio del fin. “Primero nos habló de que haría la Ley de Medios Públicos y ese proyecto nunca llegó, ni fue puesto a discusión de nadie”, manifiestan. De allí en adelante enumeran una serie de decisiones sin criterio: desbaratar los consejos ciudadanos; someter a una convergencia atropellada de medios y plagada de errores; integrar los noticieros de ECTV con Gama Tv sin evaluar las grandes diferencias tecnológicas; censurar, develan un incremento paulatino de las presiones en el gobierno de los aires de libertad: “ahora hasta los Dircom (Directores de Comunicación) se creen con derecho de decirte cual debe ser el enfoque, se acercan con la expresión ‘el Ministro dice’, como si fuera tu jefe”, mencionan.

En relación a esta dimensión política, la docente e investigadora, Paulina Escobar, recuerda que “es evidente que la agenda política gubernamental atravesó a los medios públicos, por eso, no investigaron los cuadernos del Gran Hermano (Correa) y tampoco los INA Papers (Moreno)”. Añade que la forma en que han ido lastimando a los medios pasa incluso por expresiones públicas. “Alguna vez, el mismo Correa, en una sabatina, dijo que al diario (El Telégrafo) no lo leen ni quienes lo escriben”, recuerda.  

Escobar también lamenta que las diferencias de los dueños de los medios y el gobierno se trasladaron a los periodistas y se manifestaban en las coberturas. “Había bronca entre los privados y los públicos; supongo que ahora, con la crisis, ya se dieron cuenta que están haciendo el mismo trabajo, que su objetivo es llegar a la gente y, sobre todo, buscar el acceso a la información”, aclara. 

Pese a todo lo complicado que ha sido la construcción de los medios públicos, Paulina Escobar cree que “sí hay un antes y un después”. Considera que en “la sociedad por lo menos se despertó la curiosidad por saber qué es un medio público. Ya saben que los medios privados pertenecen a las empresas privadas, que si hay el ejercicio ciudadano de comparar los contenidos de los medios. Hay una sociedad más crítica y eso se demostró en el paro de Octubre. Es un cambio hacia adelante”.

La dimensión periodística 

Así se despidieron de su audiencia 500 trabajadores, entre técnicos, periodistas, traductores, el pasado 24 de julio.

El día que el gerente de la Empresa Pública Medios Públicos, Edison Toro, anunciaba el despido masivo de trabajadorestambién distinguía como su referente en el futuro a la BBC de Londres, la British Broadcasting Corporation, el servicio público de radio, televisión e Internet de Reino Unido, con más de 90 años de trayectoria.  

Para Hernán Reyes es “cínico” hablar de la BBC de Londres, ubicarlo como referente y, al mismo tiempo, precarizar el trabajo de los periodistas que se quedan en los medios públicos, porque “en esas condiciones nunca van a lograr la calidad imaginada”. 

Lejos de parecer la BBC, Reyes sí destaca varios puntos positivos en cuando a la dimensión periodística de los medios públicos y cita como lo mejor el suplemento de periodismo cultural Cartón Piedra (Telégrafo), así como la página editorial que alguna vez tuvo El Telégrafo, integrada por  nuevas voces. 

“Entre 2010 y 2011 se intentó materializar esta utopía de que otra comunicación es posible”, recuerda Reyes, quien formó parte de los 20 editorialistas del diario público que renunciaron en abril de 2010, entre ellos quienes destacaban Alicia Ortega, Jaime Breilh, Silvia Buendía, Lucrecia Maldonado, Alejandro Moreano, Floresmilo Simbaña, Ylonka Tillería, Juan Martín Cueva, Ángel Emilio Hidalgo, José Villamarín, Gustavo Abad, entre otros. Por esas fechas, abandonaron también el proyecto el editor general Rubén Montoya y la subdirectora Carol Murillo. 

Entre los motivos para esta ruptura estaban la presión editorial que se ejercía desde Carondelet, pero además la pérdida del norte en cuanto al objetivo de los medios públicos, con la creación del tabloide PP El Verdadero, “una idea muy mala por donde se lo vea, era una suerte de amarillismo ciudadano… un desentendimiento total de la naturaleza de los medios amarillistas, sensacionalistas, ligados a la mercantilización radical de la información, a través del escándalo, farandulización y banalización de los contenidos. Los hermanos Alvarado nunca se fijaron en la comunicación como un tema de lo público”, afirmó Hernán Reyes. Este fue el primer cisma y fue marcando una línea de control hacia delante.

Recordando ese momento, Abad comenta que “se puso a los medios públicos al servicio del discurso del poder” y recuerda que “uno de los principios del periodismo es identificar las demandas sociales. El periodismo identifica las demandas sociales y busca las respuestas políticas, y sobre la base de eso construye la información. Esa práctica fue muy difícil de implementar, porque el direccionamiento fue otro”. 

Escobar, quien tras los sucesos del 2010 escribió el libro En medio de un medio público, asegura que los medios públicos sí tuvieron una propuesta y generaron escuela en algunos aspectos, como el desarrollo de géneros periodísticos que en los otros medios están relegados, como la crónica y el perfil. Reconoció a muchos profesionales por su trabajo de calidad y por el que además recibieron premios. “Las innovaciones tecnológicas y las infografías también obtuvieron valoraciones internacionales”, menciona. 

Córdova escucha las críticas y defiende su trabajo y el de sus colegas. “Fue un proyecto superinteresante, había un horizonte  que nos permitía construir permanentemente a los medios públicos. Hubo la participación de la academia, de grandes profesionales que observaban el trabajo de los medios públicos”señala.

En el panel del Noticiero Ciudadano, Sofía Montoya, periodista y presentadora de ECTV, expresa que “de forma práctica los medios públicos se han cerrado, porque les han dejado sin operatividad, se han quitado los noticieros en kichwa, el noticiero en lengua de señas ecuatoriano, entre otros”. Además recuerda que en los medios públicos se dio un trato y no un maltrato a la interculturalidad. 

En este mismo panel, el productor Gonzalo Ponce, recordó que ECTV es el único canal con presencia en todo el territorio, cuando antes había lugares del Ecuador a los que solamente llegaba la señal de la televisión colombiana o peruana. Esa cobertura nacional, permitió “romper con la agenda informativa centrada en Quito y Guayaquil, lo cual supone un desprecio al resto del país.

 “No reconocer los espacios de apertura que tuvieron los medios públicos, sería mirar solo el lado oscuro y eso no es equilibrado”, comenta Reyes.

Hacia el futuro, Reyes y Escobar esperan que los medios públicos “puedan sobrevivir”, conscientes de que no podrán hacer mucho hasta el cambio de gobierno debido a la drástica reducción de personal y la falta de conocimiento en el manejo de un proyecto editorial.  

Las expectativas están puestas en el próximo gobierno y coinciden en que se debe interpelar a los candidatos a la Presidencia sobre sus propuestas en relación con los medios públicos. Córdova agrega que más allá de sus planteamientos también “hay que revisar qué dijeron en el pasado, porque es fácil mentir en tiempos electorales”. 

 “No reconocer los espacios de apertura que tuvieron los medios públicos, sería mirar solo el lado oscuro y eso no es equilibrado”.

— Hernán Reyes