Atawallpa Oviedo: “Se han puesto las diferencias personales por encima de los horizontes grupales”

Por Diego Velasco

Quito, 15 de septiembre.- El escritor, periodista y filósofo Atawallpa Oviedo Freire hace un análisis de lo que está sucediendo al interior del Movimiento Plurinacional Pachakutik y cómo se deben leer las discrepancias entre el precandidato a la Presidencia, Leonidas Iza, y el candidato definitivo, el prefecto del Azuay, Yaku Pérez Guartambel. 

Oviedo Freire comparte una visión que cuestiona el dualismo en el que se resumieron las disputas internas entre Iza y Yaku, previo a la definición del candidato a la Presidencia de la República por parte de las listas 18.  

Atawallpa.- ¿Qué pasa en el movimiento indígena?

Como en todo conjunto de personas hay diversas posiciones, actitudes, aspiraciones personales y grupales. Evidentemente son seres humanos y no todos piensan ni actúan igual. Más que por una cuestión ideológica o filosófica o cultural, lo que les motivó y unió a formar el movimiento indígena fue una situación de racismo y de discriminación por parte del Estado ecuatoriano; y, eso ha repercutido en su interior, a favor y en contra. Si no hubiera esta situación racista la integración de sus miembros sería por otros motivos, por lo que se convirtió éste en el elemento central, ya que por solo este hecho son discriminados y rechazados en su propia tierra; esa la ruindad más terrible. Como consecuencia solo permiten que entren al movimiento solo a aquellos que tienen rasgos genéticos andinos, siendo eso lo principal y no su tipo de pensamiento, y, en el mismo sentido, rechazan a los “mishus” (los llamados mestizos y blancos) así tengan un pensamiento indígena o andino.

El racismo estableció un apartheid desde lo que ellos llamaron “blanco” hasta el “indio”. Y muchos en el movimiento indígena no han podido librarse de esta estructura y responden de la misma manera. El problema es que la mayoría toma al movimiento indígena como un movimiento reivindicativo a la discriminación racializada del Estado, más que como una posición cultural u ontológica y epistémica. Cuando esto último es lo importante y trascendente, lo indígena no es una raza sino una forma de entender la realidad y de vivirla, qué es lo comunitario y existente en todo el mundo. Lamentablemente la lucha contra el racismo tiene su costo y se pueden perder los horizontes; como igual pasa con las feministas y los homosexuales.

¿Hay mucha influencia del pensamiento colonial y hegemónico en el movimiento indígena?

Indudablemente, hasta antes de la reforma agraria estaban reunidos en las haciendas, en donde fueron cristianizados, pero se mantenían sus lenguas, sus espiritualidades y bastante de sus racionalidades. Luego de ello, todo lo contrario; y, con las políticas de desarrollo y progreso mucho más la “inclusión” a la sociedad criolla de matriz colonial. La izquierda creyó que había que terminar con las exclusiones incorporándolos a la sociedad nacional, pero lo que provocaron es un proceso de inculturación y desculturación, que la derecha no lo había hecho. Irónicamente, el mantenerlos relegados mantenía la cultura milenaria, el incorporarlos al estado-nación significó su aniquilación cultural. La alfabetización fue el proceso de colonización masiva, ahora muchos saben escribir pero piensan como los criollos coloniales. Actualmente muy pocos manejan y conocen lo que se llama cosmovisión y filosofía andina. Irónicamente, la etapa de mayor colonización no la hicieron los conquistadores monárquicos, ni en la República la derecha, sino la izquierda, en especial los desarrollistas y progresistas.

Lo indígena no es una raza sino una forma de entender la realidad y de vivirla, qué es lo comunitario y existente en todo el mundo”.

¿El marxismo ha tenido gran influencia en el movimiento indígena?

Los comunistas fueron los primeros que buscaron organizarlos y reivindicarlos, pero hicieron igual que la Iglesia, estos los cristianizaron y los comunistas los marxianizaron. Para ambos, no servían sus propias concepciones indígenas, ni siquiera se dieron el trabajo de aprender, solo les servían como fieles domesticados o como masa para la lucha de los criollos de izquierda. Los indios incorporados para construir su propuesta socialista y como consecuencia para destruir su sistema milenario de comunidades, que para ellos era algo atrasado o arcaico. Los comunistas querían proletizarlos para crear las condiciones para el socialismo, es decir, consolidar el capitalismo para sentar las bases de su socialismo; como resultado, ningún socialismo pero sí la destrucción del sistema de comunidades y principalmente de su cultura milenaria. Un ejemplo, las lenguas nativas están en peligro de desaparecer peor sus filosofías.

Y hay quienes los siguen viendo así, solo como un brazo indigenista de la izquierda (etno-marxismo), aunque ya hay quienes valoran y aprecian sus racionalidades, pero el problema ahora es que los llamados indígenas ya no las manejan, se han quedado marxistas, socialistas, progresistas, cristianos, liberales, etc. Y, en el otro lado, hay los influenciados con posiciones que vienen desde la derecha y que solo se aprovechan de su fenotipo andino para abrirse paso en el movimiento. Entonces, hay tres posiciones básicas en el movimiento: los izquierdistas (mayoría), los derechizados (intermedio), y los andinistas o los que manejan la epísteme indígena (minoría). 

En este cuadro ¿dónde se ubican Iza y Yaku?

Yo he tenido la oportunidad de conversar con ellos, de escuchar sus entrevistas, y más que todo de sentirles. Para mí, Iza está en la facción de izquierda y dentro de ésta en la más radical, la que incluso no rechaza la vía violenta o insurreccional como una posibilidad de acción política. Yaku está en la facción andinista o indígena, y dentro de ésta, en la vía electoral de la democracia liberal, pues hay otros que están por la vía autonomista como el de los zapatistas en México, aunque también hay izquierdistas en esta posición. La diferencia entre estas posiciones, es que, por ejemplo, unos defienden el agua como un líquido vital al servicio o necesidad del hombre, y los otros como una fuente de vida y un ser de conciencia, es decir, por un lado una actitud ecológica y en la otra es una dimensión espiritual, lo que no quiere decir religiosa sino integral, esto es, ecológica-conciencial-vital. Iza es ecologista y Yaku es espiritual. Iza se maneja por el marxismo y el izquierdismo; Yaku, por la tradición andina o indígena, aunque le falta más radicalidad, que en cambio en Iza está por demás. Les falta más equilibrio. Y así otras diferencias.

Atawallpa Oviedo Freire establece tres tendencias político ideológicas al interior del movimiento indígena. FOTO: Archivo Personal de Oviedo

¿Cuál fue el problema entre Iza y Yaku?

En muchos movimientos y grupos se buscan resolver los asuntos casa adentro, para que no sean utilizadas sus limitaciones y falencias por el enemigo, los que luego las endilgarán contra todo el grupo. Así había actuado siempre el movimiento indígena, cuidando la imagen que se da a todos hacia afuera. Lamentablemente Iza y Vargas lo hicieron público, lo que ha dejado una mala impresión pero que afecta a todos, incluidos ellos. Pero así mismo, también es lamentable que Yaku no haya exigido a (Marlon) Santi, coordinador nacional de Pachakutik, otro modelo de elecciones internas como pedían Iza y Vargas, y no se circunscriban a lo que establece el Código de la Democracia. No se puede respetar un código que se cuestiona y debía buscarse un mecanismo para buscar otra fórmula de participación de las comunidades y no solo de los afiliados a Pachakutik. La disputa era entre Iza-Vargas con Santi, pero Yaku salió mal parado. Tampoco la CONAIE tenía que mandarle a Pachakutik a que obedezca su resolución, cuando son dos organizaciones paralelas; pero también es lamentable que Santi y Yaku no hayan ido a la reunión que convocaba Vargas e Iza en donde se podían haber resuelto las diferencias. Hay errores de ambos lados. En todo caso, yo creo que si hubiera sido al revés este caso, Yaku estaría apoyando a Iza, sobrepasando sus diferencias personales por las del país.

Yaku ha hecho críticas a la izquierda.

Yaku tiene una posición crítica con el axioma colonial derecha-izquierda, lo que no quiere decir que sea anti-izquierdista. Él parte de que esta dicotomía es una imposición colonial, de que no es un axioma indígena y que por ende hay que manejarse con pinzas. Dicho de otra forma, hay una izquierda colonizada o colonial o institucional; y hay una izquierda descolonizada o decolonial, (y que yo prefiero llamarla de alterizquierda), que reconoce que hay una contradicción de clase, pero además y principalmente, que hay una contradicción entre racionalidades o paradigmas. Los socialistas y comunistas se manejan dentro del paradigma eurocentrista, y que es el mismo para la derecha. La disputa entre ellos solo es clasista, mientras desde la alteridad se propugna rebasar todo el racionalismo, el antropocentrismo y el empirismo hegemonista. Es decir, hay una izquierda positivista, objetivista; y, por otro lado, una alterizquierda integral, holística, de la complejidad. La izquierda positivista e institucional está más cerca de la derecha, que de la alterizquierda. La lucha de contrarios (izquierda) y la ley de la competencia (derecha) son mitos del hegemonismo civilizatorio, pues no existe en la naturaleza, es decir, en la vida; por ello, desde la alteridad se plantea una trans-civilización.

“Hay tres posiciones básicas en el movimiento: los izquierdistas (mayoría), los derechizados (intermedio), y los andinistas o los que manejan la epísteme indígena (minoría)”. 

Se critica a Yaku por haberse cambiado de nombre y por dejarse el cabello largo.

Hasta hace 20 años todos tenían nombres que no eran andinos, pero ahora hay algunos jóvenes que lo portan. Han habido quienes decidieron reivindicar su cultura y se cambiaron, como la dirigente Nina Pacari que tenía un nombre no andino, y así otros. Y Yaku optó también por reconocerse en sus raíces. Es decir, mientras muchos se cortan el pelo y se blanquean para pasar como mestizos, hay unos poquitos que se indigenizan, recuperando el orgullo. Yo valoraría que Leonidas Iza y otros hicieran lo mismo, porque ello dice mucho. Hasta hace unos años, Iza no utilizaba el poncho rojo y ahora lo ha revalorizado, acaso se puede criticar aquello.

Yo he vivido personalmente un caso parecido, mi primer nombre de nacimiento es Atawallpa, pero no lo utilicé durante mi niñez y juventud, pues la sociedad criolla racista se me burlaba, y como todo niño me acomplejé, pero la vida hizo que valorice mi nombre indígena andino, y la mitad de mi vida ya lo porto con orgullo, y todos mis hijos tienen nombres andinos. Algunos que no me conocen físicamente cuando escuchan mis entrevistas radiales o leen mis escritos, me insultan diciéndome “indio tal y cual”, y otros cuando me conocen o ven mis fotos dicen que me hago el indio porque tengo un pensamiento indígena. Entonces, yo he vivido y sé lo que es la discriminación por mi nombre. No he sufrido de racismo, pero sí de exclusión, incluso por parte de algunos llamados indígenas. Ésta es una sociedad superficial, hedonista, anoréxica, que solo se deja llevar por la mascarilla que alguien porta y que no ve la esencia de una persona. 

¿Qué piensas del correísmo?

No nos engañemos el enemigo está en casa. De la misma manera que hay esposos que matan a sus parejas, de padres y parientes cercanos que violan a niñas, de padres que castigan duramente a sus hijos, de parejas que se odian cuando antes se amaban; lo mismo pasa en la izquierda. El correísmo atacó ferozmente al movimiento indígena, encarceló, golpeó, torturó psicológicamente, solo le faltó matar a alguien, aun cuando dicen que mataron a Bosco Wisuma y otros dirigentes. No olvidemos lo que hizo el estalinismo, el maoísmo, Polpot, etc. Si los correistas fueran izquierda y revolucionarios, habrían con humildad reconocido sus errores y se hubieran puesto respetuosamente en apoyo al movimiento indígena. Solo ahí les hubiera podido creer, pero solo son una banda de resentidos corruptos que quieren el poder nuevamente para vengarse de todos quienes les quitaron la mamadera que tenían. La reacción de ellos luego de la sentencia condenatoria lo confirma. Con esos “revolucionarios” que luego te acusan de contrarrevolucionario, revisionista, traidor, y te terminarán ejecutando, ni a la esquina. Es preferible andar solos que mal acompañados. Son como esos que dicen que te aman y luego cuando no haces lo que quieres te dan la puñalada, y lo peor es que te dicen que te matan porque te aman o porque no quieren que seas de otro. Esos son los correistas y otros izquierdistas. Y en la derecha pasa lo mismo.

Pero para estas elecciones la derecha se ha unido…

Porque tienen que unirse irremediablemente para tener alguna opción. En todo caso, han logrado superar sus diferencias puntuales por las generales; en cambio en la izquierda y en el movimiento indígena está primando más el personalismo que cualquier otra cosa. Las diferencias personales y el ideologismo están primando más que los horizontes grupales e históricos, y eso también da cuenta del nivel del movimiento indígena, pero más que todo de la izquierda, especialmente de los socialistas que también han lanzado su apoyo vicepresidencial a César Montúfar, y con ello dividiendo más a la izquierda. Pocos son consecuentes y han reconocido que el movimiento indígena hoy es una fuerza y una esperanza, y que ante todo, es una cuestión de honestidad histórica e intelectual el apoyar a quienes nunca han tenido una oportunidad de ser gobierno y que son los pueblos primeros de estas tierras.

Sin embargo, hay la posibilidad de que pase lo mismo que con Evo Morales en Bolivia y sea otra desilusión. 

Indudablemente, y esa experiencia ha sido evaluada para evitar que no se repita. Al menos eso es lo que se cree. El error principal fue concentrarse en lo económico y como consecuencia surgió una clase media que solo aspiraba a tener más. Muchos de ellos de extracción indígena y que luego han pasado a reconocerse como mestizos y a rechazar a los “indios”. Los llamados mestizos y la clase media son muy arribistas. 

Los progresistas administran y manejan mejor el capitalismo que la derecha, la cual a su vez le ha llevado a crisis más agudas, esa la paradoja. Estuve en la caída de Evo y vi como la mayoría del pueblo estaba en contra de él. Ahora, algunos dicen que Añez es peor que Evo, eso es otra cosa. Ese el problema de las comparaciones, quién es peor, cuando el problema es que todos los que están ahí son “peores”. Personalmente, no creo mucho en las elecciones y apuesto por los planteamientos autonomistas como los zapatistas en Chiapas y otras comunidades en Oaxaca (México), o de ciertas comunidades kurdas en el Medio Oriente, o las ecoaldeas y las cooperativas integrales que van surgiendo como focos de luz en todo el mundo. Sin embargo, no rechazo ocupar todos los espacios que hayan por disputar, pero priorizando el construir lo nuevo antes que destruir lo viejo, o el de dedicar todas las energías, recursos y tiempo a la toma del poder, como pretenden algunas izquierdas y algunos en el movimiento indígena que no han aprendido de la historia.

“Hasta hace 20 años todos tenían nombres que no eran andinos, pero ahora hay algunos jóvenes que lo portan. Han habido quienes decidieron reivindicar su cultura y se cambiaron, como la dirigente Nina Pacari que tenía un nombre no andino, y así otros”.