ESPECIAL| Espejos de Octubre: arte, memoria y resistencia

Por Jorge Basilago*

Quito, 29 octubre de 2019.- El estruendo de las bombas y pedradas se cuela a través de las ventanas. Flota en el aire el picante olor del gas lacrimógeno. Los helicópteros y trucutrus atruenan el cielo y la tierra. Cada esquina y cada parque se llenan de barricadas. Mientras el impotente poder reprime, la televisión emite dibujos animados. Los muertos y mutilados no están allí; los miles de manifestantes anónimos, tampoco.

Muchas trabajadoras y trabajadores del arte –en especial, jóvenes entre los 20 y los 35 años- responden al llamado de la rebeldía popular y salen a las calles. Marchan, a menudo por primera vez, junto al descontento generalizado. Llenan los vacíos con pinceladas de vida trunca, con cantos de resistencia, con narraciones silenciadas. Ayudan a construir, sobre la misma marcha de la historia, un relato disidente. Ponen a la ‘verdad’ oficial frente al espejo, que es la vía más directa para desnudar su mueca autoritaria y pusilánime.

A un año de aquellos hechos, la conmemoración artístico-social es un permanente y palpitante mosaico de nuevas perspectivas y abordajes diversos. De la imagen fija al video, del fresco documental a la denuncia rapeada, del collage sonoro a la intervención urbana, La Línea de Fuego recorre la memoria artística del Paro Nacional en los testimonios de varios de sus autores. “Hay muchos artistas cuya producción, antes de octubre, no necesariamente profundiza en las problemáticas sociales; pero lo interesante es que en octubre decidieron movilizarse, sumar el hombro y decir ‘hay que hacerlo ahora’”, reflexiona la crítica e historiadora del arte Ana Rosa Valdez, curadora del proyecto Primera Línea.

Imagen viva de la revuelta

La multitud hace frente a los gases represivos. Fotograma del cortometraje “Zánganos”, de Jose Escobar. (Foto: Archivo del cineasta).


Apoyada en las casi infinitas posibilidades de registro audiovisual actuales, la revuelta de octubre cuenta con un respaldo de imagen viva inédito en la historia ecuatoriana. Desde las grabaciones de supervivencia de muchos manifestantes con sus celulares –materia prima del potente documental La rebelión de la memoria, dirigido por Daniel Yépez Brito-, hasta productos tal vez más profesionales pero igual de humanos a cargo de distintos cineastas.

“Hubo mecanismos militares dictatoriales en el manejo de las protestas, y una tergiversación de la información tenaz. Por eso decidí pronunciarme desde lo que puedo, que es la cámara, para tener al menos un lugar de resistencia en la memoria”, observa el guionista y realizador Jose Escobar. De sus vivencias en las calles del Centro Histórico, cámara en mano, le queda la satisfacción del despertar de la protesta social “acallada durante todo el período de Rafael Gutié… perdón, Correa (risas)”, y los seis perturbadores minutos de su corto Zánganos

En su narración, Escobar se apropia de esa agresión verbal del presidente hacia los rebeldes, para subvertirla y transformarla en un elemento reivindicativo de la movilización. “La palabra ‘zánganos’, como la palabra ‘putas’, son parte de un montón de pensamientos atávicos que tenemos y que hay que deconstruir desde otro lugar, desde otra semántica, para enunciarse desde ahí hacia el poder”, enfatiza el cineasta, quien considera vital el contacto con la realidad circundante para “saber desde dónde narrar una historia”.

La riqueza del universo audiovisual surgido en torno del paro, se apoya con claridad en esa premisa: el lugar en que nos situamos para contar el pasado, organiza también el presente y el futuro. Así sucede con las piezas realizadas y compartidas en redes por CoopDocs y ACAPANA, entre muchos otros colectivos. Y no son pocos los materiales que se encuentran todavía en producción, como el documental Posdata, de Juan Martín Cueva, de estreno previsto para comienzos de 2021.

ACAPANA junto a Cooperativa Audiovisual y el Movimiento Indigena y Campesino de Cotopaxi (MICC) en un trabajo de memoria frente a los hechos ocurridos en octubre de 2019. 

Incluso el Festival Latinoamericano de Cine de Quito (FLACQ) dedicó una de sus jornadas a “Narrar octubre”, con imágenes de archivo y una performance en vivo del actor y director León Sierra. “La historia no es irreversible: es posible volver a narrar los hechos desde otra perspectiva. Esa es la pelea ahora”, sostuvo la socióloga Natalia Sierra en el conversatorio posterior.

“Hubo mecanismos militares dictatoriales en el manejo de las protestas, y una tergiversación de la información tenaz. Por eso decidí pronunciarme desde lo que puedo, que es la cámara, para tener al menos un lugar de resistencia en la memoria”

–Jose Escobar, realizador

Voces, sonidos, música

Aquella circunstancia histórica también tuvo –y tiene- sus propias sonoridades. Muchas de ellas, como Duele el Duelo de la artista esmeraldeña Mel Mourelle, surgieron desde el territorio híbrido de la fusión entre ritmos urbanos, con una lírica que descarta cualquier eufemismo a la hora de la denuncia: “En las calles solo hay cifras / de almas desaparecidas / en nombre del desarrollo / somos polvo en las vías”, remarca Mourelle.

¡Romo, Roldán, Moreno, Jarrín / que rueden sus cabezas que están llenas de serrín!”, rapea con furia el músico y productor David Darquea, conocido por el seudónimo Mixö Rex, en su canción Y ahora qué?. “No es que yo sea rapero, sino que el rap me servía para expresar la ira y el deseo de justicia que tenía dentro, después de ser testigo de la represión policial violenta y desmedida en las calles”, explica Darquea.

“Siento que con la canción no propuse ni solucioné nada, pero al menos expresé la contradicción entre la desesperanza que genera el poder y algo en lo que sí creo, que es la rebelión popular: que el pueblo se organice y decida su futuro”, agrega el artista, quien reconoce que el impacto de octubre de 2019 modificó muchos aspectos de su forma de vivir y relacionarse con su entorno más inmediato, y que otro tanto le sucedió a varios colegas y amigos suyos. “La creatividad se disparó: hubo gente que después de octubre empezó a producir más de lo habitual, como también es mi caso”, subraya.

Otras agrupaciones o solistas eligieron en tanto combinar la dimensión urbana con la andina, sumándole a los clips un montaje visual cuestionador, que celebra la alegría de la manifestación social al tiempo que condena la represión ordenada por el gobierno. Estos son los casos de  Longas Fieras Subversivas con El pueblo salva al pueblo; Caye Cayejera e Ilyari con Octubre volverá; y la Minga Artística – Audiovisual –integrada por Los Nin, Inmortal Kultura, la MafiAndina y Runa Rap, entre otros- con el rap kichwa Rikchari (Despierta).

Sin embargo, uno de los enfoques más singulares fue el de Jezabel Calero –música e ingeniera de sonido– quien decidió utilizar un formato poco visitado como el paisaje sonoro. Su trayecto, grabadora en mano, a través de distintos sitios y momentos de las movilizaciones, generó alrededor de seis horas de material crudo, convertidos luego en una recopilación de unos treinta minutos: Paro Nacional Ecuador 2019. “Elegí la captura de sonoridades humanas, porque creí era importante rescatar todo esto como parte del patrimonio, para crear una memoria sonora de la sociedad”, relata.

Paisaje sonoro de Octubre-2019, una manera de recordar octubre a través de uno de los sentidos más sensibles: el oído.

Otro de los hallazgos del registro de Calero –tan cruel como simbólico- es el sonido de las bombas que no dejaban de caer sobre los manifestantes, mientras estos aguardaban los resultados del ‘diálogo’ entre sus líderes y el gobierno: “Eso es algo que difícilmente haya sido cubierto por los medios de comunicación tradicionales”, afirma. Por eso rescata la “voluntad de mover el avispero” que tuvieron muchos artistas participantes de las movilizaciones, para así “evitar que haya un silencio cómodo para el poder” alrededor del tema.

“Elegí la captura de sonoridades humanas, porque creí era importante rescatar todo esto como parte del patrimonio, para crear una memoria sonora de la sociedad”

–Jezabel Calero, sonidista

Pinceladas y fotografías rebeldes

“Barricada”, por Eduardo Paucar. Instantes de la rebelión de octubre plasmados sobre una puerta de madera rota. (Foto: Proyecto Primera Línea).

Así como Calero capturó fragmentos sonoros a los que pocas personas prestaron atención, desde las distintas vertientes de las artes plásticas y la fotografía se multiplicaron miradas alternativas semejantes. El pintor e ilustrador Darío Caiza, por ejemplo, dedicó varias mañanas de aquel octubre a conservar restos de adoquines, cristales rotos, perdigones, cartuchos vacíos, bombas lacrimógenas estalladas… “Al principio no sabía que iba a hacer con todo eso, pero me gusta ligar mi vida y mi práctica artística con temas o movimientos sociales, hablar del tiempo que me toca vivir, de mi realidad más próxima, y a partir de ello desarrollar un discurso estético”, indica.

Su proyecto Adoquines interviene esos materiales –tomados de las barricadas callejeras-, para incorporarles placas recordatorias con los nombres de los fallecidos y reinsertarlos en la zona más agitada de los enfrentamientos. “El 14 de octubre del año pasado hubo una minga de limpieza muy grande en El Arbolito, en la que participó mucha gente… pero sentí que era un ‘blanqueamiento’ del parque, como si borraran la memoria y el verdadero conflicto por el cual se dio el paro”, opina Caiza.

Advertido de la vigilancia oficial sobre las acciones en conmemoración de la lucha social de 2019, Caiza fue precavido para reinsertar los adoquines ya trabajados. Primero consiguió varios cascos y chalecos reflectantes, con los cuales equipó a un grupo de colegas y amistades. La supuesta cuadrilla ‘municipal’, en un acto cercano a la performance teatral, pudo entonces cumplir con su objetivo sin despertar sospechas. “Fue una preocupación hasta que lo conseguimos porque el Estado, en su intento de borrar todo rasgo de memoria, llegó a imponer multas de hasta 400 dólares a los artistas que realizaran homenajes a las víctimas de octubre”, revela.

         “Mis contactos dentro y fuera del país tenían la visión parcializada de los medios de comunicación, de que la protesta era solo un conjunto de actos de saqueo y violencia, por eso comencé a tomar fotos y compartir mi experiencia personal en las redes sociales”, recuerda Ana Rosa Valdez. Su siguiente paso fue recopilar otros materiales que “dialogaran” con los suyos y, una vez hecho eso, empezó a proyectar un catálogo y una exposición. Cuando el aislamiento pandémico canceló esa idea, Valdez se conectó con representantes de Conaie, Confeniae y otros colectivos y artistas independientes, para generar lo que hoy es Primera Línea: la Memoria artística y documental del Paro Nacional Ecuador 2019.

         Con más de un centenar de aportes recibidos entre expresiones plásticas, ilustración y fotografía, el proyecto ha logrado consolidarse a partir de una serie de premisas curatoriales muy claras: “Nos interesa que haya una calidad artística y técnica en la imagen, y por otro lado que exprese una solidaridad y apoyo con el paro. Si el relato oficialista tiene espacios en los medios de comunicación, nosotros queremos generar una memoria distinta. Más allá de su valor estético nos interesan los usos sociales que se les puede dar a estas representaciones”, aclara la curadora.

         Uno de esos usos sociales es la posibilidad de fijar, en el espejo común, una imagen –o una serie de ellas- que represente con precisión el cuerpo social violentado por el poder en octubre pasado. Que resista los embates de la ‘verdad’ unívoca a golpes de diversidad. Así, cuantos más reflejos entren en juego, más nítida será la memoria: “Espero que se recuerde a octubre como un gran despertar, una fecha de resistencia, de respeto hacia los muertos y hacia la gente que estuvo en primera línea… Y de voz, para poder decir ‘todavía estamos aquí’”, concluye Jose Escobar. Justamente esa persistencia, el hacernos presentes cuando pretenden borrar todo recuerdo de nuestra existencia, lleva implícita una considerable victoria. En la vida y en el arte.

“El 14 de octubre del año pasado hubo una minga de limpieza muy grande en El Arbolito, en la que participó mucha gente… pero sentí que era un ‘blanqueamiento’ del parque, como si borraran la memoria y el verdadero conflicto por el cual se dio el paro”

–Darío Caiza, pintor e ilustrador

*Jorge Basilago, periodista y escritor. Ha publicado en varios medios del Ecuador y la región. Coautor de los libros “A la orilla del silencio (Vida y obra de Osiris Rodríguez Castillos-2015)” y “Grillo constante (Historia y vigencia de la poesía musicalizada de Mario Benedetti-2018)”.

Foto principal: Cristales y paciencias rotas, una síntesis de octubre de 2019. (Foto: David Díaz Arcos – Fluxus Foto / Proyecto Primera Línea)

Collage: Distintos momentos del proyecto de intervención urbana “Adoquines”, del pintor e ilustrador Darío Caiza. (Fotos: Archivo del artista).