Trump reposicionó a la extrema derecha y al fascismo internacional

La red social Twitter eliminó un video de campaña de Trump sobre la muerte de George Floyd, por una posible exaltación de la violencia. Foto: lavoz.com.ar

Por Jaime Chuchuca Serrano

A día de hoy, EE.UU. sigue siendo la principal potencia mundial aunque está siendo desplazada en varios asuntos estratégicos por China, con la que se disputa la hegemonía mundial. De 1944 a 1991, EE.UU. consolidó el imperialismo financiero y venció a la Unión Soviética en la guerra fría. El capitalismo tiene varias fracturas irreparables y desde 2008 ha caído en una crisis hasta ahora insuperable, peor con la pandemia en la que varios mercados fueron bloqueados y se contrajo la producción. La reacción ciudadana se reactivó con las movilizaciones mundiales desde agosto y entraron al corazón de norteamericano con el asesinato de odio a George Floyd.

El gobierno del republicano Donald Trump (2017-2021) ha sido desolador. Amenazó con construir un “muro” entre EEUU y México; fortaleció las medidas antimigrantes y violó derechos humanos de adultos y niños; acusó al sistema de salud de ser un desperdicio de recursos y lo destruyó creando el peor escenario para la pandemia; renegoció los acuerdos y tratados de librecomercio bajando los impuestos para los ricos; dejó de lado los tratados que defienden el medioambiente y suspendió los impuestos verdes; inauguró una guerra comercial contra China generando gran inestabilidad económica; continúo las guerras de invasión y de rapiña contra una decena de países (en los 100 primeros días, Trump envío misiles contra Siria); interfirió frecuentemente en la política de los países Latinoamericanos y violó su soberanía. Con la pandemia arrancó la mayor crisis registrada en dos siglos y, al mismo tiempo, Trump permitió la mayor concentración de capital en pocas manos. La tozudez de Trump de 2016 le sirvió para defender a su élite blanca de la del establishment gubernamental, ahora en 2020 le valió para irse en contra la élite de los intelectuales. Trump reposicionó a la extrema derecha y el fascismo internacional, fortaleció la carrera armamentista y el militarismo.

La estrategia usada por Trump, aunque es una total incoherencia, le dio resultados: tildó de comunistas (¡y castrochavistas!) a los demócratas. Los republicanos y demócratas son dos grupos de la burguesía estadounidense, de la jerarquía del poder, detrás de los cuales están los grandes emporios y corporaciones económicas. La memepolítica ha dibujado bien la pelea entre Trump y Biden; la lucha entre Godzilla y King Kong. Los republicanos y demócratas defienden el mismo modelo colonial, extractivista, industrial, comercial y financiero. Sin embargo, Biden y los demócratas se muestran más moderados frente al fascismo y el conflicto civil estadounidense; Trump, al contrario, lo acelera. 

El estadounidense medio que votó por Biden lo mira como moderado y a Trump como un desquiciado. Los estadounidenses (y latinos) que votaron por Trump lo respaldan por su demagogia anti status quo. Biden hace política electoral desde 1973, además de ya haber sido vicepresidente de Barack Obama. Trump ha participado en los negocios y el espectáculo toda su vida. Biden tiene 78 años y Trump 74. Los dos representan a la burguesía más influyente. El modelo colonial, autoritario, conservador y racista no será cambiado ni por los demócratas ni por los republicanos. Lo que intentará Biden es regresar a la apertura económica y terminar con el aventurismo y la locura política de cuatro años de trumpismo.

“Los republicanos y demócratas defienden el mismo modelo colonial, extractivista, industrial, comercial y financiero. Sin embargo, Biden y los demócratas se muestran más moderados frente al fascismo y el conflicto civil estadounidense; Trump, al contrario, lo acelera”.

*Jaime Chuchuca Serrano es abogado, licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Investigador social y docente en Sociología. Doctorando en Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional del Cuyo.