El milagro económico boliviano

Ceremonia ancestral de agradecimiento a la Pachamama y para dotar de la energía necesaria a los nuevos mandatarios de Bolivia. FOTO: Fb/MAS-El Alto

Por Tomás Rodríguez León*

Los 14 años del Movimiento Al Socialismo (MAS) en el poder fueron  un sueño para su pueblo  y para su necia izquierda centenaria, vieja y consecuente escuadra revolucionaria  americana.  Sueño  que solo se interrumpió con una pesadilla criminal que duró menos que la pandemia y que ya terminó.

Bolivia,  la del Che y sus guerrillas, la de sus mineros combativos y dinamiteros, la de sus democracias débiles y sus militares   asesinos, cuna de Juana Azurduy y de Marcelo Quiroga convertida con Evo Morales en la envidia de los gobiernos de izquierda y de derecha.  Más de una década creciendo a un promedio anual de 5 % estableció un indicador superior al de Estados Unidos y al de todos los países latinoamericanos. Crecimiento  que sorteó  la crisis del precio de las materias primas,  no fue afectada por la caída de los llamados comodities. A diferencia de Venezuela y Ecuador,  Bolivia  logró ahorrar recursos, burlando a la derecha propia y ajena cuyo discurso del   despilfarro se quedó sin piso.  El MAS después de  la caída de los precios del crudo y el gas  llegó a poseer una reserva superior a los 15.000 millones de dólares, caja de ahorro construida curiosamente con la nacionalización de los hidrocarburos.

Pero Bolivia  ha enfrentado no solo la voracidad de las oligarquías militarizadas ancestrales sino  también   la oposición de  ecologistas sub desarrollistas  que  han osado acusar al gobierno de extractivista sin reparar que, nunca desde el descubrimiento de las minas de Potosí, cuatro siglos atrás el   extractivismo de las oligarquías coloniales solo sembraron  hambre, miseria y racismo.  Sus ricas tierras hicieron de Bolivia uno de  los países más pobres de América y  del mundo.

Su programa de  diversificar la economía para  sostener un  modelo de desarrollo, no es una apuesta fortuita sino una bien pensada estrategia con un fuerte marco teórico donde destacan  dos marxistas de altura: García Linera y Luis Arce,  herederos del pensamiento de  Marcelo Quiroga Santa Cruz, el joven socialista  mártir de la democracia y también  de Guillermo Lora un intelectual orgánico de la clase obrera 

 “El MAS considera que la mejor política social es el empleo y así  en Bolivia la pobreza bajó un tercio”.

–Tomás Rodríguez León

Tierra de sueños, proyectos y pesadillas donde los asesinos del Che se ensañaron contra revolucionarios y revolucionarias  de oro  como Inti y Coco Peredo, como Tania y Monika Erl ,  fascistas con nombre y apellido; Barrientos,  Banzer,  García  Meza  y sus acólitos a los que se suma la usurpadora, Jeanine Añez.  El pensamiento de  Marcelo Quiroga, el desarrollo del pensamiento crítico de García Linera y del actual presidente Luis Arce   mantienen  la coherencia de la triple proyección estratégica; nacionalización de la riqueza, crecimiento económico y equidad social.  Luis Arce en una entrevista a la TV europea indica los riesgos de inmovilidad social de la política populista y propone inyectar capacidad creativa y productiva en cada ciudadano dignificado por la revolución

“El milagro económico boliviano”,  destaca por sus reformas inclusivas, y su integridad cultural, destaca por su modernización que habla incluso de industrialización porque  a decir de García Linera  se trata más que de industrializar de proletarizar la sociedad boliviana para construir junto a los campesinos un sujeto histórico para el socialismo.  García presentado por la CNN como un fino intelectual marxista, responde  casi como defendiéndose “soy un comunista total” y  sí que lo es. Lo logrado  es evaluado  por  expertos internacionales, quienes    coinciden en calificar  los buenos  resultados de la gestión del equipo de comunistas e indios levantados. Basta señalar que luego de la caída de Evo el propio Banco Mundial y el FMI tentaron  a Luis Arce para que se haga funcionario técnico pero Luchito, como le dice su pueblo, decidió quedarse  a resistir y a vencer

Bolivia  con el MAS creció al 6 %,  Paraguay (4,1 %) y Perú (4 %).  Colombia (2 %), Chile (1,6 %) y Uruguay (1,5 %). Venezuela, Ecuador y Argentina decrecieron. Latinoamérica en su conjunto sufrió una contracción de 0,9%. Destaca  además que Bolivia es uno de los países que más inversión extranjera directa recibió en la región (Ecuador fue el de más baja inversión ya en el gobierno de Rafael Correa) Aun con petróleo nacionalizado Bolivia  recibió una docena de multinacionales  quienes suscribieron nuevos contratos con la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB),  acordando el pago de un tributo sobre el valor de la producción de entre el 50 y el 85%.

Bolivia es un país gobernado por un partido compuesto por organizaciones sindicales y centrales agrarias indígenas,  campesinas y mineras.

Al contrario del modelo neo liberal o lumpen burgués, el alza de ingresos fiscales no desestimó la necesidad de expansión económica doméstica resultado de la elevación del nivel de vida de los trabajadores y campesinos  insertados en el mercado de consumo. Este proceso enfatizo la fuerte inversión pública y un modelo de desarrollo productivo basado en la demanda interna. Un modelo que hizo incluso de los subsidios vehículos de movilidad social y generadores de acción transformadora. En el Ecuador  correista y post correista, por el contrario, el modelo “pedagógico” fue hacer que el pueblo se sienta pobre enfermo y discapacitado

La pobreza es costosa sostiene Luis Arce  y, por ello, el MAS combate  la pobreza con trabajo y no con subsidios.  El MAS considera que la mejor política social es el empleo y así  en Bolivia la pobreza bajó un tercio. El peso económico de la pobreza descendió  y las autoridades  ahorraron una parte de los recursos construyendo un cuantioso colchón financiero que pasó de $700 millones a $20.000 millones, configurando un ahorro que le permitió amortiguar la caída de precios de las materias primas sin desatender las necesidades sociales.

Los expertos del FMI, reconocieron  que la estabilidad social contribuyó al crecimiento económico de Bolivia. Pero no obstante,  el FMI no quiere ni puede aplicar otra receta que no sea la suya. El modelo de Bolivia, su secreto, es casi la aplicación ortodoxa del marxismo clásico que al igual que China se despoja de toda versión populista y ve en el desarrollo máximo de las fuerzas productivas la salida a la crisis y el impulso al desarrollo. Modelo que no cree en la equidad sin desarrollo y tampoco cree en el desarrollo sin equidad y siempre está en respeto a la naturaleza

Según datos del mismo  FMI, entre 2004 y 2015, la pobreza bajó de un 63% de la población a un 39%.  El salario creció 4 veces su valor nominal de base con el MAS en el gobierno. La distribución del ingreso también mejoró. Bolivia pasó de ser el país más desigual en Sudamérica a situarse en una posición promedio en la región.

Bolivia es un país gobernado por un partido compuesto por organizaciones sindicales y centrales agrarias indígenas,  campesinas y mineras que han negociado con el gobierno  acuerdos para evitar que se generen crisis  de representación. El MAS sabe autocriticarse, el líder Felipe Quispe  crítico y alejado de Evo y la COB casi en oposición retornaron a la unidad en un frente sólido.   A su retorno de Argentina, Evo fue recibido por la clase obrera que simbólicamente a él y a García Linera colocaron el casco protector de las minas.

El Che no se equivocó, Bolivia es el corazón de América del sur

*Tomás Rodríguez León, máster en gerencia de salud pública, especialista en salud y educación; magíster en epidemiología. Docente universitario.