ESPECIAL| La contingencia de la pandemia convertida en mercancía

Por Gonzalo Schmidt & Jonatan Rosas*

Un meme de forma caricaturesca señalaba lo que es de público conocimiento sobre el capitalismo, y que se corroboró al pasar por una calle transitada por la gente, todas ellas cumplían con la obligatoriedad  de llevar puestas sus mascarillas. El meme mostraba de manera histriónica que “el covid-19 va a terminar con el capitalismo”, luego remataba con la imagen de la fachada de una tienda llamada “covid&chic” junto a la frase, “atentamente: el capitalismo”. 

El término “chic” proviene del idioma francés y da cuenta de la expresión de una elegancia extrema. Para el mundo de la moda, lo “chic”, es apropiarse de un determinado diseño y adaptarlo a tu personalidad y estilo de vida. Es una categoría cultural que funciona a modo de epíteto, es decir, le acompaña a casi cualquier cosa, incluidas sociedades. Hasta se ha empleado para referirse al repertorio de diseños de pueblos originarios como “ethnic chic”, y de paso, generar un solapado mecanismo de encubrimiento de “otredad” cultural, para señalar y promover una adaptación de tendencias e imponer políticas de estética y significado; una estetización étnica puesta en valor para la circulación del mercado de la moda.  

Me asombra esa capacidad del capitalismo para fagocitar y convertir el devenir de la contingencia pandémica en mercancía, esa mercancía que por el tiempo no tan fugaz de la pandemia, nos hace portar bajo el principio de artículo de seguridad, las más variopintas mascarillas. En esa calle que transitaba, el histriónico meme apareció de manera insospechada en los transeúntes. Los diseños y estilos eran de las más diversas afecciones; la necesidad convertida, una vez más, en la producción insaciable del deseo expresado en estilosos cubrebocas.   

Byung-Chul Han, filósofo surcoreano, señala que en los albores de la pandemia, el capitalismo se extenderá con más potencia gracias a ella; a su vez, otro filósofo a la altura mediática del surcoreano, Slavoj Žižek, disputa con Chul-Han, a modo de dos pugilistas por el título, quien posee el diagnóstico más acertado del devenir del capitalismo en épocas de pandemia. Este último afirma que la pandemia le ha dado un golpe casi mortal al capitalismo. 

Puede ser que lo “chic” de las mascarillas sea un corolario de la versatilidad de cierta industria, que amparada en lógicas del neomarketing, ve en la necesidad una condición de posibilidad para sugestionar el deseo de una novedosa mercancía. Visto de esta forma, el filósofo surcoreano lleva la delantera en el diagnóstico. En un ejercicio de imaginación de futuro, no veo en el cercano horizonte las apocalípticas palabras del filósofo esloveno Žižek que señalaba: “el coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de “Kill Bill” y podría conducir a la reinvención del comunismo”.

Claro está que la covid-19 le asestó un golpe fuerte al capitalismo, el peor después de la segunda guerra mundial, generando una hecatombe en el aparato productivo internacional. Pero sus cimientos estructurales que lo sostienen, entre ellos una cierta hegemonía política, y con ella el capital financiero, el salvataje a las grandes corporaciones, la especulación de la banca y la guerra comercial, siguen operando y reorganizandose en tiempos pandémicos. La profundización del capitalismo y, junto a él, viene adosado el sutil reflejo a sospechar que, antes del fin del capitalismo, será el fin del mundo.   

Las mascarillas “chic” son solo un epifenómeno (fenómeno secundario) que nos viene a decir que están ahí, atentos,  para seguir fraguando e impulsando la producción del deseo que se acomoda a la lógica del artículo de primera necesidad del tiempo pandémico; ellas nos conmueven con sus diseños que se nos exhiben para tener en nuestras manos, esa supuesta e impuesta “capacidad” para decidir, el modelo que más nos guste.   

“Los diseños y estilos eran de las más diversas afecciones, la necesidad convertida, una vez más, en la producción insaciable del deseo expresado en estilosos cubrebocas”. 

Texto: Gonzalo Schimidt es antropologo, investigador y arqueólogo. Actualmente estudia en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y aborda los temas relacionados con la discapacidad.

Fotografías: Jonatan Rosas, originario de México, es fotógrafo documental y artista visual. Su obra ha sido expuesta en Ecuador, Colombia, México y Estados Unidos. Es fotógrafo freelance que ha sido publicado en Latinoamérica, Al Jazzera y The Guardian. Actualmente es colaborador de la Línea de Fuego.