Un 2020 para olvidar y una superproducción de terror

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Por Alberto Acosta*

La humanidad, cual espectadora y actriz forzada, parece inmersa en una película de terror, que le confronta de forma brutal y global con la posibilidad cierta del fin de su existencia. Sin ser una película, siendo una dura realidad, es innegable que esta mega producción ha estado en marcha desde hace mucho tiempo atrás… 

El virus covid-19 es solo otro capítulo: una pandemia, como tantas otras y no solo sanitarias, nacida desde un entorno socioambiental deteriorado a pasos agigantados. La recesión económica ya se perfilaba desde 2019. La imparable marginación social y las crecientes brechas entre ricos y pobres, cargadas de violencias y autoritarismos intrínsecos, vienen de antes. Las brutales escenas que vivimos no son nuevas. El virus no creo nuestros dramas y tragedias, pero sí los acelera.

Como en toda superproducción cinematográfica el libreto -el capitalismo- anticipa las secuencias y el director -el capital- coordina el ritmo y el espacio, el sonido y la iluminación, los vestuarios y los maquillajes, el tono y el color… Así se desenvuelve el argumento centrado en garantizar la acumulación capitalista a un ritmo cada vez más frenético. Los efectos especiales de tanta destrucción, cada vez más reales, rebasan lo sanitario, son políticos, económicos, energéticos, alimentarios, culturales y, por supuesto, ecológicos. Semejante trama, multifacética y sistémica, anticipa una verdadera debacle civilizatoria… 

Salir del terror demanda guiones que superen eufemismos y medias verdades. Aceptemos que vivimos un colapso climático, no un simple cambio del clima, que bien sabemos ha variado continuamente en la historia geológica de la Tierra. Tal colapso no emerge solo del “antropoceno”: lo fraguó el “capitaloceno”, siempre racista y patriarcal. 

La memoria, por más dura que sea, es clave para escapar de tanto terror y miedo. La intolerancia a los parches y falsas soluciones permitirá construir otros escenarios. Y la rebeldía nos transformará en actores y directores de otras películas donde la vida digna esté garantizada para humanos y no humanos. 

De lo contrario, esta superproducción del terror rebasará al virus y se mantendrá por tiempo indefinido en cartelera.

“Disculpen, la frase ‘que se acabe pronto este 2020’. ¿No debería sustituirse por ‘acabemos pronto con esta sociedad capitalista’? Lo digo para evitar tener que decir lo mismo todos los próximos diciembres”.

–Gustavo Duch