UN 2020 PARA OLVIDAR| Resumen del imaginario pandémico

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Después de un año de la explosión pandémica es concluyente que China, Rusia, algunos países orientales y Cuba lograron solucionar las necesidades básicas de la población referentes a la alimentación y servicios públicos. En la mayoría del mundo occidental se aplicó económicamente el sálvese quien pueda y un vacuo clientelismo. Las reglas de control biopolítico fueron dirigidas a la coerción, restricción, cuasi encarcelamiento y solo en una parte insignificante a la salud. Las grandes potencias que tienen posibilidades solucionar las necesidades económicas de la gente, han operado más bien para el salvataje del sector privado. Los gobiernos de la periferia han recurrido al salvataje privado a través del endeudamiento público y sus políticas han creado una psicosis generalizada.

Las jaulas virtuales, a las cuales nos hemos acostumbrado por años, permitieron la reestructuración de las relaciones sociales, laborales, emocionales y de mercado. La mensajería inmediata, las redes sociales y los telechats se volvieron herramientas indispensables para la actividad física, la construcción del imaginario social y el discurso pandémico de miedo, alarma y boicot de la actividad social, protestas y movilizaciones. Aquí hay que distinguir entre los bloques de cuidado-higiene, imprescindibles para evitar la propagación, y las medidas de disciplinamiento, control, confinamiento y constreñimiento público. Las primeras están dirigidas a la salud, las segundas tienen caracteres meramente militares para modificar el comportamiento político y económico.

La articulación del mensaje por las nuevas cepas de coronavirus reactiva a nivel mundial el sistema pandémico de los Estados Excepción y la dictadura global digital. Las medidas políticas de control pandémico se han vuelto parte de los mecanismos políticos de la acción estatal y del modo de producción económico. El lockdown (encierro) pandémico determina y selecciona la circulación de personas, mercancías y capitales, transgrede todo tipo de derechos, las formas ideológicas y las racionalidades buro-tecnocráticas. Las políticas pandémicas interfieren en las actividades de los distintos movimientos sociales, en la disposición de las fuerzas políticas, procesos electorales y la polarización de las tendencias políticas. El asesinato de Alexander Kagansky, biólogo ruso, quien formaba parte del equipo que fabricó la vacuna Sputnik V, causa sospechas sobre las maquinaciones corporativas en la elaboración de los fármacos. Los convenios internacionales entre las corporaciones farmacéuticas y los Estados han causado una farmacopolítica en niveles exponenciales. 

“Las medidas políticas de control pandémico se han vuelto parte de los mecanismos políticos de la acción estatal y del modo de producción económico”.

Jaime Chuchuca Serrano

*Jaime Chuchuca Serrano, abogado. Licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.