Efectos de un año en pandemia

Hace un año China comunicó sobre la emergencia de una nueva enfermedad. Se notificó por primera vez el 31 de diciembre de 2019. FOTO: Pexels.com

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Las grandes transnacionales tuvieron múltiples crisis, pero al final de 2020 terminaron con grandes repuntes económicos. Se readecuaron las fuerzas económicas y el conjunto de las farmacéuticas mundiales se insertaron políticamente en los lugares centrales de los gobiernos. Por el contrario, algunas empresas productoras de materias primas y sus derivados como el petróleo aún no salen de su shock económico. El tercer y cuarto trimestre de 2020, Ecuador produjo alrededor de 550 mil barriles de petróleo diarios a 38,94 dólares por barril, es decir el precio de producción. Ecuador ha subido la producción de petróleo entre 60 y 80 mil barriles diarios, a pesar de que esto significa una gran pérdida económica. 

Una de las grandes fuentes económicas de Ecuador continua siendo las remesas de los migrantes, las cuales suman cerca de 3300 millones de dólares anuales. La situación pandémica ha impulsado una nueva ola de migración por la falta de empleo. El Estado ecuatoriano ha pasado de ser el gran empleador al gran deseempleador, entre 2019 y 2020 desvinculó alrededor de 200 mil personas. El país tiene un empleo adecuado de 16,7%, subempleo de 34,5%, desempleo de 13,3% y trabajo infantil de 8,57%. El trabajo no remunerado genera cerca de 20 mil millones de dólares, el 19,1% del PIB (INEC).

El año estuvo marcado por la destrucción mundial de los derechos individuales y colectivos, de las libertades, de los derechos laborales, del aparecimiento de nuevas formas de contratación, la precarización laboral total y la creación de miseria y hambre. Varios países, incluido Ecuador, desmantelaron las empresas públicas e iniciaron nuevos ciclos de privatización. El modelo neoliberal afloró en los tiempos de la pandemia y el sector financiero incrementó su capital y poder político.

El 94% de la población no cree en la palabra del todavía mandatario, Lenín Moreno, es decir, que su credibilidad es parte del error técnico. La crisis del moreno-correísmo que estalló en octubre de 2019 ha tenido diferentes caretas, pero la principal es la corrupción. Cuando se pensaba que la podredumbre total del gobierno de Moreno ya no podía caer más bajo se divulgó la repartición de los hospitales y los sobreprecios de los insumos médicos que involucró a la ex ministra de Gobierno, María Paula Romo; los Bucaram; el ex asambleísta por Manabía, Daniel Mendoza; y, otros tantos. 

El tercer vicepresidente de este gobierno, Otto Sonnenholzner, intentó ser la carta del gobierno para las elecciones presidenciales, pero los cálculos electorales les hicieron ver sus bajas posibilidades; Lasso logró conciliar la atención del gobierno y de todas las fuerzas de la derecha. El candidato del correísmo, Andrés Arauz, no alcanza a tener el ansiado despunte electoral y Yaku Pérez entra golpeando el tablero y las predicciones. El año 2021 inicia en modo electoral y el recambio de las fuerzas políticas depende de los votos de febrero.

El país tiene un empleo adecuado de 16,7%, subempleo de 34,5%, desempleo de 13,3% y trabajo infantil de 8,57%. El trabajo no remunerado genera cerca de 20 mil millones de dólares, el 19,1% del PIB (INEC).

*Jaime Chuchuca Serrano, abogado. Licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca.