“El Camaleón”, especial que resume lo peor del correísmo con lo peor del periodismo

En un programa promovido por Pichincha Universal no tienen empacho en afirmar, legitimar y promover un discurso de criminalización de los dirigentes sociales. FOTO: Facebook/YakuPérez

Por Stalin Herrera*

Personalmente soy muy crítico del gobierno de Correa y coincido en que Lenín Moreno es una expresión de su decadencia, aún así evito situarme en el dualismo de correísmo vs. anticorreísmo porque es una polarización que tiende a oscurecer el paisaje político y, sobre todo, el uso peyorativo del correísmo tiende a menospreciar el fenómeno político que marcó la experiencia histórica reciente, así como su efecto en la subjetividad política de la población –no es por nada que PAIS llegó a convertirse en una fuerza política nacional y Arauz arrancó en estas elecciones con la fidelidad del 20 o 30% del electorado–.

Sin embargo, al ver “El Camaleón,  Especial de Los Periodistas”, no puedo evitar sentir una profunda indignación frente el correísmo. Sobre todo porque en estos 4 años, enfrentados a un anticorreísmo feroz, han intentado defenderse posicionándose con un discurso moral en el cual ellos representan el cambio y lo mejor del progresismo, el lugar de la disputa frente al imperio, el espacio de reconstrucción de la izquierda, la mejor experiencia democrática, el ejercicio más importante de recuperación del Estado, etc. La inversión pública en escuelas, vías, subcentros de salud o mega-obras sirven de respaldo para tal imagen de superioridad histórica. Pero sin un ejercicio de autocrítica, no es posible entender ¿Cómo fue que un fenómeno político tan importante se ha desmoronado tan rápidamente y sin resistencia en las calles?  

Parte del problema tienen que ver con lo expresado en “El Camaleón, especial de Los Periodistas ¿Quién es realmente Carlos (Yaku) Pérez? ¿terrorismo? ¿CIA?” Un video de 45 minutos elaborado por “Los Periodistas” un programa promovido por radio Pichincha Universal -uno de los fortines comunicacionales del correísmo-. En medio de las elecciones, el video tiene el objetivo de persuadir al electorado indeciso y desinformado a no votar por Yaku. Imagino que en un proceso electoral, el cálculo es muy simple: “todo vale para ganar elecciones”.

El video va más lejos, no solo porque es un ejercicio que indaga en la historia del adversario en la búsqueda de un oscuro pasado que denunciar y poner en duda la imagen moral del candidato. Golpear bajo, ahí donde duele, un golpe que descubra nuestros secretos y miserias, un golpe que quiebre su integridad política. Pero, el punto más inverosímil de su historia es que el defensor de la naturaleza, en su vida pasada, era defensor de los mineros; aquel que creció políticamente demandando la defensa de la naturaleza y la resistencia a la minería, cuando abogado, había defendido a unos mineros y participado de unas concesiones. Aunque el grado y la gravedad del hecho no se explica, él es culpable. 

Luego de eso, no hay un argumento que sea real, sino que se ubican en lo peor que puede representar el correísmo: para “Los periodistas”, Carlos es culpable de cambiarse el nombre a Yaku, en un momento de la historia en el que el movimiento indígena se había convertido en el referente nacional y actor de la democratización de las últimas dos décadas. Un proceso de movilización social que modificó el sentido peyorativo de ser indígena y que convirtió la identidad en elemento positivo. Pero más allá de que el retorno a la condición indígena fue un fenómeno muy común, el hecho era un acto político importante; en una sociedad marcada por el racismo y el colonialismo interno, mostraba la posibilidad de hacer de la identidad una opción política por el cambio, una apuesta por el proyecto político de los más pobres.

Según los periodistas, Pérez es promotor de células “guerrilleras tipo colombianas”, y de violentos campesinos que se oponen a la minería, un aliado de uno de los criminales más buscados del Azuay. Pero los realizadores olvidaron mencionar que las luchas antimineras en el austro han sido de los procesos de resistencia más creativos y democráticos, que las acciones de protesta no solo empujaron el Mandato Minero que dio paso a las reversiones de las concesiones, sino que promovieron y ganaron al menos dos consultas populares. Hoy están impulsando un consulta popular avalada por el CNE para que sea la población de Cuenca, no los mineros o los antimineros, sino sus ciudadanos quienes decidan el futuro de la minería en esta ciudad.

Según “Los periodistas”, la violencia y terrorismo sembrado en la zona estuvo financiado por la CIA y un grupo extraños llamado Yasunidos, un relato que no mencionó un hecho histórico; Yasunidos es una organización de la sociedad civil que, frente a las amenazas del gobierno de Correa de explotar el Parque Yasuní, se movilizaron y recogieron 700.000 firmas para promover una consulta popular sobre el tema. Uno de los procesos abiertos, públicos y democráticos más significativos para las organizaciones sociales en la última década.

En su indagación, “Los Periodistas” encuentran como hallazgo, un fenómeno que es público y ha sido largamente estudiado: las fracturas y disputas de los dirigentes del movimiento, sus tensiones y contradicciones internas, sus distintas tendencias, los problemas de financiamiento y sus vínculos con las ONG; pero selectivamente usan sus tensiones y sus vínculos con las ONG para deslegitimar su proceso organizativo, y los convierten en huasipungos de las fundaciones y la CIA.

“Los periodistas” hacen una recolección selectiva de los testimonios y convierten a Yaku, el movimiento indígena y yasunidos en agentes de la CIA, con esto, nos recuerdan lo peor del correísmo: un claro desconocimiento de las luchas sociales históricas de este país, se posicionan a favor de las empresas y hacen su trabajo sucio a través de la criminalización de la protesta. Es este correísmo el que para las organizaciones populares significó una estrategia de contención, persecución y deslegitimación. 

Con poca inteligencia, no tienen empacho en afirmar, legitimar y promover un discurso de criminalización de dirigentes sociales. Trágicamente “El Camaleón de Los Periodistas” nos muestra que nada aprendieron. Ya Lenín Moreno usa el Código Orgánico Integral Penal, que se aprobó en el gobierno de Correa, para perseguir y encarcelar a los dirigentes de la Revolución Ciudadana; hoy son ellos, “Los Periodistas” los que usan el discurso de Moreno, las élites y los medios para deslegitimar a las luchas sociales.

Para “Los periodistas”, Carlos es culpable de cambiarse el nombre a Yaku, en un momento de la historia en el que el movimiento indígena se había convertido en el referente nacional y actor de la democratización de las últimas dos décadas. Un proceso de movilización social que modificó el sentido peyorativo de ser indígena y que convirtió la identidad en elemento positivo.

*Stalin Herrera es sociólogo por la Universidad Central del Ecuador; Magíster en Estudios Latinoamericanos, con mención en Estudios Agrarios por la UASB, Sede Ecuador (Quito); realiza estudios doctorales en Estudios Latinoamericanos en la UNAM