El trogloDotti, sacerdote de la moral socialcristiana

Marcelo Dotti, político, ex DP, ahora PSC, en entrevista con el medio digital La Posta. Foto: captura de la entrevista por Youtube.

Por  Hugo el búho

El Marcelo siempre quiso emular al matraca. Siempre. Lástima que a duras penas se parece en el bigote. Hay que decirlo: podremos detestar al Nebot. Sí. Obvio. Pero, hay que reconocerle su inteligencia, siempre al servicio de los oligarcas que son de su marca. Ha gobernado el país sin sentarse en Carondelet. En cambio, ese clon mal hecho del Dotti es un socialcristiano sin registro sanitario. Un paliducho y balbuceante fachito que tiene la desfachatez de llamarse así mismo, periodista. 

Por ahí circula un video donde el TrogloDotti dice que primero iba a apoyar a Yaku si pasaba a la segunda vuelta. Pero que, lamentablemente le han llegado informaciones que constatan que Yaku es terrorista y que, seguro, es capaz hasta de matarlo. A él, que a duras penas debe tener unos cuantos abuelitos socialcristianos que lo sintonizan. ¿Quién va a querer despacharse a semejante engendro viviente? Ni los gusanos le meterían el diente. Como dirían las abuelas: ¡quésf, tatay, asco!

Y que además, esa tal Manuela Picq, es una comunista y delincuente que ha hecho de las suyas en Brasil y en Francia. Y no solo eso, sino que la dama tiene prácticas sexuales aberrantes que no tienen nada que ver con la usanza cultural del Ecuador. O algo así. Más parecía un obispo de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana dándonos cátedra de cómo llevar nuestra vida sexual para que no se acerque al pecado. ¿Escucharon mujeres del Ecuador? Cero hedonismo. Prohibido todo tipo de actividad frenética sexual. Cualquier parecido con el que sabemos es pura coincidencia. A Don Troglodotti le debe parecer fascinante que las mujeres no sientan ningún tipo de placer. De pronto les permite goces que se acerquen a la usanza socialcristiana: represión, desaparición de personas, tortura, etc. Ahí sí aplaudiría de pie. La derecha aguada del país –nebotces, lassos, gangotenas- sigue viviendo en el siglo XVII. Un poquito más, no hay que ser tan exagerados. Viven en el siglo XVIII.

A Don TrogloDotti le debe parecer fascinante que las mujeres no sientan ningún tipo de placer. De pronto les permite goces que se acerquen a la usanza socialcristiana: represión, desaparición de personas, tortura, etc. Ahí sí aplaudiría de pie. La derecha aguada del país –nebotces, lassos, gangotenas- sigue viviendo en el siglo XVII. Un poquito más, no hay que ser tan exagerados. Viven en el siglo XVIII.

“¿Quién va a querer despacharse a semejante engendro viviente? Ni los gusanos le meterían el diente. Como dirían las abuelas: ¡quésf, tatay, asco!”