Hay viejos en la vida, tan cínicos… ¡yo no sé!

Por Hugo el búho

Viejos como el odio de dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo oportunista se empozara en el alma… ¡yo no sé!

Se busca a un par de mayorcitos, quienes fueron vistos por última vez en el sector de Chimbacalle. Se sabe que estaban perdidos porque, -se sabe también- su domicilio está ubicado en lugares exclusivos. En su vida han de ver pisado el sur, por lo tanto, se presume que ya están seniles, lo que hace que confundan sur con norte, este y oeste.

Si usted los ha visto extraviados, no sea malito, avise a sus familiares, que están desesperados. El Esteban Paz, por ejemplo, ha planteado una recompensa y, es más, se muestra favorable a que el estadio de Chimbacalle se convierta en cancha alterna para sus jugadores, al que desde ya llamará Estadio de la ternura. Es más, sugiere que una de las barras de la Liga de Quito se cante así: “Yo te daré, te daré Liga hermosa, te daré una cosa, una cosa con ruedas que empieza con ele: lerdín”. 

Por su parte, los voceros de Radio Visión han aclarado que, posiblemente, no se trata de Diego Oquendo, sino de un impostor que se hace pasar por Don Diego sin ser Oquendo. Y que, en caso de que sí sea el propio, la ciudadanía debe comprender que hay viejos que son más importantes que otros. Que el conocido periodista de “Buenos días” ha servido al país desde sus micrófonos, y que de gana hacen tanto barullo por un simple pinchazo en el emisor-mensaje-receptor de su trayectoria.

Mientras tanto, otro vetusto perdido en las nebulosas, el ex Ministro de Salud, Zevallos ha dicho entre sus conocidos: “primero mi mamita, y luego mis papitos”. Se infiere que Paz y Oquendo son sus papitos morales, sus referentes de la ética, el palco y la opinión. Ha manifestado que como ya renunció, no le importa que lo censuren, y que le faltó tiempo para vacunar a todos los amigos, mamitas de sus amigos y papitos de sus padrinos. Ah, que deja un país listo para ser vacunado. Y que la UDLA será el referente médico y ético del futuro. 

Hay ministros en la vida, tan miserables… ¡yo no sé!

Los dos viejitos siguen extraviados en algún lugar del sur de Quito. Puede ser que, después de ser vacunados, estén encerrados en alguna cabina clandestina, jugando cuarenta y compartiendo sus experiencias de vida:

-Negro querido. Tanto tiempo sin verte. Tú, siempre tan gracioso, tan dicharachero.

-Omoto vejete, mi periodista de cajón. Con tu verdad siempre por delante. Aunque bastante lambón te has portado con este gobierno, sigo creyendo en ti. ¿Será que la opinión pública nos censura por vacunarnos primeritos? ¿Fue un acto de privilegiados del gobierno? Ilumíname.

-¡Ay, negro! Si la gente supiera que una sociedad debe privilegiar a sus líderes de opinión, a sus millonarios, a sus políticos, a sus banqueros. Por algo hemos sido elegidos por la naturaleza para estar mejor que la mayoría. El orden natural de la vida debe estar siempre, de manera cordial, acompañando a los que lo merecemos. Porque hay que comprender las circunstancias de cada quien. Cada quien es cada quien y no que hay que enojarse con quien ni con cada.

-Filosofía pura mi flacucho reducido, tienes razón. Hay jerarquías. Así como hay colores. Yo seré negro, pero les doy paz. Tú eres enano, pero les das visión. 

Hay vejetes en la vida, tan cínicos… ¡yo no sé!

-Filosofía pura mi flacucho reducido, tienes razón. Hay jerarquías. Así como hay colores. Yo seré negro, pero les doy paz. Tú eres enano, pero les das visión.