El nuevo gobierno y el rechazo al correísmo

Lasso ganó la Presidencia tras participar en tres ocasiones consecutivas en los comicios generales. FOTO: TW de Guillermo Lasso

Por Francisco Escandón Guevara*

El Ecuador decidió el domingo su destino. Luego de una violenta y sucia campaña de segunda vuelta, en la que primó el argumento del mal menor, el representante del sector financiero, Guillermo Lasso (CREO), se impuso en los comicios y paradójicamente su contendiente, Andrés Arauz (UNES), aceptó los resultados.

La victoria del candidato de la banca es producto del rechazo progresivo al correísmo, que ya no es invencible, ni hegemónico. La remontada electoral de Lasso se debe a la mayoritaria censura hecha a la prepotencia, el despilfarro y la corrupción; muchos votaron para deshacerse de Rafael Correa, hay un hartazgo de su presencia en las últimas cinco elecciones presidenciales.

Lasso después de once años, a su tercer intento, derrotó al desconocido postulante del progresismo conservador. Hasta antes de la inscripción de candidaturas, a Arauz nadie lo referenciaba como figura pública, por eso su campaña se fundó como el candidato del correísmo: ese fue su potencial y a la vez su límite. En adelante su protagonismo se extinguirá porque al caudillo está prohibido hacerle sombra.

Histórico de los votos nulos. Tomado de la cuenta de Severino Sharupi, Presidente de la Federación Shuar de Pastaza.

En el balotaje, el banquero se vio obligado a disfrazar algunos de sus contenidos reaccionarios por un discurso pro derechos. Lasso tuvo que arrinconar temporalmente sus doctrinas del opus dei para abrir una puerta demagógica a la tolerancia y la diversidad, mientras tanto, su propuesta económica neoliberal no mutó y buscará aplicarla sin meditar las lecciones del levantamiento de Octubre de 2019.

El nuevo gobierno se inaugurará en mayo con más incógnitas que certezas, tiene por delante el fantasma del fraude y adolece de una mayoría parlamentaria que le permita gobernabilidad. En la Asamblea Nacional los doce asambleístas de CREO y los diecinueve socialcristianos son insuficientes para defender las iniciativas que se promuevan desde Carondelet, todo apunta a que será un período de mayorías móviles que funcionarán en determinados temas y en otros habrá bloqueo legislativo.

Particular relevancia alcanzan los votos nulos. En estas elecciones, el 16% de los sufragantes reales optaron por esta opción contestaria que rechaza al fraude, la corrupción y la crisis; este porcentaje es el mayor que se registra desde el retorno a la democracia y probablemente en toda la historia republicana.

Los medios de comunicación ocultan que 1.758.196 millones de ecuatorianos rechazaron a uno y otro. Allí germina un proyecto popular para el futuro, independiente al correísmo y que se opondrá a los tropiezos del proyecto conservador-neoliberal de Lasso.

“Hasta antes de la inscripción de candidaturas, a Arauz nadie lo referenciaba como figura pública, por eso su campaña se fundó como el candidato del correísmo: ese fue su potencial y a la vez su límite”.

*Francisco Escandón Guevara es marxista, consultor político. Articulista de opinión. Activista de los derechos humanos y de la naturaleza.