Ni un segundo de respiro al Bolsonaro ecuatoriano

Por Hugo el búho

Ni uno solo. Desde ya. Antes que se posesione. Los sectores de izquierda y progresistas no deben caer en la trampa de “hay que darle tiempo”; “esperemos seis meses”; “no hay que ser radicales”. No. La elección de Guillermo Lasso es un desastre para el país. Y a los desastres se los combate desde el vamos. No se puede ser un ternurita como el Bonil, quien ya le mando besos y abrazos a Guillermo. Lo que se viene -y no hay que ser brujo para saberlo- son privatizaciones de todo lo que sea público. El monseñor de la banca ya lo dijo: “el problema económico de nuestro país está en el sector público”. Tarjeta amarilla para lo que el señor bastón considera un gasto. 

Los periodistas, que fueron sus relacionadores públicos durante toda la campaña, están felices. Mientras tanto Uribe, Macri, Duque, Piñeira, Guaidó y Bolsonaro no paran de reír. Las cámaras empresariales y los banqueros estrenan nueva sonrisa. La precarización laboral, que ya empezó con el mejor presidente de la historia de nuestra República, será voraz, como los intereses de la banca. Solo miren a su alrededor, justo en el mes de las utilidades. Muchas empresas, si es que se les puede llamar así, se declaran en pérdida total. No hay utilidades, dicen, a pesar de haber vendido como nunca. Cinco dólares de utilidades. Y mejor agradezcan que todavía tienen trabajo. La visión de cada empresa será un Guillermo exitoso. Y su misión: siempre perdemos. 

¿Quién tiene la culpa? A estas alturas del partido ya resulta inoficioso buscar a los malos, a los tibios, a los inconsecuentes, a los culpables. Los diversos actores que asuman sus errores, pero lo que se viene es de terror. Cada entrevista o video que se difunde del banquero presidente es una declaración de guerra. Quiere ser papá de todos los hijos de las niñas embarazadas. Quiere ser un Uribe a la ecuatoriana: de puerta en puerta, de barrio en barrio. Quiere vender todos los medios públicos ¿a quién será? Al sector privado. Los banqueros deben tener medios de comunicación, no faltaba más. Quiere eliminar la Senescyt. Que todos los privados puedan tener su propia Universidad. Quiere dejar en manos privadas la administración de los hospitales públicos. Y todavía no se posesiona.  Y claro, es obvio que tapará todas las atrocidades de Moreno y su combo de impresentables.

El momento más macabro llegará el 24 de mayo, cuando el don nadie en silla de ruedas le coloque la banda presidencial al don neoliberal con zapatos rojos. Esa foto quedará registrada en la historia como el acto simbólico más siniestro de los últimos tiempos: la silla que nos jodió junto al bastón de interés chulquero, que nos joderá más.

Ni un segundo de respiro. Ni a él ni a sus amigos. Ni a él ni a sus Oquendos, ni a él ni a sus postas consentidas. Está más que claro que el Guillermo es un Boltaire recargado. Es un Nebot antipáramo con sonrisa forzada. Ni un segundo a quien admira al matarife colombiano como si fuera su héroe de carne y hueso. A quien quiere inscribir a dios en la primera línea de la Constitución. A quien quiere desaparecer lo público de su mediocre diccionario cotidiano. A quien le vale un comino el embarazo adolescente y los femicidios. A quien dará carta libre para que los dulces empresarios hagan lo que les dé la gana. A quien piensa que el país es un supermercado.

Ni un segundo. Ni uno solo.

El momento más macabro llegará el 24 de mayo, cuando el don nadie en silla de ruedas le coloque la banda presidencial al don neoliberal con zapatos rojos. Esa foto quedará registrada en la historia como el acto simbólico más siniestro de los últimos tiempos: la silla que nos jodió junto al bastón de interés chulquero, que nos joderá más.