Suben la gasolina y los pasajes, previo a la posesión de Lasso

Por Francisco Escandón Guevara*

A partir del bum petrolero ecuatoriano, en la década de los setenta del siglo anterior, se introdujeron políticas de subsidios al gas licuado, gasolina y diésel como mecanismos de redistribución de la riqueza.

En los años posteriores, a través de las Cartas de Intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se negociaron medidas de ajuste estructural que aceptaron reducir el gasto público de los países y minimizar el rol del Estado en la economía.

Este catecismo neoliberal condujo a varios gobiernos a eliminar los subsidios, pero en el intento muchos rectificaron o expiraron obligados por la movilización popular. El gobierno de Lenín Moreno no fue la excepción, en octubre del 2019, a través del decreto 883 intentó retirar los subsidios, pero tras un poderoso levantamiento indígena y popular, tuvo que retroceder en su propósito de liberalizar el precio de los combustibles.



Las élites no aceptaron su derrota, aprovecharon la desactivación social debido al confinamiento y el miedo al virus e impusieron el Decreto Ejecutivo No. 1054, que puso fin a los subsidios de las gasolinas y el diésel.  Además los precios podrán aumentar o disminuir mensualmente hasta en un 5% conforme con la cotización internacional del barril de petróleo.



El resultado en estos diez meses es decidor. En tiempos de crisis, la gasolina ecopaís se incrementó en 10% y el diésel en 44%; mientras el régimen estableció el congelamiento del salario básico unificado, permitió la reducción de salarios y el despido de trabajadores.

El encarecimiento de los combustibles ha provocado un efecto inflacionario, los productos de primera necesidad incrementaron sus precios y se restó la capacidad de compra de las diezmadas economías familiares.

Esa medida también perjudicó a los transportistas (sus utilidades se redujeron), por ello paralizaron sus actividades y hasta bloquearon el tránsito en algunas provincias exigiendo ser beneficiarios de la focalización del subsidio. Pero el pacto fue otro: el régimen se comprometió a incrementar el costo de los pasajes intra e inter provinciales desde el 1 de mayo.

No queda duda de la naturaleza oportunista de los dirigentes nacionales de los transportistas y del carácter antipopular del gobierno. Otra consecuencia de eliminar los subsidios es el incremento del 15% en los precios de los pasajes: un verdadero garrotazo a la economía. Solo pensemos en las personas que se trasladan del cantón Mejía a trabajar en Quito; o, que van de Quito a Cayambe, por sus empleos en las florícolas. 

El (des) gobierno de Moreno está de retirada, pero en la transición hacia la posesión del neoliberal Guillermo Lasso está haciendo el trabajo sucio. Su papel de lazarillo es condenable, él cumple con las órdenes del FMI para evitar que la legitimidad del banquero se comprometa en los primeros días de su gestión.

Las élites juegan con fuego y el pueblo no descarta un nuevo Octubre.

El (des) gobierno de Moreno está de retirada, pero en la transición hacia la posesión del neoliberal Guillermo Lasso está haciendo el trabajo sucio.

*Francisco Escandón Guevara es marxista, consultor político. Articulista de opinión. Activista de los derechos humanos y de la naturaleza.