El 12 de febrero de 2020 fue una fecha histórica para nuestro país**. En Quito comenzó el juicio contra el ex mandatario y su camarilla delincuente. De cierta manera, se creó una distracción para satisfacer los bajos instintos de revancha popular. Mientras tanto, el mandatario actual, acompañado por sus 40 cómplices “empresariales” (en realidad, se trata de los representantes rentistas y defraudadores fiscales) se reunió en Washington con el “genio estable” y peor presidente gringo en la historia del país (El Universo 2020).

La política exterior del gobierno ecuatoriano es un tema comúnmente soslayado en los medios de comunicación nacional. En los últimos días, Ecuador recibió la visita oficial del Emir de Catar, Tamim bin Hamad Al-Thani (en poder desde 2013), incluyendo su condecoración con el Gran Collar y la solemne entrega de las llaves de Quito en el lugar más inoportuno posible, la Capilla del Hombre de Oswaldo Guyasamín, en la ciudad de Quito.

Por Johannes M. Waldmüller*

Durante las campañas electorales, mucho se escucha de las intenciones políticas de “sacar a la gente de la informalidad laboral”, mientras no se hable de lo ambiguo y altamente elusivo que es la noción de “informalidad”, esas no son propuestas concretas.

Existe un sector informal altamente precario, que a todos nos ha ayudado muchísimo durante esta sindemia,[1]  que capitaliza fuertemente la crisis, la irregularidad y que se ha vuelto urgente revisar, tal como se ha sucedido en Italia y como se discute en varios países europeos. Me refiero a las empresas repartidoras de comida (o starups), como UberEat, Glovo, Rappi, etc., bastiones urbano del trabajo mal pagado, sin seguridad social y laboral para miles de migrantes venezolanos y otros que perdieron su trabajo “formal” tras los recortes públicos y privados, gracias a las políticas del maldesarrollo[2] del Fondo Monetario Internacional.

Por Johannes M. Waldmüller*

En general, es notable la poca cobertura en Ecuador, y especialmente antes de las elecciones, de los principales medios de comunicación sobre sus vecinos inmediatos. Colombia, por ejemplo, ha sido aniquilada en una de las guerras más sangrientas en la historia de la humanidad durante más de 65 años, como es bien sabido. Lo que es menos conocido es que esta guerra, que se ha reavivado desde la rescisión unilateral del acuerdo de protección por parte del gobierno de Ivan Duque en agosto de 2018, está claramente relacionada con el modelo de desarrollo que los terratenientes conservadores, las élites empresariales y los políticos mafiosos están impulsando bajo la consigna de, supuestamente, no tener alternativa.

Adrián Tarín Alberto Acosta Alejandra Santillana Alfredo Espinosa Anahi Macaroff Atawallpa Oviedo Carlos Villacís Carlos Terán Puente César […]