Noam Chomski ha dicho, en alguna parte, que los pueblos aborígenes están llamados a salvar a la humanidad. Para que esta afirmación tenga valor político real, se tendrá primero que aceptar que, más allá de la filosofía occidental, existen otras filosofías, independientes, que han nacido y florecido fuera de los cánones gnoseológicos de las matrices griega, romana, hebrea o musulmana.

La marcha de la humanidad hacia estados de mayor confort y prosperidad es un asunto que involucra a todos, me refiero a los seres humanos, a los animales y a las plantas, pero esta, que parece una verdad evidente, tardó más de quinientos años en salir a la luz, desgraciadamente, cuando parece que ya es demasiado tarde.