08 enero 2019

Las coincidencias entre socialcristianos y correístas son cada día menos disimulables. La última perla apareció en la concha del Consejo Nacional Electoral: la resucitación del partido de bolsillo de Iván Espinel será recompensada –muy probablemente– con la absolución de Diana Atamaint en la Asamblea Nacional gracias a los votos correístas.

¿Pueden las teorías sobre una conspiración internacional servir para recomponer el sistema y reforzar la capacidad política del gobierno? Difícil. Por un lado, la amenaza comunista es una muletilla que pertenece al pasado; por otro lado, es difícil que alguien se trague el cuento de que un país pequeño como Cuba, o un país destruido como Venezuela, tengan la capacidad para exportar conspiraciones.