¿Pueden las teorías sobre una conspiración internacional servir para recomponer el sistema y reforzar la capacidad política del gobierno? Difícil. Por un lado, la amenaza comunista es una muletilla que pertenece al pasado; por otro lado, es difícil que alguien se trague el cuento de que un país pequeño como Cuba, o un país destruido como Venezuela, tengan la capacidad para exportar conspiraciones.