Por Alejandro Moreano*

1. El triunfo de Octubre en las elecciones 2021

Sorprende encontrar afirmaciones tanto de la candidatura de Pachakutik –Floresmilo Simbaña, incluida la izquierda radical, Alejandra Santillán- cuanto de las filas del “progresismo” –Andrés Arauz- que proclaman los resultados de las elecciones del 7 de Febrero de 2021 como una contundente derrota del neoliberalismo –refiriéndose a Guillermo Lasso y Lenín Moreno-, y un triunfo de ambas tendencias que sumadas sobrepasan el 50 %, tal como ocurrió en las elecciones bolivianas donde la candidatura de Luis Arce del MAS, integró los votos de movimientos indígenas y progresistas y alcanzó el 55 % del total.

La derrota del neoliberalismo –Lasso, Nebot y Moreno- sería aún más espectacular si consideraríamos incluida la votación de la Izquierda Democrática, dada la larga época de Rodrigo Borja enemigo de la derecha -Febres Cordero y Nebot como sus mayores oponentes- y proclive a posiciones desarrollistas. En tal medida, la votación ecuatoriana del 7 de Febrero se parecería entonces a la del referéndum de Chile en que las posiciones de la derecha tuvieron apenas el 20% del total de votos. En efecto, en el Ecuador, la derecha abiertamente neoliberal tuvo apenas el 20 % de los votos.

Por Lizardo Herrera, Whittier College

Los politólogos Felipe Burbano de Lara y Carlos De la Torre, en su artículo, “The Pushback Against Populism: Why Ecuador’s Referendums Backfired”, sostienen que los plebiscitos se constituyeron en la estrategia utilizada por líderes populistas para concentrar poder; sin embargo, en el Ecuador, esta estrategia plebiscitaria, a decir de los autores, no se limita a los populistas, sino que también ha sido utilizada por sectores antipopulistas que se denominan así mismos “defensores de la democracia”. Los plebiscitos, según los dos analistas, por un lado, permitieron a Rafael Correa plantear la política como un escenario de excepcionalidad mediante el cual pudo obviar la institucionalidad vigente, poniendo en crisis el sistema de balances y contrapesos que, a su entender, define toda democracia. Los antipopulistas, por su parte, se mimetizan con el estilo agonista de los populistas polarizando el escenario político y, de este modo, reproducen la misma concepción de excepcionalidad que sus contrarios, pero esta vez orientada a combatir al “tirano” y deshacer “todo el daño” que éste hizo. En resumen, según Burbano de Lara y de la Torre, la estrategia plebiscitaria, en lugar de profundizar la democracia en el Ecuador, es decir, fortalecer una institucionalidad sólida con sus respectivos balances y contrapesos, ha sido contraproducente debido a que ha traído consigo una noción de excepcionalidad que facilita, entre otras cosas, que el ejecutivo “meta mano” en el poder judicial impidiendo así una adecuada separación de poderes.