El inicio del periodo escolar en las regiones Sierra y Amazonía levanta expectativas y dudas de estudiantes, padres de familia, docentes y dueños de negocios educativos. Cumplir con las planificaciones académicas realizadas el año anterior, desarrollar destrezas y habilidades en los alumnos, compartir nuevos conocimientos, no sobrecargar de tareas a los estudiantes, dosificar la dificultad de las asignaturas, solventar los costos de la educación privada y obtener ganancias, son algunas de ellas.

¿Cómo concebir un proyecto político desde el arte como potencia creadora de ideología contrahegemónica?

Tratando de rastrear la respuesta a esta interrogante hay que dar una mirada a los estudios culturales en América Latina, dando un salto a los años 60 y 70, donde autores como José Carlos Mariátegui (1928), José María Arguedas Arguedas (1940), Antonio Cornejo Polar (1950) y Agustín Cueva (1970) retornan la mirada hacia la construcción de una ‘teoría de la heterogeneidad’, advirtiendo que para explicar la cultura deben entenderse las dialécticas heterogéneas.

Los debates periodísticos sobre la violencia contra la mujer tienden a visualizar en la disyuntiva de género la ecuación perfecta para la promoción de la coerción y el odio en sus distintas manifestaciones físicas y psicológicas, cuyas consecuencias pueden ser letales: mujeres violentadas sistemáticamente en distintas etapas de su vida que terminan en decesos lamentables.

Cuatro décadas de una democracia secuestrada por la dictadura de la corrupción, cuyo clímax lleva los apelativos de “Arroz Verde” y “Lucas Majano”, y a la vez dolida por la sodomía causada por el autoritarismo verde flex que dejó todo menos la “mesa servida”, nos llevan a reflexionar sobre el tipo de democracia que heredamos a nuestras hijas e hijos y la necesidad de reinstitucionalizar el país.

La década perdida dejó como legado la exportación del odio y la ruindad en los más fieles seguidores del correísmo. Los cobardes de carne y hueso como Graciela Mora y Fausto Ortuño, así como los que encubren sus rostros tras una red social, difamaron hasta la saciedad a Julio César Trujillo, en la ceremonia de cierre de gestión del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social – Transitorio (CPCCS-T), que presidió desde marzo de 2018 hasta el 19 de mayo de 2019. 

La violencia digital compuesta en gran medida por la avalancha de comentarios en Twitter en favor del Estado de propaganda correísta fue la mejor carta de presentación del régimen represor de Alianza País entre 2007 y 2017, durante esta década, desde la Secretaria Nacional de Comunicación (Secom) y su agencioso ‘troll center’ se legitimaron los discursos beligerantes del presidente Rafael Correa contra las voces disidentes a su autoridad.

Los acontecimientos criminales de las últimas semanas en Ecuador, el espíritu xenófobo que se está instaurando y la corrupción estamental revelan el sentido de fracaso y desconfianza social respecto de un Estado incapaz de apaciguar los acuciantes problemas que nos agobian. Ahí, en esos hechos, los postulados constitucionales se muestran como lo que son: simples papeles que el gobernante de turno no sabe cómo articular para definir su gobernabilidad.