Por Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro*

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus terminó por agudizar y complicar mucho más la recesión económica global que estaba en marcha desde tiempo atrás. Se habla incluso que sería una crisis mayor a la Gran Recesión (crisis financiera internacional de 2007-2009) y comparable a la Gran Depresión de 1929-1939[2]. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya le otorgó un nombre: el Gran Confinamiento. Según previsiones del mismo Fondo de abril de 2020 [3], para dicho año la economía mundial caería 3%, una contracción mayor que aquella registrada en 2009 de 0,1% según el FMI o de 1,7% según el Banco Mundial (BM). Semejante crisis económica, que exacerba la crisis civilizatoria provocada por el capitalismo mundial, necesita enfrentarse desde múltiples aristas. Entre ellas se encuentra la arista institucional de la economía global.

Por Marlene Toro 

Ecuador es un país sin ley y esto es textual. La sociedad se va acostumbrando, poco a poco, al espanto de ver cadáveres abandonados en las calles -como ocurrió en marzo y abril en Guayaquil- o al dolor de miles de ecuatorianos y ecuatorianas que presencian con una mezcla de impotencia, rabia y dolor, cómo primero los encierran en su casa y les imponen silencio, mientras les despojan de su trabajo, de su alimento, de su educación y de su salud. ¿Qué le queda a la gente?

Por Ela Zambrano

El pasado 15 de mayo se aprobó con 74 votos la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario para combatir la Crisis Sanitaria Derivada del Covid-19. ¿Qué dice exactamente esta normativa? Conversamos con el jurista Luis Ávila Linzán, docente universitario e integrante del colectivo Acción Jurídica Popular, quien nos explica la letra pequeña de esta controvertida ley.

 
Por Rumi Cevallos
Tomado de La República Perú https://bit.ly/35Y5nHH

Por Hugo, el búho

Cuenta la leyenda, así empezó mi abuelito a contarme la historia de Agustín, o “Agus”, como lo llaman sus allegados; o “Gus” como lo nombran sus vecinos; o “Tín” como lo denominan sus amigos banqueros, es un hombre pragmático, al que de pequeño le regalaron un chanchito de acero para que aprenda el valor de ahorrar. Cuando ya estaba lleno, sus padres le soldaban la ranura de las monedas y tiraban el chanchito a la piscina. “Agus” tenía que lanzarse y sacar la alcancía del fondo. En una de esas zambullidas se demoró más de la cuenta, y desde ahí tiene alojada una burbuja en el cerebro que se expande cada que le nombran la palabra: “dinero”.