Por Romano Paganini*

A inicios de abril se produjo un derrame de cientos de miles de litros de petróleo y gasolina en los ríos Coca y Napo en la Amazonia del Ecuador. Desde entonces, los habitantes aledaños se están intoxicando. Se inició un proceso legal en contra de las empresas petroleras y del Estado ecuatoriano. Pero este proceso fue suspendido y ahora no se sabe quién se hará cargo de una de las catástrofes petroleras más grandes de los últimos quince años en el país.