En 1925 por la conmemoración del centenario de la independencia de Bolivia una ordenanza municipal prohibió el ingreso de los indígenas a las plazas principales de la Paz y Sucre, dichos espacios se reservaban para los blancos y mestizos herederos de los señores de la colonia. Esta medida sería derogada recién en 1945 para garantizar el libre tránsito de los bolivianos (Valko, 2012).