Redacción Línea de Fuego

Entre el 2015 y 2018, la Fiscalía reportó un aproximado de 42.953 personas como desaparecidas . Esta cifra equivale a la población total de cantones como Naranjito, Baba, Tosagua, Pedro Moncayo o Santiago de Píllaro. Hay tanta gente desaparecida en Ecuador como la población de una de las ciudades señaladas.

El tema está en la agenda pública desde mucho antes. En 2012, por iniciativa ciudadana y por la lucha de Walter Garzón, surgió la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec). Un año después, tras una reunión con Rafael Correa, entonces Presidente de la República, se creó la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) y la Unidad Especializada de Investigación de Personas Desaparecidas de la Fiscalía General del Estado (FGE). Además se impulsaron acciones como la no prescripción de la investigación por desaparición y el Sistema de Recompensas 1800 Delito, a través del cual se difundían en los medios las fotografías de los desaparecidos y se ofrecía recompensas. 

La defensora del Pueblo (e), Gina Benavides, compareció ayer, 08 de enero del 2019, ante la Comisión Ocasional de Personas Desaparecidas de la Asamblea Nacional. El objetivo: presentar sus observaciones al proyecto de Ley Orgánica de Actuación Integral en casos de Personas Desaparecidas y presentar tres reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Testimonio recogido y editado por Darío Iza Pilaquinga*   

Mi nombre es Yanera Constante, mamá de Giovanna Paulina Pérez Constante, de 19 años. Ella nació el domingo 23 de junio de 1991 en Ambato. Estaba cursando el tercer semestre de la carrera de Auditoria en la Universidad Técnica de Ambato cuando fue desaparecida. Giovannita desapareció el sábado 4 de diciembre de 2010 y dentro de todo el tiempo de espera y búsqueda, también hay irregularidades y falta de investigación por parte de agentes y fiscales como en las desapariciones de Juliana Campoverde o Angie Carrillo.

En la pasada “Fiesta de las luces” en Quito, más allá de ser una plantilla endosada en cada edificio significativo del centro histórico con rellenos de imágenes animadas, algunas intentando calzar en las estructuras, como la de San Francisco, y otras proyectadas por proyectar, como en la Plaza Grande y Santo Domingo; más allá de unas atrocidades, como los paraguas colgando en una calle o la esfera gigante de alguna discoteca de los 80; hubo ciertas novedades, como esa especie de ballenas voladoras en la 24 de Mayo; y otra, que me atrapó por su sencillez: el homenaje a los desaparecidos, en la Mejía y García Moreno.

Cerca de las 15:00, del sábado 21 de julio de 2018, Telmo Pacheco junto a sus familiares llegan al parque El Arbolito, norte de Quito. En sus manos sostiene dos cartelones que dicen “Cuando los derechos dejan de ser trámites ineficientes, dejan de ser humanos” “Podría ser tú, desapareser”. Estas leyendas lo escribieron hace un año para el Día Internacional de las Desapariciones Forzadas que se recuerda a nivel mundial cada 30 de agosto. Un año después, la situación no ha cambiado y las familias  continúan en las calles exigiendo respuestas.