En la pasada “Fiesta de las luces” en Quito, más allá de ser una plantilla endosada en cada edificio significativo del centro histórico con rellenos de imágenes animadas, algunas intentando calzar en las estructuras, como la de San Francisco, y otras proyectadas por proyectar, como en la Plaza Grande y Santo Domingo; más allá de unas atrocidades, como los paraguas colgando en una calle o la esfera gigante de alguna discoteca de los 80; hubo ciertas novedades, como esa especie de ballenas voladoras en la 24 de Mayo; y otra, que me atrapó por su sencillez: el homenaje a los desaparecidos, en la Mejía y García Moreno.

Cerca de las 15:00, del sábado 21 de julio de 2018, Telmo Pacheco junto a sus familiares llegan al parque El Arbolito, norte de Quito. En sus manos sostiene dos cartelones que dicen “Cuando los derechos dejan de ser trámites ineficientes, dejan de ser humanos” “Podría ser tú, desapareser”. Estas leyendas lo escribieron hace un año para el Día Internacional de las Desapariciones Forzadas que se recuerda a nivel mundial cada 30 de agosto. Un año después, la situación no ha cambiado y las familias  continúan en las calles exigiendo respuestas.