Por Jaime Chuchuca Serrano*

En estos momentos es fundamental recordar la participación de las izquierdas en sus competencias en la primera vuelta presidencial, para fortalecer el enfoque respecto de las elecciones generales que se avecinan. Incluso comicios en los que se han obtenido triunfos, la mayoría de procesos han estado atravesados por la separación, la dispersión y el enfrentamiento a las maquinarias del poder político y económico.

Tras quince días de incertidumbres, rumores y un caldeado debate en redes sociales, el presidente Lenín Moreno, el pasado 4 de agosto, anunció que el Ecuador había culminado una exitosa renegociación de la deuda externa ecuatoriana. Sin dudarlo, el Primer Mandatario informó esta “GRAN NOTICIA” a un país golpeado duramente por la pandemia de covid-19, que se cobró una buena cantidad de muertos en las mismas calles. Le ha dicho al mundo y así lo repiten sus ministros en todos los noticiarios, que esta negociación le ahorrará al país 1.540 millones de dólares. Textualmente y con cinismo dice: “Con esto, liberamos recursos para la protección social y reactivación económica”. 

Por Jonathan Báez Valencia*

La lógica del recorte y ajuste del sector público es la principal característica del gobierno del mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno. Una posición que cobró la vida de alrededor de 5 532 ecuatorianos confirmados por coronavirus y 3 444 probables debido a los recortes y despidos en el sector de la salud realizados antes de la pandemia. No obstante, la situación no se detuvo allí. El análisis del gasto efectuado en este sector durante el primer semestre de 2020 (enero-junio), principal período de la pandemia, muestra que este fue menor en comparación al mismo lapso de tiempo en 2019.

Por Paúl A. González y Fernando Bajaña*

Se ha convertido en algo frecuente observar en publicaciones de diarios y revistas, la exposición de un discurso sobre la condición humana que resalta una concepción individualista del hombre. En ese aspecto, a la hora de justificar dicha sentencia, no se escatima en la búsqueda de premisas y supuestas evidencias en la más amplia diversidad de disciplinas y campos del conocimiento. Por un lado, es común advertir sendas interpretaciones reduccionistas de las dinámicas evolutivas, en las cuales se pasa por alto la determinante influencia de las mutaciones genéticas y las afectaciones ambientales en el desarrollo y permanencia de las especies, para concentrarse en el clásico estribillo de que en la naturaleza “sobrevive el más fuerte”. El ejercicio referido, inclusive, llega hasta revisiones psicológicas, mediante las cuales se intenta probar una suerte de racionalismo utilitarista, según el cual los individuos de la especie humana están condicionados mentalmente a emplear criterios de maximización en la toma de sus decisiones.

Por Alberto Acosta*

La crisis provocada por el coronavirus (covid-19), que forma parte de la crisis multifacética global, es mayúscula. La pandemia, sin duda alguna, constituye una prueba mayor para la sociedad humana globalizada. Nunca antes tantos países han estado envueltos con tanta intensidad, en tan poco tiempo y con tanta brutalidad, en un reto que casi paraliza toda la economía y la misma sociedad. Una cuestión que no se puede olvidar es que muchos problemas ya estaban larvados o incluso ya habían aflorado antes de que aparezca esta pandemia: en la lista caben la recesión económica global y más aún el colapso climático. 

El viernes 17 de julio, a través del decreto 1059, el gobierno nacional extendió la agonía de la Empresa de Medios Públicos. Hoy, su gerente, Edison Toro, anunció, mediante rueda de prensa, que “los medios públicos no desaparecerán”. Ésta que podría ser una buena noticia, vino acompañada de una segunda información: la optimización del personal de El Telégrafo, Pública FM y Ecuador TV. Entiéndase “optimización” como nuevo sinónimo de despidos. 

Por Gerard Coffey

Quito, 23 de julio de 2020.- La política que ha implementado el gobierno de Lenín Moreno nos devuelve al pasado mientras otras naciones del mundo han desestimado la agenda neoliberal. Según el consultor y estratega político, Decio Machado, el Ecuador está cerca de convertirse en un “Estado Fallido”, en quiebra económicamente y sin futuro social. La visión es pesimista.  

Por Atawallpa Oviedo Freire*

Los partidos políticos deberían agrupar a lo más destacado de una sociedad, pero no están constituidos así. En la función pública, y especialmente en sus autoridades, debería estar lo más valioso de un pueblo, pero es lo contrario. Presidentes, asambleístas, alcaldes y demás autoridades de elección popular, tendrían que ser escogidos entre quienes hayan demostrado honestidad, responsabilidad, empatía, sensibilidad y no entre quienes hayan hecho el mejor espectáculo en una campaña electoral para engatusar a los ingenuos votantes con sus ventriloquías.

Por Jorge Basilago*

Apoyado en su habitual capacidad de síntesis, Oscar Wilde sostiene en La decadencia de la mentira(1891) que “la vida imita al arte”, porque este “toma a la vida entre sus materiales toscos, la crea de nuevo y la vuelve a modelar en nuevas formas y con una absoluta indiferencia por los hechos”. Sin embargo, el autor irlandés se ve obligado a reconocer que su teoría fracasa cuando “la vida predomina y arroja al arte al desierto”. “Esta es la verdadera decadencia que sufrimos actualmente”, denuncia, por boca del personaje de Vivian. 

Por Jaime Chuchuca Serrano

La historia de los sabios, amautas y shamanes indígenas, ha sido relegada de la historia oficial, antes de la llegada de los españoles ya conocían la rica utilidad medicinal de cientos de plantas. En 1574, Nicolás Monardes se admiró como los indígenas trataban las fiebres intermitentes con una planta llamada quina-quina (Piedrahíta, 2008). A inicios del siglo XVII una cresta de paludismo aplacó Europa y fue transportada a América. En muchos lugares de Los Andes, a 1800 y 2500 metros de altura, los sabios indígenas empezaron a tratar la malaria con la corteza del árbol quina-quina; la corteza del árbol se bautizó más tarde como cascarilla.

Por Hugo, el búho

Desde chiquita quería ser Presidenta. Dicen que su abuelo la convenció de aquello, y ella, desde ese momento, solo soñaba con una banda presidencial que bajaba del árbol más grande de Loja; y, claro, María Paula, trepaba y trepaba hasta llegar a la cúspide. Contó el sueño a medio mundo y, desde ese instante, sus conocidos le dicen “la trepadora”.