Por Alberto Acosta*

La Humanidad se encuentra en una encrucijada. La promesa hecha hace más de cinco siglos, en nombre del “progreso”, y “reciclada” hace más de siete décadas, en nombre del “desarrollo”, no se ha cumplido. Y no se cumplirá. De modo que, tarde o temprano, el surgimiento de las críticas al “desarrollo”, es algo inevitable.

La marcha de la humanidad hacia estados de mayor confort y prosperidad es un asunto que involucra a todos, me refiero a los seres humanos, a los animales y a las plantas, pero esta, que parece una verdad evidente, tardó más de quinientos años en salir a la luz, desgraciadamente, cuando parece que ya es demasiado tarde.