Por Hugo, el búho

Desde chiquita quería ser Presidenta. Dicen que su abuelo la convenció de aquello, y ella, desde ese momento, solo soñaba con una banda presidencial que bajaba del árbol más grande de Loja; y, claro, María Paula, trepaba y trepaba hasta llegar a la cúspide. Contó el sueño a medio mundo y, desde ese instante, sus conocidos le dicen “la trepadora”.

Por Andrés Gómez*

El coronavirus alteró la forma en la que veíamos la educación. Debido al confinamiento, las instituciones en todos sus niveles se han visto obligadas a implementar la educación virtual. Un golpe muy fuerte tanto para padres, estudiantes, profesores y autoridades por que el Ecuador no estaba listo y tampoco estaba con el interés de incursionar en estas nuevas modalidades de educación.

Por Hugo, el búho

Cuenta la leyenda, así empezó mi abuelito a contarme la historia de Agustín, o “Agus”, como lo llaman sus allegados; o “Gus” como lo nombran sus vecinos; o “Tín” como lo denominan sus amigos banqueros, es un hombre pragmático, al que de pequeño le regalaron un chanchito de acero para que aprenda el valor de ahorrar. Cuando ya estaba lleno, sus padres le soldaban la ranura de las monedas y tiraban el chanchito a la piscina. “Agus” tenía que lanzarse y sacar la alcancía del fondo. En una de esas zambullidas se demoró más de la cuenta, y desde ahí tiene alojada una burbuja en el cerebro que se expande cada que le nombran la palabra: “dinero”.