George Didi-Huberman en el prólogo de ese potente libro del cineasta alemán, Harum Farocki (1944-2013),  que lleva por título Desconfiar de las imágenes, afirma que: “Todas las imágenes del mundo son el resultado de una manipulación, de un esfuerzo voluntario en el que interviene la mano del hombre (incluso cuando esta sea un artefacto mecánico)”(2013; 13). Es decir, todo trabajo en donde esté inmersa la visualidad supone necesariamente una manipulación, mistificación o una tramoya como parte de sus dinámicas y economías.