Por Alejandro Moreano*

¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra! 

¡Mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, 

si no alzo a Jerusalén al colmo de mi gozo! 

Salmo 137 (Antiguo Testamento) Balada del desterrado.

Durante el 2004, el poeta palestino Mahmud Darwish dio recitales poéticos masivos en Jordania, Rabat y El Cairo, y obtuvo varios premios, entre los cuales el Príncipe Claus de Holanda, dotado con 100.000 euros, por “su obra poética (…) en la que plasma su experiencia personal de poeta en el exilio con un lenguaje sobrio pero poderoso, y logra crear belleza en unas circunstancias difíciles”. Adonis y Darwish, los dos más grandes poetas árabes contemporáneos, han sido mencionados constantemente entre los candidatos al Premio Nobel. 

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Camila Sosa Villada, (Argentina, 1982) Estudió Comunicación Social y Teatro. Ha actuado en varias obras importantes, es autora del libro de poesía La novia de Sandro (2015) y de un ensayo autobiográfico El viaje inútil (2018). Fue prostituta, mucama por horas y vendedora ambulante.


Las malas es la historia de la vida travesti, se puede leer como una novela y como una autobiografía colectiva. La autora tiene dos cosas claras en este libro: hacer literatura y testimoniar.

Lo que atraviesa el libro desde los pies a la cabeza es una electricidad que toma forma desde la oscuridad de las calles en las madrugadas y contrasta con el neón enceguecedor de cada uno de los personajes. No solamente porque la figura travesti es irreverente y excesiva en la estética que perfila su figura, además, porque estas travestis van cargadas de luz que brilla por su misticismo y ternura abrumadoras.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Louise Glück (Nueva York ,1943), poeta con 77 años, lleva una trayectoria de premios importantes como el Pulitzer de poesía 1993; Premio Nacional del Libro 2014; Medalla Nacional de Humanidades 2015; y, el Nobel de Literatura de 2020. Se ha ganado varias becas como la del Fondo Nacional de las Artes 1970 y la Guggenheim de Artes Creativas 1975. Ha publicado alrededor de una docena de libros de poesía, la mayoría han sido traducidos al español por la editorial española PRE-TEXTOS.

Por Jorge Basilago*

Los libros tienen paciencia. Con calma, nos aguardan en su rincón de las palabras hasta que estamos listos para leerlos y al abrirlos vuelcan todos sus mundos internos a nuestro alrededor. Pero a menudo ese encuentro se demora o acaso –para nuestra desgracia- nunca se produce. “Nosotros trabajamos para que eso cambie”, enfatiza la narradora y mediadora de lectura Laura Montilla, integrante de la actual directiva de Girándula, organización que esta semana inicia sus habituales actividades de promoción lectora. 

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Elvira Hernández (Chile, 1951) es el seudónimo de Rosa María Adriasola, poeta, ensayista y crítica literaria. Es reconocida por su obra escrita en medio de la dictadura chilena y su libro La bandera de Chile. Lleva publicados 13 libros, ha recibido los premios Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2018, y el Círculo de Críticos de Arte de Chile 2018, Categoría Poesía por el libro Pájaros desde mi ventana.


En este 2020 que empezó el 16 de marzo y no terminará, sino hasta cuando nos quitemos la mascarilla, no necesariamente leí más libros, que otros años, pero sí los sentí más cerca, los aprecié de mejor manera, los supe míos. Un cortejo en el que me encontré con títulos que en el contexto despertaron más sensibilidades que certezas, volví a los que han sido seguridad emocional para soporte de la vida y la muerte.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Lina Meruane; escritora chilena contemporánea del 70, ha escrito una colección de relatos Las infantas, y las novelas Póstuma, Cercada, Fruta Podrida Sangre en el Ojo; ha escrito también los ensayos Viajes virales y Volverse Palestina.


Contra los hijos lleva por subtítulo diatriba, cuya segunda acepción es injuria contra algo. Y ese es el tono de las 7 secciones del libro que nos conduce por una mirada amplia, con perspectiva histórica y generacional, pero sobre todo urdida desde la irreverencia y la complicidad íntima de quien sin tener hijos lanza su discurso a favor de todas las clases de mujeres; y, consigue engarzar los mecanismos que las han injuriado de forma legal y legitimada.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Fernanda Melchor (Veracruz, México, 1982). Ha publicado Falsa Liebre (2013) novela, y Aquí no es Miami (2013) crónicas. 


“Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. Es el cuerpo de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían”.

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977), ha publicado: Matate amor (2012); La débil mental (2014); Precoz (2015); Degenerado (2019).


“Un proceso judicial que muestra a un hombre enfrentado a toda una sociedad, acusado de pedofilia quien decide pelear hasta el final”. Así reza la colorida banda de presentación del libro en contraste con la portada de una liebre desgarrada y en gesto vital de salto; guiño seductor, pues el libro toma varios riesgos. Es una historia contada desde otro lado, no el de la oficialidad, ni el de la legalidad; desde el inicio hay este gesto irreverente de la autora, con tres pilares que sostienen su carácter más literario y transgresor.

Desierto sonoro es una novela que se convierte en una suerte de collage literario, en el que se superponen texturas, recursos, espacialidades, puntos de fuga y de clímax, muchas cajas encierran, a su vez, otras más íntimas que guardan micro universos, relieves y bifurcaciones. Literariamente es un paisaje que combina capas y capas de ficción y sensibilidades.

Redacción Línea de Fuego

La primera transmisión radial de la historia cumplió 100 años el pasado 27 de agosto. Vista desde la perspectiva de su primer centenario, aquella no fue exclusivamente una iniciativa comercial o artística –aunque llegara serlo en el futuro- sino también política: ampliar el alcance y los horizontes de ciertas manifestaciones, democratizar el acceso a ellas, y pensar esa nueva herramienta tecnológica como un servicio cultural accesible a toda la población. Tal vez, por eso, sus responsables fueron conocidos, desde entonces y para siempre, como “Los locos de la azotea”.