“Para mí la conexión con la política y los acontecimientos siempre fue, y sigue siendo un factor importante en la danza” 

Escuchamos un ruido fuera de la sala donde estábamos ensayando: unos gritos y golpes, cuando abrimos la puerta, era mi mamá. Ella no quiso que me dedicara a la danza. No valía, dijo. “¡Nunca vas a ganarte la vida así!,  gritaba. ¡No te lo voy a permitir…!” Por suerte Wilson Pico, que dirigía la clase, logró tranquilizarla después de unos veinte minutos de conversación y al final accedió. “Si esto es lo que realmente quieres – me dijo – entonces te apoyo…”. Esto habría sido en el ’82.