Tomado de Alainet.org*

Julian Assange se salva de ser extraditado a EE.UU., según la sentencia dictada el 4 de enero de 2021, en la Corte de Westminster, Londres, por la jueza Vanessa Baraitser, en consideración de que las condiciones carcelarias en ese país implican un riesgo real de suicidio para el fundador y (ex) editor en jefe de Wikileaks.  La jueza ordenó su libertad, pero la fiscalía apeló y se tomará una decisión al respecto este miércoles 6.  No obstante, la jueza apoyó la mayoría de argumentos de la fiscalía respecto a los motivos de la acusación y desechó los argumentos de la defensa.

En tal sentido, si bien la sentencia de hoy representa una primera victoria para Assange –y de paso una condena moral respecto a las pésimas condiciones del sistema carcelario estadounidense– la amenaza que este caso representa para la libertad de prensa en el mundo sigue intacta y podría reactivarse en la corte de apelaciones.

Por Julio Oleas-Montalvo

No existe nada nuevo bajo el sol, dice el dicho… excepto el covid-19. Luego de los dantescos efectos de la primera ola, es evidente que el agudo retroceso del bienestar humano, en unos países más que en otros, es consecuencia de algo más que la pandemia. Países con liderazgo, instituciones y recursos (científicos, tecnológicos y económicos) la han enfrentado mejor que los desorganizados, improvisados y sin instituciones.