En Quito, debido al distanciamiento social, se aceleró la implementación de nuevas ciclovías. Solo en los próximos meses se van a habilitar más de 60 kilómetros de carriles protegidos, exclusivamente para este fin. Y a pesar de que la capital ecuatoriana todavía está lejos de ser una ciudad de bicicletas, el hecho de que el transporte público va a volver muy de a poco evidencia las prioridades del municipio.

Viajar en taxi es siempre una oportunidad de intercambiar ideas o informaciones con un perfecto desconocido. En Quito, la experiencia es generalmente agradable: para los pasajeros experimentados, los habituales intercambios iniciales sobre el clima (en particular, sobre las posibilidades de lluvia) o sobre el estado del tráfico (variante ligada al estado del asfaltado de las calles), pueden llevar rápidamente a abordar temas que se pueden volver mucho más personales, como la política local o nacional (la huida de Houdini-Alvarado me ha dado personalmente material para varios viajes) o consideraciones de la utilidad de los feriados.