Se cumplen cuarenta años desde el retorno a la democracia inaugurada por el gobierno de Jaime Roldós Aguilera. A éste le precedió una dictadura militar y le sucedió otros trece presidentes, de los cuales sólo cuatro completaron su mandato presidencial, tres fueron derrocados y sólo el correísmo logró dos reelecciones consecutivas para gobernar por más de diez años.

Los pueblos originarios de Abya Yala fueron grandes culturas y civilizaciones (Incas, Mayas, Aztecas,  Guaraníes, entre otros), tuvieron  una clara división social y una cosmovisión precisa muy desarrollada.  Adaptados  a distantes  geografías crearon un arte muy elevado, tecnologías y conocimientos. Aspectos que las historias oficiales siempre  han encubierto por defender  el “ego superior” europeo.

Cuatro décadas de una democracia secuestrada por la dictadura de la corrupción, cuyo clímax lleva los apelativos de “Arroz Verde” y “Lucas Majano”, y a la vez dolida por la sodomía causada por el autoritarismo verde flex que dejó todo menos la “mesa servida”, nos llevan a reflexionar sobre el tipo de democracia que heredamos a nuestras hijas e hijos y la necesidad de reinstitucionalizar el país.