Por Ileana Almeida*

Los retos de las organizaciones indígenas son muchos: desigualdad de su situación dentro del Estado y la sociedad ecuatoriana, racismo,  instituciones políticas de dominio, indiferencia cuando no complicidad del Estado nacional frente a los daños ecológicos de petroleras y mineras, altísimo índice de desnutrición infantil, necesidad del trabajo de niños,  tierras agotadas, escasez de agua potable, ríos contaminados, abusos de intermediarios en la comercialización de alimentos,  falta de amparo urbano para los migrantes.  

Por Ela Zambrano

Una vez que el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró los resultados electorales oficiales el pasado 21 de febrero, que determinaron el paso a segunda vuelta de los candidatos Andrés Arauz (UNES) y Guillermo Lasso (CREO), los discursos políticos y las estéticas de los aspirantes a Carondelet se transformaron buscando llegar a otros segmentos de la población. ¿Se trata de una aproximación sincera o de simple desesperación?

Uno de esos sectores que ahora concentran la atención de los candidatos es la población de las diversidades sexo-genéricas (LGBTIQ+), históricamente marginada e incomprendida. Ana Almeida, activista transfeminista, directora de Corporación Humanas Ecuador, en diálogo con La Línea de Fuego, comentó cuáles son las necesidades y las expectativas, tanto respecto de los candidatos finalistas como de cara a la reconfiguración de las fuerzas en la Asamblea Nacional. 

Por Hugo, el búho

Gracias a un “topo” (periodista infiltrado conocido con el alias de Charlie Wiski) -quien estuvo trabajando en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador desde hace dos años- este medio pudo tener acceso a un documento que los banqueros le enviaron -en calidad de extremadamente reservado- al presidente Moreno. A continuación, reproducimos su contenido. Advertimos que el texto puede herir susceptibilidades, sobre todo, si los lectores de este documento vivieron el feriado bancario y sus familiares tuvieron que emigrar. 

Por Alberto Acosta y John Cajas Guijarro*

A pesar de que ninguna forma de vida -peor la vida humana- puede pensarse por fuera -o al margen- de la Naturaleza, actualmente las “ciencias económicas” han asignado al mundo natural el único y pasivo papel de proveer de “mercancías” que puedan usarse como materias primas y demás medios de producción útiles a la valorización del capital. Semejante pasividad dada a la Naturaleza por parte de las “ciencias económicas” -tanto ortodoxas como heterodoxas, e incluso varias afines a corrientes “críticas”, con muy honrosas excepciones[1]– da carta libre para que el mundo natural se banalice y se perpetúe su mercantilización. 

Por Lizardo Herrera*

Wendy Brown, en su libro, In the Ruins of Capitalism, sostiene que el neoliberalismo significa la destrucción de la sociedad, es decir, del vínculo social entre las personas. El neoliberalismo recurre a una ficción para llevar a cabo su proyecto de poder: la imagen de individuos que por sí solos y en todo momento son capaces de tomar decisiones racionales en favor de sus intereses individuales. El egoísmo y la codicia personal, por tanto, se convierten en los valores centrales y cualquier intervención de un organismo superior, en este caso el gobierno o más precisamente el Estado, son vistos como una intromisión que interrumpe el desenvolvimiento “natural” de los procesos dañando así el “normal” funcionamiento de la sociedad que da por sentado que velar por el interés personal es sinónimo de bienestar general. La llamada “mano invisible” se transforma en un “artículo de fe” en la medida en que se cree que si se deja negociar a los individuos por sí solos se alcanza un equilibrio que favorece el “libre” desarrollo y desempeño de la economía. En este sentido, libertad significa la libertad de los poderosos para ejercer el poder y acumular riquezas a su beneplácito, así ello implique la no libertad y hasta la esclavización de los trabajadores o, en su defecto, de todos quienes no tienen capacidad para negociar en igualdad de condiciones.

Por Jorge Basilago*

El destino suele ser un gran impostor. A menudo finge estar escrito de antemano y tenerlo todo previsto; pero apenas un instante después nos desorienta con enmiendas o tachaduras de principiante, giros inesperados y oportunidades que semejan condenas. Cuando niña Jutta Hipp soñaba, en su Leipzig natal, con un futuro entre lienzos y paletas; hasta su nombre, una variante de Judith –“la alabada”-, parecía augurarle éxitos y reconocimiento en el camino elegido. 

Por José Luis Bedón*

Desde el Primer Levantamiento de las Nacionalidades y Pueblos en 1990, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha sido objeto de reiterados intentos de división impulsados por sectores sociales que ven en ella una amenaza al orden establecido. Las clases dominantes, particularmente los terratenientes de la Sierra, rezagos de un régimen colonial basado en la propiedad feudal sobre la tierra, ligados a un sector jerárquico de la iglesia Católica (Opus Dei[1]) se declararon en los enemigos de la emergente organización social que inició una serie acciones de lucha por ser reconocida como nuevo actor social y político; que más allá de la tradicional lucha campesina, percibida así por un sector de la izquierda en un momento anterior de la historia, planteaba una lucha por el reconocimiento y la autonomía de las nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador. A pesar de ello, la emergente Conaie, devenida de organizaciones precedentes como la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), fundada por el Partido Comunista del Ecuador, se nutre de la ideología de la lucha de clases y la transformación revolucionaria de la sociedad para enarbolar y ampliar su propia agenda.

Por Hugo el búho

Señor Presidente Constitucional recientemente vacunado:

Tengo 78 años. Tengo diabetes. Tengo hipertensión. No tengo seguro social. Tengo la sensación que una de estas me muero. El covid no perdona. Pero antes de morirme, permítame decirle, con todo el cariño del mundo, que es usted una basura. He odiado a todos los ex presidentes, a todos. Ridículos seres que piensan que les debemos algo por haber hecho nada. Pero usted es un caso excepcional. Usted y sus amigos, usted y el banquero, usted y Nebot, usted y quienes lo sentaron en Carondelet,  merecen todo el desprecio del mundo.

Por Jaime Vicente Chuchuca*

La pandependencia se expresa en las necesidades generalizadas de los recursos mínimos para sobrellevarla. Un país con el sistema de salud desmantelado, con el dinero estatal comprometido a los grupos de élite, factores que sumados a la negligencia del gobierno lo hacen completamente vulnerable. Los ecuatorianos han comparado los atroces actos gubernamentales con la película Titanic -a propósito de la reunión secreta de Lenín Moreno con Leonardo DiCaprio-, que al momento de hundirse el transatlántico, los jefes del barco prefieren salvar a la burguesía y aristocracia, mientras los pobres y la plebe completan los cupos. En la fase cero de vacunación, por sobre la primera línea, la crème de la société, familiares de la presidencia, el gabinete ministerial, ex funcionarios, la rancia oligarquía y la burguesía ecuatoriana fueron vacunados clandestinamente o en fiestas públicas como los clubes Rotario y Quito. 

Por Hugo el búho

¡Qué vergüenza! ¡Qué indignación! Ya somos centro de muchas críticas, no solo porque nos ven como negocio y no como centro académico; además ciertos personajes que salen de aquí han sido nefastos en este gobierno, como el ministro Zevallos, entre otros. Y encima usted, usted que se dice ético, que como Canciller debería ser un ejemplo para la juventud UDLA, usted se ha vacunado con otro grupo de privilegiados. ¡Qué vergüenza! 

Por Jorge Basilago*

Domingo 5 de febrero de 1967. Un par de horas después del mediodía, en el municipio de La Reina –un alejado suburbio de la ciudad de Santiago de Chile-, suena con fuerza la música de algún festejo familiar. Tal vez por eso, el eco solitario de un disparo tarda en causar alarma entre los pobladores. Solo algunos momentos más tarde advierten que Violeta Parra, vecina del lugar y una de las creadoras más notables de la historia chilena, acaba de suicidarse. Cuando su hijo Ángel recibe la noticia por teléfono, lo atraviesan sensaciones contrapuestas: “(…) alegría por su liberación, tristeza por su ausencia que pensé definitiva. Error, desde ese día, su presencia no ha dejado de acompañarme”, anota en su libro Violeta se fue a los cielos.

Por Ileana Almeida*

Algunos cronistas llamaron “país de los yumbos” al territorio situado en las laderas occidentales del volcán Pichicha. El nombre yumbo consta en el diccionario quichua-español de L. Stark y P. Muysken con el significado de brujo, pero es posible que se refiera al personaje que guiaba la conciencia comunal hacia la interpretación del modelo del mundo. En Tulipe, centro ritual de este pueblo, se representa el mundo con formas geométricas: patios hundidos para indicar el paso al inframundo, tolas para acercarse al mundo superior y la figura de un jaguar, símbolo del mundo de aquí.

Por Alejandro Moreano*

¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se seque mi diestra! 

¡Mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, 

si no alzo a Jerusalén al colmo de mi gozo! 

Salmo 137 (Antiguo Testamento) Balada del desterrado.

Durante el 2004, el poeta palestino Mahmud Darwish dio recitales poéticos masivos en Jordania, Rabat y El Cairo, y obtuvo varios premios, entre los cuales el Príncipe Claus de Holanda, dotado con 100.000 euros, por “su obra poética (…) en la que plasma su experiencia personal de poeta en el exilio con un lenguaje sobrio pero poderoso, y logra crear belleza en unas circunstancias difíciles”. Adonis y Darwish, los dos más grandes poetas árabes contemporáneos, han sido mencionados constantemente entre los candidatos al Premio Nobel. 

Por Jorge Oviedo Rueda*

Pasado más de un mes de las elecciones generales realizadas en el Ecuador, ya me llamaba la atención de que no hayan salido a la palestra pública los padres de la “victoria” yakusista. Parecía una victoria huérfana de estrategas y genios “cocineros” del despunte espectacular del movimiento indígena, poniendo su prestigio y fortaleza a la altura de los mejores momentos históricos del movimiento. Pero era una falsa impresión. Como setas en el bosque, por allá y por aquí, comienzan a surgir los padres putativos de semejante hazaña.