Por Wilma Salgado*/Análisis tomado de http://www.cdes.org.ec

Este documento presenta un análisis desde el punto de vista económico, del proyecto de la Reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero o la mal llamada “Ley para la Defensa de la Dolarización”,  enviado por el actual gobierno a la Asamblea Nacional, con el carácter de económico urgente, considerado prioritario dentro del Acuerdo de Facilidad Ampliada suscrito con el  Fondo Monetario Internacional, FMI, cuya aprobación por parte de la Asamblea constituye una condición que el país debe cumplir,  previo al desembolso de una de las cuotas del préstamo concedido por dicha entidad.

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Los datos sirven para dar una lectura de la realidad social, conservarla o cambiarla. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), así como el Servicio de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI), vienen atravesando por un profundo desmantelamiento. En mayo de 2019 el INEC se convirtió en una dependencia de la Presidencia de la República y desde entonces la investigación y transmisión de los datos se ha estancado constantemente, al punto de no tener noticias precisas en educación, empleo, economía y otros campos vitales para las políticas públicas y el análisis. A la vuelta de cuatro años se ha pasado de maquillar los datos para decir que “la mesa está servida”, a ocultarlos para impedir que la población proteste. Esconder la información se ha hecho recurrente en este gobierno como en el caso de la vacunación VIP, la deuda pública, los ingresos, egresos y otras formas de contratación.

Por Jorge Basilago*

En la región noreste de Sudáfrica, el Transvaal, viven los Bapedi. Son un pueblo paradójico: uno de los grupos étnicos más castigados por la discriminación y la violencia racial institucionalizada, tiene sin embargo una música tradicional festiva y alegre. Cuando Zenzile Miriam Makeba los conoció, siendo apenas una adolescente, se enamoró de ese rasgo que ella compartía desde pequeña, en un país donde las rejas y los golpes oscurecían los sueños de la inmensa mayoría. “Cuando niña, me gustaba trepar a los árboles y ponerme a cantar. Me imaginaba que era un pájaro y volaba…”, recordaba.

Por Atawallpa Oviedo Freire*

“De qué sirve que hayas ganado premios en periodismo y des clases de ética periodística en Twitter a quienes piensan diferente a ti, si al final del día no eres más que un charlatán y un activista político de clóset”.  Así lo escribió en la red social Twitter el periodista de Ecuavisa, Juan Carlos Aizprúa. Una reflexión muy importante y que es necesario reflexionarla, debatirla, profundizarla. Aizprúa no dice a quién se refiere pero, –a mí entender– se aplica a la mayoría de periodistas. Él está en el medio y conoce muy bien de lo que habla. Gracias a Twitter hoy conocemos cómo piensan muchos periodistas, por eso en algunos países los dueños de los medios de comunicación les han prohibido que den sus opiniones personales. Aizprúa sabe muy bien que muchos periodistas son actores políticos, y quizás también es consciente de que utilizan y se esconden en el periodismo para posicionar teorías políticas y culturales, para generar masa crítica en favor de un poder y de un sistema. 

Por Ela Zambrano

A inicios de 2020, veíamos como China hacía cuarentena para evitar que un virus se propagara. Era una película de ficción y el virus parecía que estaba lejos. Dos meses después, ese virus llegó también al país y a América Latina. Tiempo después, las restricciones para disminuir el contagio llevaron a las frágiles economías de personas, empresas y países a pique, castigando a los de siempre, entre ellos, las mujeres: 13 millones de ellas, en América Latina y el Caribe, fueron expulsadas del mercado laboral el año pasado, poco más que toda la población de Bolivia. 

Por Francisco Escandón Guevara*

La revolución industrial transformó la realidad productiva del planeta, en adelante la sociedad se polarizó entre una burguesía propietaria y un incipiente proletariado que se organizó en torno a los sindicatos. 

Para entonces, la demanda de manufacturas y el deseo empresarial de mayores ganancias justificaron el enrolamiento de las mujeres y niños al trabajo renumerado, pero las condiciones salariales y humanas fueron más precarizadas que en los adultos varones. Se impuso el régimen de sobreexplotación que prolongaba labores de hasta 16 horas diarias y bajas remuneraciones.

Por Johannes M. Waldmüller*

Durante las campañas electorales, mucho se escucha de las intenciones políticas de “sacar a la gente de la informalidad laboral”, mientras no se hable de lo ambiguo y altamente elusivo que es la noción de “informalidad”, esas no son propuestas concretas.

Existe un sector informal altamente precario, que a todos nos ha ayudado muchísimo durante esta sindemia,[1]  que capitaliza fuertemente la crisis, la irregularidad y que se ha vuelto urgente revisar, tal como se ha sucedido en Italia y como se discute en varios países europeos. Me refiero a las empresas repartidoras de comida (o starups), como UberEat, Glovo, Rappi, etc., bastiones urbano del trabajo mal pagado, sin seguridad social y laboral para miles de migrantes venezolanos y otros que perdieron su trabajo “formal” tras los recortes públicos y privados, gracias a las políticas del maldesarrollo[2] del Fondo Monetario Internacional.

Por Patricio Carpio Benalcázar*

En línea con la lógica que imponen los grandes medios de comunicación, fundamentalmente televisivos, el debate y los análisis sobre los procesos electorales, se reducen a mirar las estrategias comunicacionales que aplican las diversas candidaturas, los mensajes puntuales que emiten y las características personales de quienes se postulan a la presidencia, luego al balance cuantitativo de los votos y los espacios geográficos que ocupan, a más de proyectar el auspicioso futuro de los inmediatos perdedores y las sorpresas de cajón.

Por Ileana Almeida*

En la década de 1980, surgió en Quito un grupo político de mujeres que planteó cambios a la sociedad ecuatoriana. Una de las causas del aparecimiento de Mujeres por la Democracia fue la arbitrariedad y abuso de poder que (MxD) caracterizaron al gobierno de León Febres Cordero. Más allá de la coyuntura  que vivía el país, el movimiento impulsó el debate sobre cuestiones trascendentales para Ecuador y América Latina, y asumió, a partir de convicciones firmes, acciones para profundizar la democracia.  

Por Samuel Guerra Bravo*

1. La historia de un país avanza siempre en medio de las vicisitudes y luchas políticas y sociales que su propio devenir genera. En ese devenir y en esas luchas, ciertos conglomerados sociales (clases, estratos, facciones) son determinantes durante un tiempo y luego son desplazados por otros conglomerados sociales emergentes. Así camina la historia.

Por Julio Oleas-Montalvo*

El 11 de marzo de 2020, setenta días después de que la Comisión Municipal de Salud de Wuhan notificara de un “conglomerado de casos” de neumonía, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el covid podía considerarse una pandemia mundial. El año pasado se contagiaron más de 83 millones de personas y murieron más de 1,8 millones. Si al menos 70% de la población mundial recibe una vacuna sería posible superar esta catástrofe global. Pero, como están las cosas, alcanzar este objetivo tomaría más de siete años.  

Por Natalia Enríquez*


Tapa y contratapa: Camila Sosa Villada, (Argentina, 1982) Estudió Comunicación Social y Teatro. Ha actuado en varias obras importantes, es autora del libro de poesía La novia de Sandro (2015) y de un ensayo autobiográfico El viaje inútil (2018). Fue prostituta, mucama por horas y vendedora ambulante.


Las malas es la historia de la vida travesti, se puede leer como una novela y como una autobiografía colectiva. La autora tiene dos cosas claras en este libro: hacer literatura y testimoniar.

Lo que atraviesa el libro desde los pies a la cabeza es una electricidad que toma forma desde la oscuridad de las calles en las madrugadas y contrasta con el neón enceguecedor de cada uno de los personajes. No solamente porque la figura travesti es irreverente y excesiva en la estética que perfila su figura, además, porque estas travestis van cargadas de luz que brilla por su misticismo y ternura abrumadoras.

Por Hugo el búho

Viejos como el odio de dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo oportunista se empozara en el alma… ¡yo no sé!

Se busca a un par de mayorcitos, quienes fueron vistos por última vez en el sector de Chimbacalle. Se sabe que estaban perdidos porque, -se sabe también- su domicilio está ubicado en lugares exclusivos. En su vida han de ver pisado el sur, por lo tanto, se presume que ya están seniles, lo que hace que confundan sur con norte, este y oeste.

Por Pacha Korikilla*

Controvertido por sus expresiones, Atawallpa Oviedo, compañero de campaña del candidato de Pachakutik, Yaku Pérez, aclara algunas de sus últimas declaraciones en relación a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena Campesino de Cotopaxi (MICC).

Atawallpa, ¿Qué opinas de las elecciones en Ecuador?

Lo veo con mucho desencanto, se ha aprendido muy poco del pasado. El ecuatoriano es fácilmente manipulable, en una campaña de dos meses se puede influenciar al votante y conducirlo a que apoye por un determinado candidato. Se lo puede ver incluso en intelectuales y académicos que se dicen de izquierda, quienes combatieron al correísmo por 10 años, pero que en última instancia han terminado votando nulo o por Andrés Arauz (UNES), bajo el argumento de que no creen en las elecciones o de que Yaku Pérez (PK) no respondía al 100% de sus expectativas, por ciertos anuncios que consideraban medidas neoliberales. 

Por su parte, el candidato del correísmo seducía hábilmente con “paz y amor”, bien asesorado para decir lo que había que decir y hacer, para tratar de contentar a casi todos, a sabiendas de que en una campaña electoral se puede ofrecer de todo, pero que luego no se cumple lo prometido. Ningún gobierno ha cumplido sus promesas. Eso es la democracia, ofrecer el paraíso para ganar los votos necesarios y luego darle el infierno, manteniendo al pueblo siempre abajo para que sigan votando por los de arriba.