Los potentados ecuatorianos y latinoamericanos de hace 200 años nunca estuvieron de acuerdo con dejar de ser parte del Reino de España. De no haberse dado la ruptura administrativa con la monarquía, la derecha ecuatoriana y latinoamericana hoy estaría enfrentando a los independentistas y republicanos, como lo hace actualmente la derecha española y mundial que defienden a capa y espada a la monarquía.

En los días posteriores a la histórica victoria popular que consiguió la derogatoria del Decreto ejecutivo 883, adoptado por el gobierno de Moreno en atención a la última receta del Fondo Monetario Internacional (FMI), se desata en el país una amarga y peligrosa campaña que la podemos denominar: “Fascismo Neoliberal Mediático”,  representado por los medios masivos: prensa, radio y televisión privados y públicos, por los que se expresa.

¿Pueden las teorías sobre una conspiración internacional servir para recomponer el sistema y reforzar la capacidad política del gobierno? Difícil. Por un lado, la amenaza comunista es una muletilla que pertenece al pasado; por otro lado, es difícil que alguien se trague el cuento de que un país pequeño como Cuba, o un país destruido como Venezuela, tengan la capacidad para exportar conspiraciones.

En un portal digital que no quiero nombrar cómo se llama pero que empieza con 4 y termina en gatos: espacio periodístico lúcido dizqué, desobediente dizqué y otros dizquémentirosos, donde escriben las plumas más reaccionarias del país, o sea los bolsonarosilustrados, el ex presidente OsgualdoUrtado –sin h porque en su gobierno se feriaron hasta las consonantes- es entrevistado por algún comisario intelectual del portal.

Movilización indígena, paro nacional y levantamiento popular victorioso

Una nube de zánganos…

Zánganos”, dijo el presidente Lenin Moreno al referirse a quienes protestaban contra el paquetazo del “gobierno de todos”, que castigaba a la inmensa mayoría para defender los intereses del 1% más rico de la población:  las cincuenta familias dueñas del país, que los 365 días del año deciden los precios de los huevos, de la leche y el pan, de la sal y del azúcar, de los salarios y el transporte público, de las tasas de interés bancaria y de las aspirinas… De todo.

Puedo comprender que las personas de clase media y media alta de Ecuador no entiendan las causas del Paro Nacional –que merecidamente ha trascendido a Levantamiento Indígena y Popular- porque ciertamente su lugar de privilegio veda sus posibilidades de dimensionar el empobrecimiento al que millones de personas en nuestro país han sido conducidas de forma sistemática, por todos y cada uno de los gobiernos que han llegado al poder de la mano de la élite ecuatoriana y los medios de comunicación ligados a un modelo económico, político y social capitalista, colonial y heteropatriarcal.