Mientras Argentina se entrega a las exigencias del Fondo Monetario Internacional profundizando la pobreza y Colombia eligió a un presidente que está en contra del proceso de paz, Brasil les sigue pero con un escenario aún peor: la elección de un nuevo presidente de extrema derecha, Jair Bolsonaro. Su victoria tiene varias causas, entre las que se puede destacar: la campaña de la iglesia evangélica, las fake news, un uso (abuso) de los errores del Partito de Trabajadores (PT), que se centra en el rechazo de la clase política atrapada en grandes escándalos de corrupción.

Desconcierto, ambivalencia y falta de orientación por un lado, desborde de la corrupción y asesinatos de dirigentes sociales; por el otro, marcan los primeros cien días de gobierno del ultraderechista Iván Duque en Colombia, en los que la ciudadanía teme que para sobrevivir apele a dos guerras simultáneas: uno interna y otra contra su vecino del norte, Venezuela.

Montañita y Engabao, comunas étnicas ubicadas en la costa ecuatoriana han sido y siguen siendo escenario de conflictos territoriales entre el Estado, inversionistas privadas y su población nativa, caracterizados por intentos de despojo y acciones de resistencia. Estas luchas deben ser leídas como resultado de la imposición de patrones occidentales bajo el paraguas del capitalismo global que ha causado cambios y reconfiguraciones al nivel local.