Por Julio Oleas Montalvo*

Las constituciones de 1979 y 1998 establecían que el gobierno del estado ecuatoriano era republicano. La de 2008 también organiza el Estado como una república, forma de gobierno anhelada por el Ecuador desde su nacimiento. La república no tolera ni el despotismo ni la dictadura, es lo opuesto a la monarquía. En ella el manejo de la cosa pública (la res pública) emana de la voluntad popular (la soberanía del pueblo) representada por los dignatarios elegidos en democracia. 

Por Jaime Chuchuca Serrano*

En estos momentos es fundamental recordar la participación de las izquierdas en sus competencias en la primera vuelta presidencial, para fortalecer el enfoque respecto de las elecciones generales que se avecinan. Incluso comicios en los que se han obtenido triunfos, la mayoría de procesos han estado atravesados por la separación, la dispersión y el enfrentamiento a las maquinarias del poder político y económico.