" Las potencias siempre consensúan con actores sociales que detentan o pretenden detentar el poder, y ello va en detrimento de otras clases sociales. Así, el concepto de «Consenso de Beijing» permite visualizar que, mientras grandes proyectos hidroeléctricos, mineros e hidrocarburíferos generan beneficios económicos para un grupo empresarial local reducido, para los grupos que ven vulnerados sus derechos económicos, sociales, culturales o ambientales, ese ejercicio de poder no resulta tan blando. Se destacan, en particular, los movimientos sociales y las comunidades indígenas que se ven perjudicados por el uso del agua en proyectos mineros o padecen impactos en su salud, así como los desplazamientos que implican estas actividades y otros proyectos de infraestructura."