De vez en cuando el cine se acuerda de los olvidados, los marginales, los nรณmadas, los viejos, los rebeldes, los verdaderamente libres aunque sean a la vez las vรญctimas del capitalismo y la exclusiรณn. Es el caso deย Nomadland, el filme que acaba de ganar el Oscar-2021 a mejor pelรญcula.
La directora de origen chino, Chloรฉ Zhao, despliega un poema fรญlmico, intenso y melancรณlico, sobre desarraigados y almas errantes que han adoptado el nomadismo como forma de vida. El nomadismo es una forma de vida incorporada a la historia y la culturaย norteamericanas. No es el caso de Latinoamรฉrica o el Ecuador donde la forma de vida nรณmada solo se ve en casos especรญficos (los gitanos o, actualmente, los migrantes). Los nรณmadas no son vagabundos, no huyen de nada, estรกn atravesados por circunstancias personales de pรฉrdida, separaciรณn, o desarraigo, y solo quieren un modo de vivir que se convierte, en el plano de los hechos, en un modo de resistencia contra la misma sociedad consumista y capitalista que los ha generado y marginado.
La protagonista del filme ve ese modo de vida como una alternativa despuรฉs de que lo ha perdido todo: su marido, su trabajo, su casa, su forma de vida, en un pueblo que ha dejado de serlo porque la industria a la que estaba articulado tambiรฉn ha cesado. Adquiere una furgoneta, la adapta con una cama, un รกrea para cocinar y otra para lo mรกs indispensable, y la convierte en su hogar itinerante. Un nรณmada no es el que no tiene hogar sino el que no tiene casa, que es diferente. Para disponer de dinero, hace cualquier clase de trabajos temporales, estacionales. Los nรณmadas viven en la carretera, se quedan donde pueden, y luego de un descanso o de pasar la noche, se marchan. El tiempo determinante es el presente, el pasado es lo que llevan a su espalda, el futuro es un tiempo sin esperanza. El peso existencial estรก en el presente, pero la existencia es tan frรกgil y leve que parece un brochazo frente a la inmensidad y belleza intimidante de la naturaleza (los รกrboles, el paisaje, las montaรฑas, la nieve, el mar). La existencia ha sido reducida a sus dimensiones bรกsicas: pensar, sentir, decidir, sufrir, disfrutarโฆ Por ser tan elemental y simple, por ser la simplicidad misma, la vida puede concentrarse toda en un gesto de solidaridad con los otros nรณmadas, en una sonrisa que se da o se recibe, en una palmada en la espalda,ย ย en una sublime indiferencia ante el maรฑana. Su existencia es supervivencia, fortaleza de รกnimo, curaciรณn o superaciรณn de las pรฉrdidas, encuentros afectuosos pero sin compromisos, despedidas sin adioses aunque con un sentido โnos vemos en el caminoโ.
El filme es un canto a la libertad, al autodominio, a la resistencia, a la renuncia de los convencionalismos de una sociedad que ha impuesto los criterios de que el dinero o la posesiรณn de bienes son los modos correctos de vivir. Los nรณmadas muestran que hay vida mรกs allรก o mรกs acรก de la sociedad de consumo, y que es posible vivir sin comodidades, y sin una familia estable.ย
La comunidad retratada en el filme estรก integrada en su mayorรญa por adultos mayores que perdieron sus bienes a raรญz de la crisis norteamericana y mundial de 2008. Esta presencia de los adultos mayores me permite hacer una lectura diagonal del filme y enfocarme, sin olvidar la vida nรณmada, en los viejos como protagonistas de un perรญodo de la vida que en este aรฑo de pandemia ha sido desestimado y desvalorizado por las determinaciones del capitalismo.
Otra visiรณn de los adultos mayores
La vejez no es ese perรญodo sombrรญo de declinaciรณn y enfermedad, costoso para el sistema capitalista, que la directora del Banco Europeo seรฑalaba en los primeros meses de la pandemia, con el secreto mensaje de dejarlos morir. La vejez es una edad luminosa que solo tiene que encontrar sus potencialidades de vida, en lugar de los tradicionales enfoques de deterioro y muerte.ย ย
No vamos a caer aquรญ en romanticismos inapropiados, pero sรญ podemos plantear con toda legitimidad que la vejez puede ser, como cualquier otra,ย ย una edad creativa y crรญtica con el sistema. El asunto es encontrar el รกngulo bajo el cual los viejos pueden ser y actuar como censores del capitalismo voraz. Hay mucho de contestatario en adoptar, por ejemplo, un modo de vida personal o grupal que sea en sรญ mismo una liberaciรณn de โla tiranรญa del dรณlarโ (consumismo, endeudamiento permanente, estereotipos en el vestir, el comer, el habitar, el relacionarse con los demรกs, etc.).
El sublime encanto de la vejez radica en hacerse cargo de la propia vida, en encontrarse por fin con la posibilidad de ser plenamente libre, tan libre como para despreciar las ataduras del sistema, como para romper con estructuras, conceptos, estereotipos, costumbres, actitudes y mecanismos de subordinaciรณn (sistรฉmicos, institucionales, sociales, etc.) que impiden una vida autรณnoma, llena de dignidad y sentido. La vejez es capaz de superar las estructuras del sistema e inventar o cultivar sus propios ritmos, cรณdigos, rituales, recuerdos, seรฑales: el encanto radica en administrarlo todo desde uno mismo y por uno mismo, cosa que no siempre se puede hacer cuando se vive bajo los convencionalismos sociales. La vejez es un encontrarse, un reconocerse, un liberarse de lo supรฉrfluo. Las limitaciones de la edad, de la salud que se deteriora, de la pรฉrdida de capacidades, no son un obstรกculo para saber y sentir que con la vejez llega un tiempo en el que se es soberano de uno mismo, dueรฑo absoluto del tiempo, libre porque las posesiones ya no son las que definen, porque se puede escapar al โtanto tienes tanto valesโ, criticando con hechos y actitudes al sistema que pone lo esencial en el dinero o en las posesiones, y no en las personas. Desde la soberanรญa personal se puede incluso sonreรญrle a la desdicha o a la muerte. El presente puede ser tan intenso como la capacidad para concentrar la vida en las experiencias de cada dรญa y abrirse a nuevos horizontes, ideas, aventuras, espiritualidades. La vejez es la forma suprema de culto a la vida a travรฉs del intenso convivir con actividades manuales, mentales, espirituales, estรฉticas, cientรญficasโฆย
Despojarse de las posesiones, de los convencionalismos, del consumismo, de las mรกscaras cotidianasโฆ, volverรก contestatarios a los viejos sin necesidad de autonombrarse โde izquierdaโ. Y lo serรกn efectivamente en los hechos, en el modo de vida, que es distinto a pregonarlo en los discursos.
Lectura latinoamericana
Nomadland, la pelรญcula de los adultos mayores, debe ser leรญda y entendida en el contextoย latinoamericano, para reflexionar sobre lo que ocurre con nuestros viejos. Estรก bien disfrutar del tema de la pelรญcula, de las locaciones, de la fotografรญa, de los personajes, de los diรกlogos simples y cotidianos, del encanto de la ruralidad, del horizonte infinito, del aire puroโฆ Pero no debemos quedarnos allรญ porque si lo hacemos, la pelรญcula no pasarรก de ser un elemento mรกs de la cultura capitalista norteamericana que busca universalizar sus particularidades. Lo que nos corresponde es decodificarla,ย ย avanzar hacia otro nivel de lectura que tome la pelรญcula como un disparador para nuestras propias reflexiones, para volver la vista hacia nuestros viejos. Eso nos permitirรก descubrir que, en comparaciรณn con el mundo desarrollado, la realidad toda en Amรฉrica Latina es marginal, y en ella los viejos son doble o triplemente marginales: por la explotaciรณn, por la pobreza, por el olvido del Estado, por la sociedad indolente, por la indiferencia de todos. En lugar de la โsociedad del espectรกculoโ o de la โsociedadย ย del cansancioโ o de la โsociedad paliativaโ,ย ย nos corresponde hablar de la sociedad alienada, excluyente, indolente, racista, exclusivista, y de la resistencia que podrรญan ofrecer en ella nuestros viejos.ย
Nomadlandย refleja a una clase media norteamericana desestructurada, que ha perdido sus bienes, pero que al menos tiene una furgoneta para convertirla en una casa rodante: un bien inaccesible para muchos latinoamericanos o ecuatorianos de clase media. No nos corresponde soรฑar con un modo de vida nรณmada, sino con un modo de vida altivo y desafiante, de soledad y espiritualidad secular, de los viejos que se resisten a morirse arrumbados en los sรณtanos capitalistasย ย de la existencia. Libertad, soledad, espiritualidad, soberanรญa existencial, apertura, solidaridad, son las fortalezas de los viejos que han decidido de una buena vez tomar en sus manos su derecho a vivir como les place, y a morir con la convicciรณn de que la muerte no es sino un trรกnsito hacia una integraciรณn eterna con la Naturaleza (Spinoza).ย
Eso nos permitirรก descubrir que, en comparaciรณn con el mundo desarrollado, la realidad toda en Amรฉrica Latina es marginal, y en ella los viejos son doble o triplemente marginales: por la explotaciรณn, por la pobreza, por el olvido del Estado, por la sociedad indolente, por la indiferencia de todos
*Samuel Guerra Bravo, investigador independiente. Ha sido profesor de la Escuela de Filosofรญa de la PUCE. Autor de libros y artรญculos de su especialidad.


