¿Qué hacía? ¿Con tres hombres, y sola? Habráse visto semejante falta de conciencia a la pulcritud. Si fuera uno, bueno, se entiende. ¿Pero con tres? Hasta con dos, ya. Pero tres. No habrá escuchado eso de que tres son multitud. Ay, algunas mujeres sí que son. No se dan cuenta que la tentación está en todos lados. ¿Cómo habrá estado vestida para que tres tipos normales se hayan convertido en dementes súbitos? Porque antes de eso eran casi casi unos angelitos, no hacían daño a nadie, pero algo encendió la chispa del arrebato ¡y pum! Y hasta de buen apellido son.