Muchos millones alegres; otros miles disgustados; así es esto de la ideología y la política. Alegres las inmensas mayorías por tener la confianza en que, al fin, les aumentaran los salarios, crecerán sus ingresos, serán menos miserables. Por el contrario, una minoría –la derecha política, los empresarios, los medios de información y sus “intelectuales”- no pueden esconder su disgusto porque esperaban otro fraude electoral (antiAMLO) como los de 2006 y 2012. Sin embargo de manera oportunista muchos de éstos se han alineado, pero tienen la esperanza que la crítica contra el presidente y la oposición crezcan.

El asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca ha puesto nuevamente en evidencia las fallidas políticas del Estado chileno frente a las nacionalidades originarias. La política del gobierno derechista de Sebastián Piñera tenía dos brazos; el primero, del garrote con la creación del batallón “Jungla”, un cuerpo represivo entrenado en Colombia para combatir el terrorismo, y segundo, la política de la zanahoria bautizada como del “buenismo” por un columnista del diario el Mercurio, que trataba de impulsar medidas de desarrollo social en la región que denominan como araucanía. Ambas políticas se vienen al suelo con el luctuoso crimen cometido por la policía militarizada de Carabineros.

El tiempo ha convertido a Atahualpa en un símbolo de profundos significados que trae a la memoria acontecimientos excepcionales en la historia y la cultura de los países andinos. Se conserva en la memoria oral colectiva a través de mitos, formas  teatrales y relatos. También está presente en documentos escritos, desde las crónicas coloniales  hasta los ensayos académicos actuales.

Tras recorrer varias comunidades y ciudades del Ecuador durante 11 días, la relatora especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas Victoria Tauli – Corpuz, dijo que la Constitución del 2008 declaró que Ecuador era un Estado plurinacional y multicultural y reconoció 21 derechos colectivos de las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas en su artículo 57. Sin embargo, precisó que el Estado plurinacional que debía construirse en el país a través del diálogo intercultural “todavía no se ha conseguido”.