Por Jonatan Rosas *

Las comunidades en Cotopaxi celebran a sus muertos de la manera más fiel que pueden. Ha pasado ya mucho tiempo desde que el sincretismo entre el ser indígena y las religiones de occidente se juntaron, con esto las nuevas maneras de vivir la presencia de los muertos a través de la religión, a veces, se divide entre iglesias, pero con una misma idea de conservar lo indígena; los alimentos resultan ser parte de la ofrenda más ancestral para los que ya no están en este mundo.

Por Jonatan Rosas*

Las dinámicas de los habitantes del páramo son poco comprendidas y en octubre de 2019 fueron menospreciadas. En Quito, vemos la actividad de los líderes indígenas, los reclamos ante la desigualdad social y muy poco comprendemos, a veces casi nada, el trabajo que implica mantener el páramo fuente de agua de los sembríos, de los graneros que abastecen al país entero. 

El mercado de San Roque es uno de los centros de acopio más transitados de Quito. Desde allí cientos de productores, estibadores y vendedores abastecen diariamente a la capital ecuatoriana con frutas, verduras, granos, pescados y carnes. El fotógrafo quiteño Luis Herrera R. muestra cómo la labor de las y los trabajadores de San Roque continúa, a pesar de la crisis provocada por el COVID19.

Era un 30 de noviembre del 2012, mis vacaciones de Navidad y Año Nuevo ya estaban organizadas. Desde mi oficina en la fría Indianápolis estaba ultimando mentalmente detalles sobre lo que habría que preparar para dichas vacaciones; entonces el sonido de una campana digital del email irrumpió en mi computadora con un título que me hirvió el corazón: “Invitación para visitar a Oventik”.